MúsicaAaron Copland

Copland

Aunque no fue realmente un compositor especialista en sinfonías, sus obras reflejan las tendencias de las diferentes etapas de su vida. Una primera etapa progresista con influencias del jazz, seguida por un período claramente americano de tipo populista, totalmente integrado en la cultura divulgadora de la música contemporánea, para volver al final de su período compositivo a un tipo de música más compleja. Se puede definir como un compositor que impuso la música genuinamente americana.

Aaron Copland (1900-1990) nació en New York, en el barrio de Brooklyn, el 14 de noviembre de 1900. Sus padres eran emigrantes judíos que habían llegado procedentes de Polonia y de Lituania en su adolescencia. El nombre original de su padre era Kaplan pero lo convirtió al inglés como Copland durante su estancia en Inglaterra, antes de marchar a los Estados Unidos. Aaron fue el quinto hijo de una familia que ya se había acomodado en los Estados Unidos. Su padre poseía una tienda en Brooklyn.

Dotado para el piano, realizó sus primeros estudios con Victor Wittgenstein y Clarence Adler. A partir de septiembre de 1917 estudió armonía y contrapunto con Rubin Goldmark, un primo del compositor Karl Goldmark, alumno de Dvorak y admirador del estilo clásico de Beethoven y de Wagner. Copland no compartía sus ideas y tenían frecuentes discusiones. Prefería estilos menos conservadores, admirando la música de Scriabin, Debussy e Ives, que según su profesor ejercía una influencia peligrosa.

En el mes de junio de 1921 se embarcó hacia París, donde permaneció bajo la tutela de Nadia Boulanger en el American Conservatory de Fontainebleau. Allí pudo vivir la interesante época de los años 1920, conociendo la música de Debussy, la iconoclasta del Grupo de los Seis, el arte de Picasso, de Braque y de los Dadaistas. Pero quién tenía la mayor fama en aquella época era Stravinsky, cuyas obras impresionaron al joven Copland.

Nadia Boulanger (1887-1979) fue compositora, directora de orquesta y sobre todo profesora del Conservatorio de París, de la École Normale de Musique y del American Conservatory de Fontainebleau desde 1921, convirtiéndose en 1949 en su directora. Su método de trabajo no era influir hacia ningún determinado estilo, sino que intentaba desarrollar el estilo personal de cada compositor. Por ello cada uno de sus alumnos poseía un estilo propio acorde con sus tendencias. Así en el caso de Copland, conocedor por su origen americano de la música de jazz, le recomendó añadir los complejos contraritmos de este tipo de música en sus propias obras. Copland durante toda su carrera musical incorporaría a sus obras no solo estos ritmos sino también la música pop y folclórica de la época en que vivía. Por ello se encuentran en sus obras fragmentos populares que han sido inmortalizados en forma de música de concierto.

En 1922 escribe su primer ballet, aconsejado por su profesora que le recuerda la popularidad que en aquellos momentos tiene el ballet, con Diaghilev, Nijinski y Stravinsky. Copland se inspira en el film de terror alemán Nosferatu y compone su ballet “Grohg”. Una historia de danzas de muertos vivientes, con influencias de los propios ballets de Stravinsky y de la música de jazz. Pero en aquella época nadie entendió su obra y no pudo representarla. Como veremos posteriormente, utilizó parte de la obra en una de sus sinfonías.

Copland regresó a New York en el mes de junio de 1924 terminando su sinfonía. Su primer trabajo fue de pianista de un trio que amenizaba a los veraneantes en un hotel de Milford, Pennsylvania. En el mes de octubre logró poseer su propio estudio y trabajar como profesor.

