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«Nunca sería socio de un club que acepte gente como yo»

Irving Berlin decía que el mundo no sería tan desastroso si Marx hubiese sido Groucho en lugar de Karl... no tuvimos suerte. Karl nos dejó "Das Kapital", Groucho nos dejó sus chistes, donde intentaba demostrar que el humor era la razón convertida en locura...

Julius Henry Marx nació el 2 de octubre de 1890 en Nueva York, el tercer hijo de un matrimonio judío de origen alemán (en realidad su padre había nacido en Alsacia Lorena y su idioma natal era el francés, de allí que lo llamaban frenchi, de profesión zapatero), cuya madre, Miene Schoenberg, se preocupó en educar a sus hijos y estimular su vena artística. Le decían Groucho por grouch (gruñón).

A los quince años debutó Groucho junto a sus hermanos Harpo, Chico y Zeppo en el vodevil. Cada uno de ellos tocaba un instrumento y cantaba. Hasta que una noche no fueron bien acogidos, en lugar de amedrentarse los hermanos comenzaron a retrucar las irreverencias del público con sarcasmo, éste en lugar de continuar las agresiones, se rieron de los comentarios.

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Fue el comienzo de la carrera como cómicos de los hermanos Marx, que se asesoraron un tío materno, también artista. En 1921 filmaron su primera película “Humor Risk”, que se extravió, después trabajaron para la Paramount en una adaptación para el cine del espectáculo que producían en Broadway, “The Cocoanuts” en 1929. La pérdida de sus ahorros con el crack de la Bolsa de Nueva York los obligó a seguir trabajando juntos.

En 1935 firmaron para la Metro Goldwyn Mayer, de donde salieron las películas más recordadas de los hermanos, como ser “Una noche en la Opera”, “Un día en las carreras”, “Tienda de locos” y “Una noche en Casablanca” en 1946, ésta última les aparejó un problema con otros hermanos, los Warner. Éstos reclamaron por la supuesta usurpación de título, situación que derivó en un intercambio legal, donde Groucho intervenía con comentarios hilarantes que después volcó en uno de sus libros.

Groucho Marx

A Groucho le gustaba hacer el papel de abogado, usando lenguaje complejo, hablando rápido y serio, nunca se reía y parecía un tipo formal, hasta que pretendía conquistar a alguna dama con su verba florida.

En esa época, cada uno de los hermanos adoptaba un rol dentro del grupo, donde alternaban la estructura narrativa con improvisaciones. Después de casi 25 años, el modelo estaba agotado y hacia 1950 dejaron de trabajar juntos. Su última película fue “Amor en conserva”.

Luego de la disolución del exitoso grupo, Groucho fue quien tuvo mejor suerte, con un programa de radio, que después llevó a la televisión llamado “You bet your life” (Apueste su vida), con su humor corrosivo, sutilezas de doble sentido y su particular rapidez de respuestas, creaba un clima desopilante, que le aparejó más de un problema, especialmente con el FBI.

Muchas de las anécdotas y frases que le atribuyen a Groucho son difíciles de comprobar. Cuentan que una vez asistió al programa una señora, que era madre de veinte hijos. Cuando le preguntó cómo había llegado a tantos, ella contestó “Porque amo a mi marido”, a lo que Groucho replicó “Yo también amo a mi cigarro, pero a veces me lo saco de la boca”. El programa fue censurado, pero la frase quedó en uno de sus libros.

Además de las catorce películas con sus hermanos y de escribir seis libros, filmó otras cuatro películas, en dos de ellas como protagonista.

Estuvo casado tres veces (las desavenencias conyugales eran uno de sus temas predilectos, decía que “el matrimonio es la principal causa de divorcio”) y tuvo tres hijos (uno de ellos, Arthur, un exitoso guionista).

“Pienso vivir para siempre o morir en el intento”, dijo alguna vez Groucho y lo intentó hasta 1977. Sus cenizas reposan en el Eden Memorial Park en California. Antes de morir, en un reportaje expresó que en su lápida debía decir “Disculpe que no me levante”. La lápida solo recuerda su nombre y las fechas de nacimiento y muerte, pero la broma pasó a la historia y en muchos textos figura esta frase como epitafio.

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