MúsicaWaldo de los Ríos | Alberto Ginastera | Leopoldo Torres Nilsson | Stanley Kubrick

Pampa salvaje

La increíble vida y obra de Osvaldo Nicolás Ferraro, mejor conocido como Waldo de los Ríos, el músico, compositor, pianista y arreglador que transportó la música folclórica argentina a los sonidos electrónicos de los sintetizadores en los años 60, ganó millones en Europa regrabando obras conocidas de música clásica en formato pop y en la cúspide de su fama, asolado por una profunda depresión, se quitó la vida con un disparo de escopeta.

Nacido en 1934 en el seno de una familia empapada en el ambiente musical, el pequeño Osvaldo estudió composición y arreglos en el Conservatorio Nacional de la Música con Alberto Ginastera y Teodoro Fuchs. Su madre, Martha de los Ríos (o Marta Inés Gutiérrez de Vargas, como rezaba su documento de identidad) fue una de las cantantes folclóricas más importantes de nuestro país, tenía fama de ser una católica estricta y educó musicalmente a su hijo de manera rigurosa incluso antes de que este llegara a la educación formal. Luego de alcanzar la fama y recorrer el continente como la voz de Los Trovadores, Martha se presentó a partir de los años 50 acompañada de su hijo Osvaldo.

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Martha de los Ríos.
Martha de los Ríos.

Una vez en el conservatorio, Osvaldo forma el grupo Los Waldos (del que tomará su nombre) junto a César Gentili, Alberto Carbia, Willy Rubio y Roberto Stella, con el que ya a fines de los años 50 grabarían composiciones folclóricas propias y ajenas plagadas de arreglos con instrumentos electrónicos.

Luego de que el Fondo Nacional de las Artes le negara una beca para viajar a Alemania a perfeccionar sus estudios de música electrónica, Waldo se instala en España en 1962. Empezó a trabajar rápidamente como arreglista y director orquestal en las grabaciones de los cantantes españoles más populares: Raphael, Miguel Ríos, Mari Trini, Los Pekenikes, María Ostiz, Alberto Cortez, Joan Manuel Serrat, José Luis Perales, Camilo Sesto, entre otros.

Volvería al país esporádicamente, como lo hizo en 1967 para componer la banda sonora de la película Pampa Salvaje, con el que ganó un premio de la Asociación Argentina de Cinematografía. O en 1971, para hacer lo mismo con la versión de Boquitas Pintadas, filmada por Leopoldo Torres Nilsson.

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Su consagración llegó con el álbum Sinfonías y la reinterpretación del "Himno a la alegría", de la "Novena Sinfonía en re menor" de Beethoven, con la que alcanzó los primeros puestos de las listas norteamericanas de éxitos en la voz de Miguel Ríos. Estas composiciones clásicas, que Waldo conocía y practicaba desde su infancia, se volvieron más accesible con sus arreglos, sobre todo a la juventud o para oídos poco familiarizados con ella. Lo hicieron famoso internacionalmente.

waldo himno a la alegria

"Creo que adapté la música clásica a la mentalidad del hombre de hoy. No hice otra cosa. El resultado ha sido, como se sabe, un gran éxito. No pretendo realizar una obra cultural sino ofrecer un mensaje sano, simple..."

Así se refirió Waldo a sus reversiones de obras clásicas que le valieron, también, muchísimas críticas.

Stanley Kubrick pensó en él para componer la banda sonora de La Naranja mecánica, era el compositor ideal para reversionar a Beethoven a través de un Moog. Pero debido su poca experiencia con este sintetizador, finalmente terminaría eligiendo a Wendy Carlos. Hubiera sido la oportunidad de Waldo para darle a sus reversiones una paleta más oscura y unir los arreglos vanguardistas del compositor con un film de las mismas características. La carta de ofrecimiento de Kubrick luciría enmarcada en su casa hasta el último día.

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Osvaldo Nicolás Ferraro: Waldo de los Ríos.
Osvaldo Nicolás Ferraro: Waldo de los Ríos.

Sobre su dramática decisión de quitarse la vida se sabe poco. Solamente que durante los últimos años fue víctima de una profunda depresión. Junto al cadáver de Waldo se encontró el arma suicida, una escopeta de dos cañones recortados, y varios tubos de tranquilizantes esparcidos por el suelo. Pero antes, visitó a su amigo Rafael Trabucchelli, su colaborador y le comunicó lo que haría. Luego se fue a uno de los mejores restaurantes de Madrid, pidió una comida pantagruélica y regresó a su casa. Hizo llamadas telefónicas a varios amigos, a quienes también comunicó su deseo de quitarse la vida. Luego intentó ponerse en contacto con su mujer Isabel Pisano, que se encontraba en Roma, pero no lo consiguió. Fue entonces cuando colocó entre sus piernas la escopeta de caza mayor y disparó.

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Waldo de los Ríos junto a Isabel Pisano.
Waldo de los Ríos junto a Isabel Pisano.

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