La “Sinfonía para órgano y orquesta” fue compuesta en 1924 debido a una sugerencia de Serge Koussevitzky, realizada antes de abandonar París para dirigir la Orquesta Sinfónica de Boston. Le pidió que escribiera un concierto para órgano y orquesta para que Nadia Boulanger lo pudiera interpretar durante su próxima gira por los Estados Unidos. Se estrenó el 11 de enero de 1925, en el Carneglie Hall, interpretada por la New York Symphony dirigida por Walter Damrosch, con Nadia Boulanger al órgano. Poco después se interpretaba en Boston con Serge Koussevitzky dirigiendo la Boston Symphony Orchestra.

La obra está orquestada para madera por triplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, una batería con cinco percusionistas y la cuerda, además del órgano como solista.

El primer movimiento, andante, es de características soñadoras. El órgano presenta el único tema, que se desarrolla elegantemente en un estilo que denota la influencia francesa, realizado mientras estudiaba con Nadia.

El segundo movimiento, scherzo, muestra la influencia de Stravinsky en sus formas rítmicas, pero señala el futuro estilo del compositor, con su acusada dinámica y sus ritmos irregulares. El trio que tiene un carácter más tranquilo está interpretado por el órgano. La reanudación del scherzo es interrumpida por nuevas entradas del órgano con el tema del trio, antes de la coda final.

El último movimiento, finale, lento, empieza apaciblemente con un tema amplio, antes de la masiva intervención del órgano, interrumpido por las disonancias de la orquesta. Luego el tema inicial reaparece siendo nuevamente interrumpido por la entrada del órgano. En la parte central el órgano se une con la orquesta en una interpretación más solemne del tema. Luego aparece una nueva variación más tranquila con delicada instrumentación. Las llamadas del viento introducen un tema rítmico apoyado delicadamente por el órgano y la percusión. Un gran crescendo da paso a fuertes acordes del órgano que nos llevan a la coda con duros golpes de la percusión.

En el año 1928 Copland realiza un arreglo de la obra para que fuera más fácil de interpretar, suprimiendo el órgano e instrumentando su parte para metales y un piano. A esta obra le da el título de “Primera Sinfonía”.

Koussevitsky le encarga una nueva obra sinfónica para un concierto de la League of Composers. Copland empezó a trabajar en su “Music for the Theatre” en el mes de mayo de 1925. Música fuertemente influida por el jazz que se anticipa a la obra posterior de Bernstein.

En el mes de enero de 1926 Copland empieza otra obra impulsado también por Koussevitzky. Será su “Concierto para piano y orquesta”. Regresa a Europa terminando el concierto en Guéthary en los Bajos Pirineos, durante el verano. Cuando regresa a New York en octubre la obra está casi terminada. Se estrenará el 28 de enero de 1927 interpretado por la Boston Symphony Orchestra dirigida por Koussevitsky y con el propio compositor al piano. Según dijo Copland se trataba de su último experimento con el jazz sinfónico.

La “Dance Symphony” tiene su origen en los materiales escritos para su ballet no representado “Grohg”. Una obra, como se ha visto, compuesta en 1922 basada en la historia de un mago capaz de resucitar cadáveres y hacerlos bailar. Resumimos su argumento a continuación, haciendo notar que el sexo otorgado a sus intérpretes no está precisado en su libreto.

Un grupo de servidores llevan ataúdes acompañados por el público. Aparece el mago vampiro Grohg, nombre tomado de un escritor danés, añadiéndole la letra h para darle según Copland un aspecto más alcohólico, recibiendo el homenaje de sus vasallos. Empieza sus ritos mágicos y en primer lugar resucita a una adolescente que siente pánico del vampiro Grohg. La muchacha danza horrorizada, siendo finalmente destruida por el mago. El segundo cadáver al que da vida Grogh es un drogadicto, un consumidor de opio. Mientras baila, el mago se apiada de su víctima y pone fin al encantamiento. La tercera persona resucitada es una prostituta que baila un extraño vals, excitando al mago de tal modo que no se puede controlar, intentando abrazarla. Grogh empieza a tener alucinaciones creyendo que los cadáveres y sus criados se ríen de él. Se une a la danza infernal y en medio del caos general levanta a la puta con sus brazos y la arroja al público. Luego desaparece lentamente.

