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Sangre y sudor

«Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor» (en inglés blood, toil, tears and sweat) es una famosa expresión utilizada en un histórico discurso del primer ministro británico Winston Churchill ante la Casa de los Comunes, el 13 de mayo de 1940.

Uno de los discursos más notables del siglo XX y me atrevería a decir de la historia de la humanidad, es el que Winston Churchill ofreció el 13 de mayo de 1940, en uno de los momentos más dramáticos de la historia de Inglaterra. Las tropas nazis habían acorralado al ejército británico en Dunkerque y no contaban con suficientes naves para evacuarlo. En medio de esta conmoción Churchill encabezó un gobierno de coalición.

No lo precedía un grato recuerdo, haber sido Lord Mayor del Almirantazgo durante la fallida campaña de Galípoli era un lastre que aun arrastraba este viejo luchador. Sin embargo la tenaz oposición al nazismo y sus advertencias sobre el peligro que corría Europa en manos de Hitler pesaron al momento de la elección: Churchill era la mejor opción... aunque él, como cabeza del gobierno tuviese pocas opciones. De hecho este célebre discurso no prometía falsas expectativas, solo tenía para ofrecer "sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas".

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Esta era una época en la que se necesitaban hombres que liderasen una nación y no hombres que corriesen detrás de las encuestas.

Algunos dijeron que estas palabras eran similares a las usadas por Henry James en su novela The Bostonians, aunque Churchill negó haber leído ese libro. Es más probable que Churchill en algún momento haya leído The Age of Bronze de Lord Byron donde el bardo usa la expresión "Blood, sweat and tears".

También el entonces primer ministro, pudo conocer la expresión que usó Theodore Roosevelt cuando era secretario de Marina (un puesto equivalente al de Lord Mayor de Almirantazgo). Al preparar la invasión a Cuba, Roosevelt sostuvo que "a causa de la sangre y el sudor y las lágrimas, el trabajo y la angustia mediante los cuales, en los días pasados, nuestros predecesores alcanzaron el triunfo".

Pero tampoco Roosevelt había sido el primero en usar esta expresión.

Churchill, quien llegaría a ser Premio Nobel de Literatura, había tomado prestada esta frase de Giuseppe Garibaldi, nada más y nada menos. Al intentar fundar una república secular y democrática en Italia, Garibaldi había marchado al frente de 4.000 hombres a poner fin a los Estados Vaticanos. En su marcha a San Pedro el líder de los Camisas Rojas les había prometido a su ejército que solo habría "hambre, frío, lucha y muerte"... y al final cumplió sus palabras al igual lo haría Churchill casi cien años más tarde.

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To form an Administration of this scale and complexity is a serious undertaking in itself, but it must be remembered that we are in the preliminary stage of one of the greatest battles in history, that we are in action at many other points in Norway and in Holland, that we have to be prepared in the Mediterranean, that the air battle is continuous and that many preparations, such as have been indicated by my hon. Friend below the Gangway, have to be made here at home. In this crisis I hope I may be pardoned if I do not address the House at any length today. I hope that any of my friends and colleagues, or former colleagues, who are affected by the political reconstruction, will make allowance, all allowance, for any lack of ceremony with which it has been necessary to act. I would say to the House, as I said to those who have joined this government: "I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat."

We have before us an ordeal of the most grievous kind. We have before us many, many long months of struggle and of suffering. You ask, what is our policy? I can say: It is to wage war, by sea, land and air, with all our might and with all the strength that God can give us; to wage war against a monstrous tyranny, never surpassed in the dark, lamentable catalogue of human crime. That is our policy. You ask, what is our aim? I can answer in one word: It is victory, victory at all costs, victory in spite of all terror, victory, however long and hard the road may be; for without victory, there is no survival. Let that be realised; no survival for the British Empire, no survival for all that the British Empire has stood for, no survival for the urge and impulse of the ages, that mankind will move forward towards its goal.

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