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Oliverio Girondo: Vanguardia y criollismo

"A veces rotundo / A veces muy hondo / se va por el mundo / girando Girondo" escribió Gómez de la Serna. La broma condensa la fascinación de Oliverio Girondo por el viaje. Algunas curiosidades a lo largo de su vida dan cuenta de ello: por ejemplo, siendo todavía muy joven, hace un acuerdo con sus padres, Juan Girondo Aramburu y Josefa Uriburu Arenales, un viaje anual a cambio de la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires. La experiencia del viaje es para Girondo un dispositivo poético.

A la edad de 20 años, en 1911, dirigió el periódico artístico literario "Comedia" junto a René Zapata Quesada y Raúl Monsegur. En 1922 publica en una tirada limitada, impresa en Francia, "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía", que incluye ilustraciones realizadas por él mismo. El libro consta de postales de un viaje tradicional a Europa mezcladas con el recorrido por una Buenos Aires más futurista que real, la villa marplatense, recreo de los terratenientes y sus hijos, Dakar o Río de Janeiro. Oliverio Girondo marca cada postal-poema con la fecha y el lugar pero los textos distorsionan la imagen de la fotografía turística porque los poemas hacen de la mezcla su dispositivo y el desorden de las imágenes yuxtapuestas quiebra la sintaxis del relato de viaje.

En 1925 publica su segundo libro, "Calcomanías", y la edición de bolsillo de "Veinte poemas...". En Calcomanías, el viaje turístico se centrará en España, la parodia se arma en función de la mirada corrosiva frente a la tradición ajena fundada en una suerte de religiosidad para turistas.“Semana Santa” es un largo poema en prosa que va corroyendo las formas de la liturgia católica en España como una suerte de escenificación absurda.

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En 1932, Girondo publica Espantapájaros (al alcance de todos). Esta aclaración entre paréntesis no es gratuita: Girondo presenta su libro al aire libre, en la calle. Hace construir una carroza con un muñeco de papel maché que pasea por la, entonces, angosta 9 de julio mientras bellas señoritas ofrecen el libro. Una operación de marketing sin parangón. La edición se agota en el día. En uno de sus Membretes Girondo declara: “Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón”. El poeta prueba gustoso su propia medicina y ubica la poesía en la calle, al alcance de todos. Girondo ensaya su estrategia de ruptura frente a la tradicional homologación entre la imagen social del poeta y la imagen textual.

En 1937 Girondo publica el curioso ¨Interlunio¨, un relato que narra el recorrido de un flaneur que mira sin euforia la ciudad modernizada. El narrador nos cuenta la historia de un hombre cansado, harto de la modernidad urbana.

Persuasión de los días aparece en 1942 y se ubica a medio camino entre la euforia de los veinte y la madurez, se trata de un momento de replanteos. Girondo optará en este libro por las formas poéticas más tradicionales (la estrofa, el ritmo y la rima) y, al mismo tiempo, experimentará la relación entre el vacío y la letra y apuntará al juego de los significantes.

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Su próximo libro es Campo nuestro, de 1945 y ubica la utopía en un espacio campestre, literario, construido en la poesía. Se trata de un largo poema donde las imágenes fundan la decisión del viajero.

En la Masmédula (1954) es su última publicación, que amplió en su segunda edición de 1956 y cobró forma definitiva en la tercera edición, de 1963. El ritmo del silencio y la tensión hacia la nada; la experimentación con el límite y el no-lugar del poema. En éste último poemario el poeta parece decirnos: no hay reglas que no se puedan destruir, por lo tanto, no hay formas de vida que no se puedan cambiar.

En 1961 sufrió un accidente automovilístico que lo dejó imposibilitado físicamente, a pesar de lo cual no dejó de trabajar. En 1962 grabó un disco leyendo veintitrés poemas de En la masmédula, para una antología sonora dirigida por Arturo Cuadrado y Carlos Mazzanti. Es el único registro fonográfico que se conserva de Girondo. Realizó un último viaje a Europa con Norah Lange, la poetisa y narradora con quien se había casado veinte años antes, en 1965, durante el cual se encontraron con Rafael Alberti y María Teresa León en Roma, a quienes conocían de sus años en Argentina, tras lo cual volvieron a Buenos Aires, donde Girondo murió el 24 de enero de 1967, a los setenta y cinco años.

GIRONDO
Banquete en casa de Oliverio Girondo.<div>En la foto: Oliverio Girondo, Norah Lange, Berta E.de Lange, Haydée, Chichina y Juan Carlos Lange, Evar Mendez, L.Galtier, Cesar Tiempo y otros.</div>
Banquete en casa de Oliverio Girondo.
En la foto: Oliverio Girondo, Norah Lange, Berta E.de Lange, Haydée, Chichina y Juan Carlos Lange, Evar Mendez, L.Galtier, Cesar Tiempo y otros.

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