HistoriaJohn William Cooke | Perón | Arturo Frondizi | Che Guevara | peronista

El creador del peronismo de izquierda

El 2 de noviembre de 1956 el general Juan Domingo Perón firmaba en Caracas una carta donde declaraba que "en caso de fallecimiento, delego en el doctor John William Cooke el mando del movimiento". ¿Quién era este abogado con nombre de gringo a quien Perón concedía el "mandato para presidir a la totalidad de las fuerzas peronistas organizadas en el país y en el extranjero", cuyas decisiones tendrían la misma fuerza que las suyas?

Este abogado, nacido en La Plata, de innegable linaje irlandés, fue el diputado más joven de la historia; tenía al asumir solo 27 años. Por tal razón, lo llamaban el Bebé. Su padre era de extracción radical y había llegado a ser canciller en la épica del presidente Edelmiro Farrell. A pesar de su precoz militancia peronista, John William Cooke no compartía el direccionamiento de los sindicatos, a quienes criticaba su espíritu burocrático y la tendencia a perpetuarse en el poder.

Su pensamiento ya le había aparejado algunos conflictos con la conducción más ortodoxa del movimiento. Cuando le tocó defender la expropiación del diario La Prensa, acusó al medio de ser el vocero de los terratenientes, de estar asociado con la United Fruit y de conspirar contra el peronismo desde las sombras. Su discurso fue tan vehementemente anti imperialismo, que Apold, el todopoderoso secretario de comunicación, lo llamó comunista.

Desde 1949 Cooke se desempeñó como profesor de Economía Política en la Carrera de Derecho de la UBA, hasta el golpe que derrocó al general Perón.

Fue entonces y desde el exilio, que Perón eligió a este seguidor como su “heredero”, aunque Cooke estaba preso en la Penitenciaria de la calle Las Heras. Desde allí logró organizar la resistencia peronista.

¿Por qué el general había elegido a Cooke? “Mis dirigentes estaban demasiado adocenados para ser eficaces”, confesó Perón. En una carta a Alejandro Leloir (último presidente del partido que llevaba su nombre) le dijo que Cooke había sido el único en tomar una posición de absoluta intransigencia en los momentos más aciagos del peronismo.

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Cooke en Bahía Cochinos.
Cooke en Bahía Cochinos.

El marzo del ’57, junto a otros dirigentes del partido como José Antonio, Héctor Cámpora y Guillermo Patricio Kelly, logró escapar de la prisión de Río Gallegos, huyendo a Chile. Desde allí estableció una relación epistolar regular con el ex presidente, al que visita en Venezuela en 1957. Fue entonces que Rogelio Frigerio (abuelo) y Emilio Perina (padre) comienza las conversaciones para conformar el pacto electoral con Arturo Frondizi.

A pesar del voto de confianza de Perón, Cooke era resistido dentro del partido, el general pronto entró en colisión con su “heredero”, ya que éste no compartía el “modus operandi” del general (hombre metódico que se despertaba cuando Cooke se acostaba).

Relevado de su trabajo de representante del ex mandatario, Cooke viajó a Cuba, donde se entrevistó con un joven Che Guevara, que en su momento se había proclamado oposicitor al peronismo. También existe una foto del ex diputado en Bahía de Cochinos (1961).

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Ernesto
Ernesto "Che" Guevara y John William Cooke.

Cooke había dado el primer paso para otorgarle a la izquierda argentina el sustento popular que siempre le había faltado. Para él “el peronismo y el antiperonismo” eran parte de la lucha de clase, la tesis y antítesis hegeleniana para aplicar en la política nacional.

También instaba a una resistencia armada, aunque Perón le había aconsejado “desensillar hasta el amanecer”. En 1963 creó Acción Revolucionaria peronista, el primer esbozo de la izquierda peronista.

Cooke que Perón era “el máximo valor de la política democrática burguesa en Argentina, un pre marxista que por inteligencia o conocimiento general sigue la evolución que toma la Historia…” Quizás, en algún momento de su exilio, Perón tuvo algún acercamiento a la izquierda (cuando le fue funcional a su aspiraciones de retornar al país), aunque siempre en su prédica política, el comunismo no era la opción para combatir los excesos del capitalismo. Y así lo demostró cuando a su retorno al país, siendo ya presidente se opuso las imposiciones de la izquierda peronista, un híbrido que Cooke había empezado a engendrar durante el exilio del general.

Cooke murió el 19 de septiembre de 1968 de cáncer, en el Hospital de Clínicas. Su último deseo fue la donación de sus órganos. En el 2014 sus cenizas fueron esparcidas en el Río de la Plata, tal como lo había pedido 47 años antes. Sin saberlo, era una forma de unirse a su esposa, Alicia Graciana Eguren, desaparecida durante la dictadura en un “vuelo de la muerte”.

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John William Cooke y Alicia Graciana Eguren.
John William Cooke y Alicia Graciana Eguren.

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