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Piedra libre

Leopoldo Torre Nilsson, el hacedor de películas inolvidables como "La Casa del Ángel", "La Caída" o "Graciela", fue el artista que introdujo la noción de modernidad en la cinematografía argentina. Además, se dedicó a reflexionar críticamente sobre el rol del artista en la sociedad, lo que le valió el desprecio y la censura. Filmó treinta largometrajes, dirigió teatro, escribió cuentos y novelas, grabó un disco y fue el referente de la llamada Generación del 60.

Leopoldo Torres Nilsson nació el 5 de mayo de 1924 en Buenos Aires. Su padre fue el director Leopoldo Torres Ríos y su tío el realizador Carlos Torres Ríos. Leopoldo comenzó a recorrer muy temprano su camino en el cine. Entre 1939 y 1949 se desempeñó como asistente de dirección de su padre, y realizó algunos guiones.

Su primer trabajo en solitario fue el cortometraje 'El muro' (1947), donde los conflictos de la clase media y las referencias a la literatura, temas que desarrollará a lo largo de su filmografía, ya se vislumbran. En los años que le siguieron no paró de producir películas, entre otras 'El hijo del crack' (1953), 'Para vestir santos' (1955), 'La casa del ángel' (1956), o 'Fin de fiesta' (1959).

El interés de Torre Nilsson radicaba en contar historias con imágenes, mas allá de todo. La fotografía tuvo un papel central, casi obsesivo, a lo largo de sus películas. Esto ayudó a configurarlo como el primer exponente del cine de autor en el país, título que comparte con Leonardo Favio, aunque con casi veinte años de diferencia.

En 1949 tomó un texto de Bioy Casares para desarrollar ¨El crimen de Oribe¨, y en 1954 adaptó un cuento de Borges a la pantalla grande, se sirvió de ¨Emma Sunz¨ para desarrollar su ¨Días de odio¨. Después filmó "La tigra", sobre la vida de una trabajadora sexual, basada en una obra de Florencio Sánchez y producida por Armando Bo. Película que finalmente se dio a conocer once años más tarde, debido a la censura impuesta por el gobierno peronista por considerarla inapropiada para el gran público.

Luego realizó una serie de adaptaciones de obras de su compañera durante 27 años, Beatriz Guido, destacada escritora de la generación del 50 que le dieron fama internacional. De estas se destacaron: La casa del ángel, 1957, La caída, 1959 y El ojo de la cerradura en 1964.

Al comenzar los años 60, Leopoldo Torre Nilsson ya era considerado el director más importante de la industria nacional, con varios reconocimientos y premios en los más prestigiosos festivales de cine mundial como San Sebastián (España), Cartagena (Colombia) o Cannes (Francia).

En los años posteriores, le siguieron rodajes que tuvieron que ver con la historia argentina, como "Martín Fierro" y "El santo de la Espada", visión de la vida del general San Martín, que le valieron reseñas negativas de los especialistas, pero la ovación del público.

En los años 70s, quedaría tiempo para que su obra vuelva a dar un giro, con " La mafia¨, basada en un crimen ocurrido en la ciudad de Rosario en los años 30, el secuestro y asesinato de Abel Ayerza. Y la recordada adaptación de ¨Boquitas pintadas¨ de Manuel Puig, quizás uno de los puntos mas altos de su vida artística. En abril de 1976 debió estrenarse ¨Piedra libre¨, pero el ente cinematográfico alegó que el film contenía " ataques contra la familia, la moral y las distintas clases sociales, la tradición y otros valores básicos del sistema de vida, por el espíritu perverso y negativo que campea en toda la película, por su temática absurda y las variadas situaciones inauditas". Finalmente, con un fallo de la Corte Suprema, el largometraje se exhibió en septiembre de 1976.

Leopoldo Torre Nilsson murió a los 54 años el 8 de septiembre de 1978, debido a un cáncer óseo y siendo testigo de los estragos que provocaba una nueva dictadura militar en el país.

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