Historiaceltas | Julio César | Mitología celta | cristianismo | mitología | religión

Mitología celta

Los celtas hicieron su aparición en la historia durante el siglo V a.C. y se instalaron en una región que se extiende desde la península ibérica, Irlanda y Gran Bretaña hasta Asia menor, donde estaban los los gálatas, que provenían de la Galia y se asentaron allí.

Los celtas se identificaron con la llamada “cultura de La Téne”, o “Segunda Edad de Hierro”. En Europa occidental la evolución y desarrollo histórico de la Téne (cultura que incluye sobre todo orfebrería y metalistería) fue más o menos coincidente con el destino de los celtas; surgió de la Téne previa (Suiza, Austria), alcanzó su cenit durante la expansión del poder y la influencia celta durante el siglo IV a. C. y luego disminuyó, al menos en el continente, con la dominación romana de la Galia hacia 50 a.C., además de verse frenada por los germanos y los dacios.

Actualmente, las lenguas celtas sólo se hablan en las islas (irlandés, gaélico y galo) y en la costa bretona, en este caso por influencia de Gran Bretaña, no de los antiguos galos.

Hacia 50 a.C., cuando Julio César conquistó la Galia, los celtas continuaron su vida bajo dominación romana en Gran Bretaña e Irlanda. No hay documentos escritos directos concernientes a la Galia salvo los monumentos influenciados por el arte romano. Sí hay, en cambio, fuentes indirectas. En el caso de los celtas insulares sí hay información directa, aunque en buena parte proviene de fuentes medievales a veces influenciadas por el cristianismo.

La religión de la Galia se conoce a través de la interpretación que de ella hicieron los romanos, buscando identificar los dioses celtas con los propios. Así, Lugh sería Mercurio para los romanos, por ejemplo. Los celtas ofrecían sacrificios humanos (practicaban la hepatoscopía entre otros rituales) a tres dioses: Teutates (o Tutatis), Esus y Taranis; cualquiera de ellos podría ser el Marte de los romanos. Más de diez nombres, entre ellos Belenus (o Belenos), Bormo o Grannus, podrían corresponder al Apolo romano. Brigid equivalía a Minerva, y el antepasado mítico de los druidas galos (su nombre no está claro al presente) sería el equivalente al Júpiter romano.

Las tradiciones de los galos se han conservado sobre todo en la compilación “Mabinogi”, relatos compuestos entre los siglos XI y XII d.C. Varias de estas historias están contenidas en el llamado “Libro rojo de Hergest”, que relatan hechos de dioses en decadencia como Pwyll –con contactos permanentes entre este mundo y el otro– y su mujer, la diosa Rhiannon, equivalente a la diosa griega Démeter. Otros relatos galos contienen tradiciones denominadas “chamánicas”, entre las cuales se encuentran las de Key, un personaje destacado del círculo artúrico, y las del mago Taliesin, un equivalente galo de Merlín.

Las tradiciones celtas de Irlanda, por su parte, narran la historia mítica de la isla desde el diluvio. Los primeros en llegar a la isla sufren los ataques de los Fomhoires, seres malvados venidos de ultramar. Otra ola de inmigrantes trae consigo las leyes y la organización social: son los Tuathas Dé Danann (o Danu) (“las tribus de la diosa Diana”), poseedores del saber mágico y de objetos mágicos como la lanza de Lugh, que asegura la victoria, la espada del rey Nuadhu y el garrote y el caldero de Daghdha. El mismo dios Lugh guió a los Tuathas Dé Danann en la gran batalla Magh Tuiredh contra los malvados Fomhoires, a quienes vencieron y expulsaron de Irlanda.

Lugh_spear_Millar.jpg
La lanza de Lug por H. R. Millar, 1905.

La lanza de Lug por H. R. Millar, 1905.

Después de esa batalla llegan a Irlanda los primeros celtas, provenientes de la península ibérica. Llegan al mando de Amharghin, un vidente cuyo poder neutraliza el recelo y la desconfianza de los Tuathas ante la llegada de estos nuevos inmigrantes. Sin embargo, la relación entre los celtas recién llegados y los Tuathas seguiría siendo tensa, y viarias batallas se entablan entre ambos grupos. Como resultado de las mismas, los Tuathas se retiran hacia el mundo subterráneo y ceden el espacio a los celtas.

Para los irlandeses celtas, los dioses no eran los creadores de la humanidad ni del mundo, sino sus antepasados. Aunque tienen poderes mágicos, también se les puede matar y son, de un modo extraño, humanos.

