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La "Revolución" Cultural China de Mao

¿Qué fue en realidad la Revolución Cultural China propagada por Mao? A comienzos de 1960 una gran parte de la intelectualidad de Occidente quedó fascinada por el anuncio del presidente chino Mao Zedong de iniciar su revolución cultural proletaria en China. Con aquel anuncio Mao pretendía eliminar del gigante asiático los que denominó los cuatro viejos, es decir, la vieja cultura, las viejas formas de pensamiento, las viejas costumbres y los viejos hábitos. Para muchos se abría una nueva esperanza para China y desde un punto de vista ideológico en Europa se tomaron como base para la revolución intelectual del 68. Pero la revolución de Mao era mucho más siniestra y terrorífica de lo que la propaganda oficial quería vender como un nuevo aire de esperanza revolucionaria.

Desde hacía unos años la política económica de Mao, como la de tantos paraísos socialistas, había sido un fracaso estrepitoso. Las empresas no funcionaban, el sistema de transporte era ineficaz, la rentabilidad del campo era mínima, el rendimiento de los trabajadores ínfimo y eso se tradujo en miseria y escasez con la consiguiente muerte de millones de chinos que no tenían de qué comer. El sistema chino estaba condenado al colapso económico y humano. Ante este panorama y con vistas a perpetuarse en el poder, Mao se inventó este nuevo concepto cuyo único fin era que el Partido Comunista Chino alcanzara las metas que él se había propuesto, dejando en el camino a todos aquellos que pudieran hacerle sombra. Para lograr sus objetivos Mao represalió a los que consideraba sus enemigos como a Luo Ruising, máximo responsable del Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación, a quien sustituyó Lin Biao, que se hizo con el control de las fuerzas armadas chinas con el fin de acometer una política de represalias y control de la sociedad.

En 1966 Mao publicó su célebre Libro Rojo, traducido al poco tiempo a decenas de lenguas, recopilación de citas y textos realizada por su colaborador Lin Biao, el mismo que había logrado imponer en China el culto a la personalidad del dictador. Ese libro se convirtió en un ícono en Occidente y en el instrumento esencial para el adoctrinamiento ideológico de la sociedad china cuando el maoísmo sustituyó al marxismo-leninismo como pensamiento ideológico de la Revolución Cultural. A partir de la aparición del Libro Rojo todo cuando se publicaba en China debía incluir citas o textos de Mao. Los jóvenes alumnos debían recitar el libro de memoria y lo mismo sucedía en los centros de trabajo, en el ejército y en las diferentes esferas de la administración.

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Lo que para Occidente se convirtió en un nuevo impulso cultural para los chinos devino en un período de terror y opresión. Mao encargó a los guardias rojos que llevaran a cabo la represión. Los fieles al caudillo rojo comenzaron una política de delación de maestros, trabajadores, educadores e, incluso, de los propios padres y hermanos. Más de tres millones de chinos sufrieron destierro, cárcel, trabajos forzados y tortura en campos de concentración. Los intelectuales contrarios a su ideología fueron enviados a trabajar al campo hasta que a mediados de 1968 el sistema chino estuvo a punto del colapso. Miles de chinos, desesperados y hambrientos, se levantaron en las provincias de Guangxi y Guangdong siendo reprimidos y asesinados por la guardia roja. Mao se vio, entonces, obligado a cambiar el rumbo de su revolución cultural. El punto culminante de este giro tuvo lugar en 1969 cuando en el norte de China, en un punto fronterizo con la extinta URSS, el ejército chino tuvo un enfrentamiento armado con las tropas soviéticas. Mao, que era consciente de la situación que vivía Estados Unidos en Vietnam, decidió evitarse males mayores y que un conflicto de carácter internacional pudiera afectar a su ya de por sí delicada situación interior. Así, en el IX Congreso del Partido Comunista Chino se dio por concluida la Revolución Cultural, uno de los procesos de exterminio masivo más cruentos del siglo XX con decenas de millones de muertos, convirtiendo a su conductor en el genocida más sanguinario del siglo XX. Sin embargo, una política interesada y distorsiva persiste en endiosar al líder chino y pretender convertir este modelo perverso en un ejemplo a seguir.

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MAO CULTURAL CHINA

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