Al no poder representar el ballet, Copland realizó arreglos de partes de la obra para dos pianos. Una de ellas titulada “Le Cortège Macabre” la orquestó. Howard Hanson se convirtió en director de la Eastman School of Music de la Universidad de Rochester. En el primer festival de Música Americana, el 1 de mayo de 1925 Hanson estrenó esta parte procedente del primitivo ballet que corresponde a su introducción.

En el año 1929 la discográfica Victor Records anunció un concurso valorado en 25000 $ para nuevas obras orquestales. Copland se encontraba escribiendo su “Symphonic Ode” para la celebración del 50º aniversario de la Boston Symphony Orchestra, pero se dio cuenta de que no la tendría acabada para presentarla al concurso. Entonces retomó el material de su abandonado ballet “Grohg” y lo transformó en la “Dance Symphony”. Ganó una parte del premio, 5000 $, al ser repartido entre varios compositores. Además parte del premio consistía en su interpretación dirigida por Stokowski.

La obra se estrenó el 15 de abril de 1930 interpretada por la Philadelphia Orchestra dirigida por Leopold Stokowsky. Está orquestada para dos flautas, dos piccolos, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete piccolo, clarinete bajo, dos fagots, contrafagot, dos trompas, cinco trompetas, tres trombones, tuba, timbales, caja, bombo, xilofón, triángulo, carraca, leño, címbalos, tam-tam, pandereta, piano, celesta, dos arpas y cuerda.

La sinfonía está dividida en tres movimientos que se interpretan sin interrupción. Sus temas están tomados de la introducción del ballet, seguida por tres danzas.

El primer movimiento, Introduction: lento, molto allegro, empieza con una introducción lenta correspondiente al principio del ballet. Esta parte nos conduce al allegro tomado de la parte correspondiente a la danza del adolescente en el ballet. La música llega a su climax, continuando luego con un adagio que sirve de transición al segundo movimiento.

El segundo movimiento, andante moderato, está basado en la parte del ballet correspondiente a la danza del drogadicto, titulada por Copland como la “Danza de la muchacha que se mueve como en un sueño”. Empezando como una danza oriental lenta llega a su climax y termina en un lamento.

El tercer movimiento, allegro vivo, esta basado en la danza final del ballet, la danza de la burla, durante la cual los lacayos y víctimas de Grohg se mofan de él. Su ritmo es peculiar del estilo que pronto le dará fama en sus obras más populares. El segundo tema contrastante interrumpe bruscamente al rítmico. Se trata de un vals deformado con un tercer tiempo prolongado. Corresponde en parte a la danza de la prostituta en el ballet. La danza de la burla llega a su máxima fuerza en la parte final, sugiriendo una diabólica escena.

Copland no numeró esta sinfonía, al considerar la obra como una de las cosas llamadas sinfonías que no lo son. Citó a la Sinfonía Manfred de Tchaikovsky y la Holidays Symphony de Ives como otras obras cuyos autores no les dieron número. En el caso de la obra de Copland se podría contemplar como una Suite de Danzas, que como vimos fue uno de los orígenes del nacimiento de la forma Sinfonía. Sobre este tema podríamos presentar muchos argumentos, pero como nuestro principio al escribir esta obra es comentar la sinfonía en su más amplio sentido, exponemos todas estas obras que acaso se encuentren en el límite del género, pero no por ello menos interesantes. Como veremos, a lo largo de todo el siglo XX, al aumentar la libertad de expresión de los compositores, los rasgos que constituyen la sinfonía clásica se van difuminando.