Los druidas en Irlanda tenían su epicentro en Uisnech, en el centro del país, lugar sagrado donde se celebraban las grandes fiestas estacionales. Los celtas no dejaron testimonio escrito; por lo tanto, las fuentes de los dioses celtas son tan fragmentarias como las de la mitología irlandesa en su conjunto. Los monjes cristianos influyeron en despojar a los dioses de su divinidad reduciéndolos a hadas, duendes o magos.

En este verdadero revoltijo de dioses, historias y relatos que no han quedado asentados en ningún escrito, encontramos otros dioses celtas importantes:

Daghdha (o Dagda) es algo así como “el padre de los dioses” de la mitología irlandesa; es algo así como el dios bueno, uno de los jefes de la “familia” Tuathas Dé Danann, arrastra un enorme garrote mágico y arrasador, a veces se lo llama también Ollathair. El garrote mágico es ambivalente: un lado se utiliza para matar a los enemigos, mientras que el otro extremo puede curarlos. El Daghdha también posee el famoso caldero mágico, siempre lleno de comida, y como otros dioses y héroes irlandeses también tiene un arpa mágica. Cuando los Tuatha Dé Danann fueron derrotados y se retiraron al mundo subterráneo –es decir, cuando pasaron de ser dioses a hadas y elfos en la imaginación de los hombres– Daghdha, que pasó a ser un elfo, también se retiró. A partir de entonces, ya no desempeñó ningún papel.

Danu (o Dana, o Danann, o Diana) es la diosa madre; es la madre de Daghdha y dio su nombre a los Tuatha Dé Danann. A veces también se le llama Buannan. A pesar de su importancia, hay poca información sobre ella. A veces se la representa embarazada y se la asocia con la luna llena. El monte Paps de Anu, en el condado de Kerry, lleva su nombre. Cerca de Killarney, en las proximidades de Rathmore, hay también dos colinas que fueron adoradas como los dos pechos de Danu.

Lugh, dios del sol, de las artes y de los oficios, es uno de los dioses irlandeses más importantes. Era el dios del sol, en Galia se lo llama Gaul y en Gales, Lleu. Su abuelo Balor quería matarlo cuando era un bebé a causa de una profecía, pero Lugh fue rescatado y por supuesto, cumple la profecía y acaba matando a Balor. Un clásico. Lugh es el padre del legendario héroe irlandés Cú Chulainn. Lugh también desapareció bajo tierra con todas las demás deidades y con el tiempo se convirtió en un pequeño diablo, conocido hoy como Lugh-Chromain, el pequeño Lugh, más conocido aún por su nombre inglés: Leprechaun.

Morrigan, la reina oscura, la diosa de la guerra y las batallas, también llamada Macha, Badb o Nemain. Suele aparecer con un cuervo en su hombro o directamente en forma de cuervo. Se la asocia con la muerte, y ejerce una influencia tremendamente negativa sobre Cú Chulainn en particular: cuando ella intentó seducirlo, él la rechazó e incluso la hirió. Entonces juró vengarse, y al final Cú Chulainn murió por su culpa.

Brigid es la diosa celta de la curación y la fertilidad. Su nombre y muchos de sus atributos pasaron después a una santa cristiana, Santa Brígida, una de las santas más importantes de Irlanda. Las historias de la diosa irlandesa y de la santa cristiana se han entrelazado estrechamente a lo largo del tiempo.

Tailtu es la diosa irlandesa de las fiestas y de la tierra. Aparece en la mitología irlandesa como la nodriza del dios del sol Lugh; le dio cobijo y lo cuidó en su infancia. Cuando Tailtu murió, Lugh cumplió su último deseo de enterrarla en la llanura. Teltown, en el condado de Meath, conmemora a esta deidad irlandesa. En honor a Tailtu, Lugh estableció el festival celta de Lughnasadh.

Cú Chulainn (o Cuchulainn) era conocido como el “Sabueso del Ulster”; originalmente se llamaba Setanta, pero adquirió el nombre de Cuchulainn tras haber matado al perro guardián de Cullan el Herrero. Se le recuerda como el “hombre duro” de muchas aventuras y pensaba que podía superar la mortalidad. Cuando la diosa Morrigan le ofreció la inmortalidad, él rechazó su oferta creyendo que no debía ser un don otorgado. Así, Cuchulainn recibió la visita de la versión cuervo de Morrigan al morir.

Cuinbattle.jpg
Cu chulainn y su carro en batalla

Cu chulainn y su carro en batalla

Cernunnus, que significa “el cornudo”, es un dios celta con cuernos que está relacionado con la fertilidad, la riqueza y los animales salvajes. Se le representa con la cornamenta de un ciervo. Aonghus, también llamado Angus, Aengus u Oengus del Bruig, es el dios del amor y la juventud. Se le asocia con el valle del río Boyne. Arawn es el dios celta del inframundo de los muertos.

Y hay más, pero quedémonos acá...

Dejá tu comentario