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Lovie Austin: la figura más importante de la vibrante época del jazz de Chicago

Pianista de formación clásica, cantante, compositora, arreglista, líder de banda, gestora cultural y productora musical, Austin, además de haber escrito muchas de las canciones clásicas de la era temprana del blues, fue la primera directora mujer del Monogram Theatre de Chicago y la numen que más enriqueció a las mujeres artistas afrodescendientes durante el Renacimiento de Harlem

Nació como Cora Taylor el 19 de septiembre de 1887 en Chattanooga, Tennessee. Estudió teoría musical en el Roger Williams College (una de las cuatro universidades fundadas en Nashville después de la Guerra Civil para esclavos liberados) y luego en el Knoxville College (cuestión inusual para las mujeres afrodescendientes de su generación). Se graduó de profesora de música, profesión que nunca ejerció ya que optó por el mundo más lucrativo, aunque de mala reputación, del entretenimiento en vivo, tocando el piano y actuando en actos de variedades en el próspero circuito de vodevil negro.

En 1923 decidió mudarse a Chicago, donde vivió y trabajó por el resto de su vida. Aunque la escena musical de esa ciudad del estado de Illinois era muy competitiva, Lovie se convirtió en una de las pianistas más destacadas del South Side. En un momento en que las mujeres músicas, en lugar de cantantes o bailarinas, eran la excepción y no la regla, Austin se hizo conocida como una líder consumada de orquestas de bandas de boxes y como una diligente compositora.

Compuso docenas de canciones clásicas de blues, las cuales fueron grabadas e inmortalizadas por importantes intérpretes como Bessie Smith e Ida Cox, entre otras virtuosas del canto, y coescribió varios éxitos como "Down-Hearted Blues" y "Chirping the Blues" con Alberta Hunter, "Bo Weevil Blues" con Ma Rainey, "Bama Bound Blues" con Ida Timonel y “Heebie Jeebies” con Louis Armstrong. Junto a su banda, los Blues Serenaders, no solo acompañó a divas como Ma Rainey ("Moonshine Blues), Ida Cox ("Wild Women Don't Have the Blues"), Ethel Waters ("Craving Blues") y Alberta Hunter ("Sad 'n' Lonely Blues"), sino que también sesionó para la Paramount Records durante su sucinta estadía neoyorquina a principios de los “años locos”.

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A poco de comenzada la década del 30 fue nombrada directora musical del Monogram Theatre de Chicago, hogar de muchos de los grandes de la era temprana del jazz. Ocupó ese puesto durante más de 20 años, trabajando entusiasta y tenazmente para propiciar oportunidades y nuevas posibilidades a músicos afrodescendientes tanto noveles como consagrados, y para garantizar que se respetaran los derechos de autoría y sus regalías correspondientes.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la ya bien respetada y celebrada artista, fue comandada por el Departamento de Guerra estadounidense para desempeñarse como guardia de seguridad en una planta de defensa. Una vez finalizada la guerra (firmado el acuerdo en el que Alemania se rendía y abandonaba sus planes de conquista y Japón fuese destruida por completo gracias a las bombas nucleares arrojadas sobre la ciudad de Hiroshima y 3 días más tarde Nagasaki), Austin volvió a los escenarios y se convirtió en la pianista estrella del Jimmy Payne´s Dancing School, donde tocó y grabó con asiduidad.

En 1961, junto a los Blues Serenaders y Alberta Hunter, realizó su última grabación, la cual formó parte de la serie “Living Legends” (una colección de álbumes de veteranos del jazz y del blues, producidos por el musicógrafo Chris Albertson y editados por la Riverside Records), en la que se incluyeron sus canciones: “Sweet Georgia Brown”, “C Jam Blues” y “Gallon Stomp”.

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Murió el 8 de julio de 1972 en Chicago, su hogar por casi 50 años, rodeada de partituras y hojas pentagramadas, de canciones consumadas y otras apenas esbozadas, de discos, libros, cartas, de retratos de seres queridos y de fragmentos de pasado inmortalizados sobre papel fotográfico, de inconmensurables memorabilias, y de su sempiterno y preciado piano.

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