Copland vive en New York pero realiza numerosos viajes. En 1931 visita París, Berlín y Tánger. El 24 de agosto de 1932 Copland acompañado por su amigo Victor Kraft sale de New York en automóvil para realizar su primera visita a México, invitado por Carlos Chávez. Allí interpretará un programa compuesto por sus propias obras. Al mismo tiempo recoge toda una serie de melodías folclóricas mexicanas que más tarde incorporará a sus propias obras. Chávez lleva a Copland a un cabaret popular llamado El Salón México que le servirá como inspiración para una de sus más populares obras.

La “Short Symphony” (Sinfonía Nº 2) fue compuesta entre los años 1931 y 1933. Se estrenó en la Ciudad de México el 23 de noviembre de 1934, interpretada por la Orquesta Sinfónica de México dirigida por Carlos Chávez, a quién estaba dedicada. Su nombre nos expresa que se trata de una obra de longitud limitada. Está dividida en tres movimientos que se interpretan sin interrupción.

Esta obra fue compuesta por iniciativa del propio Copland, esperando que Koussevitsky la interpretara. Pero cuando le presentó la partitura declinó su interpretación, declarando que tenía demasiadas complicaciones rítmicas. También fue examinada por su gran rival Leopold Stokowski que tampoco la interpretó por idénticas razones. Finalmente su amigo mexicano Carlos Chávez se decidió a realizar su estreno, necesitando diez ensayos.

Su orquestación requiere un piccolo, dos flautas, dos oboes, un oboe bajo, que es un raro instrumento llamado heckelphone, doblado con corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, dos fagots, contrafagot, cuatro trompas, dos trompetas, piano y cuerda.

El primer movimiento, incisivo, corresponde al movimiento rápido. Su tema principal consiste en un motivo de seis notas presentado por la madera. Casi todo el movimiento está construido a partir de este motivo en forma de una tocatta. Su desarrollo presenta el estilo inconfundible de su autor, con sus disonancias pero sin abandonar nunca su estilo tonal. Aparecen influencias del jazz con amplios intervalos, pizzicatos, notas separadas.

El segundo movimiento, espressivo, sigue sin interrupción al anterior. Corresponde al movimiento lento. Su tema principal también es simple. Se basa en un motivo de cuatro notas descendentes presentado por la flauta. Compuesto en forma de lied, la parte central es más rítmica para regresar en su parte final a la tierna melancolía de su principio.

El último movimiento, presto e rítmico, nos muestra la unión por parte de Copland de músicas de diversos orígenes. Al principio aparece un tema de sabor mexicano. Otro de sus temas lo tomó de un film alemán que había visto durante su estancia en Berlín, “Der Kongress Tanzt”, (El Congreso se divierte). Este tema está bastante distorsionado por Copland.

Para facilitar la interpretación de su sinfonía Copland realizó en 1937 un arreglo en forma de música de cámara, su “Sexteto para clarinete, cuarteto de cuerda y piano” estrenado en 1939.

El estilo de Copland a mitad de los años treinta se vuelve más sencillo, más accesible para el gran público, componiendo una música de tipo melódico, empezando su llamado período vernáculo. Después de su anterior ciclo de obras que podríamos catalogar como austeras o más experimentales, empieza un período con frecuencia basado en elementos de la música folclórica de su país.

Una de las primeras obras de este periodo se basa en el folclore mexicano. Es “El Salón México” terminado en 1934 pero que no orquestó hasta 1936. Se estrenó en la Ciudad de México el 27 de agosto de 1937 interpretado por la Orquesta Sinfónica de México dirigida por Carlos Chávez. El empleo de motivos populares han hecho de esta obra una de las más conocidas de Copland. Era el nombre de uno de los cabarets más populares del México nocturno de los años treinta.

Su música nacionalista norteamericana tiene como primera obra “Prairie Journal” encargada en 1936 por la CBS (Columbia Broadcasting System), para una retransmisión radiofónica de un ciclo de compositores americanos. Al parecer Copland ocupó el lugar de George Gershwin que había rechazado la oferta. El título inicial de la obra era el de “Music for Radio”. Se estrenó en el mes de julio de 1937.

Entre los años 1938 y 1944 Copland compone sus tres grandes ballets basados en temas del oeste americano. Su primer western es “Billy the Kid” escrito en 1938. Emplea auténticas baladas de cowboys en la realización de su étnica obra. El segundo “Rodeo” en 1942, pedido por el Ballet Ruso de Montecarlo. Finalmente el tercero “Appalachian Spring” en 1944, con la coreografía de Martha Graham, que interpretó ella misma el papel principal en su estreno el 30 de octubre en Washington. Por ello la partitura lleva el subtítulo de “Ballet for Martha”. Es la obra que contiene la música mas poética de los tres ballets, con uno de sus temas que después de modo parecido utilizará en su última sinfonía. Recibe en 1945 el Premio Pulitzer por esta partitura.

En el año 1942 Eugene Goossens pide una serie de fanfarrias a diversos compositores americanos para la Cincinnati Symphony Orchestra. Estados Unidos acababa de entrar en la Segunda Guerra Mundial y se necesitaban melodías patrióticas. Para ello Copland escribe la que pronto se hará famosa la “Fanfare for the Common Man”, estrenada en Cincinnati el 14 de marzo de 1943. Esta música la utilizará como veremos en el tercer movimiento de su próxima sinfonía. Se ha especulado sobre el título dado por Copland a esta obra tratándolo de cierto machismo. Consideraban que debía ser llamada for the Common Person para ser más correcta. Pero no debemos olvidar el propósito seguido por su autor y el contexto de su época, donde el hombre trabajaba y luchaba en el frente. Otro aspecto a observar es que Copland era homosexual.

En el año 1986 la compositora americana Joan Tower, nacida en 1938 escribe su “Fanfare for the Uncommon Woman” inspirada en la obra de Copland y usando la misma instrumentación. Una obra encargada por la Houston Symphony, dedicada a las mujeres que corren riesgos y que son intrépidas.

Apenas nos hemos referido a la vida privada de Copland, pues es un tema que el compositor deseaba tener oculto. En su propia autobiografía nunca se refiere a temas íntimos. Según parece, vistas las últimas investigaciones, no se trataba en absoluto de un Common Man como dice el título de su obra. Una nueva biografía escrita por Howard Pollack se titula “Aaron Copland: The Life and Work of an Uncommon Man”.

Original en sus gustos musicales, judío, homosexual y simpatizante del comunismo americano. ¿Que más se le puede pedir a un hombre para no ser considerado un hombre común?. Su estilo musical es absolutamente original en todos sus periodos. Desde su experimentación juvenil, su relación con el jazz, sus obras modernistas, su período de música popular, hasta terminar con su aproximación al serialismo. De origen judío, al parecer no fue demasiado practicante, empleando mas expresiones francesas que el uso del yiddish familiar.

En cuanto a sus ideas políticas, a pesar de no estar nunca afiliado al Partido Comunista, simpatizaba con ideas izquierdistas participando en diversas organizaciones. Finalmente en cuanto a su sexualidad se sabe que era homosexual, pero no se ha podido saber si su amistad con Victor Kraft se había convertido en amor. Tampoco se puede saber si Kraft era el verdadero padre del ahijado de Copland, Jeremy. Victor Kraft (1915-1976) era un fotógrafo profesional. Sus fotografías fueron publicadas por famosas publicaciones como Life Magazine y Harper’s Bazzar, entre otras. Su relación con Copland empezó al principio de los años 1930 y duró durante toda su vida.

La “Sinfonía Nº 3” fue empezada en el año 1944, siguiendo una demanda de Koussevitsky, terminándola poco tiempo antes del día de su estreno el 18 de octubre de 1946, interpretada por la Boston Symphony Orchestra dirigida por Serge Koussevitsky. La National Symphony Orchestra dio su primera audición de esta obra el 14 de octubre de 1967 en el Teatro Real de Madrid, dirigida por Howard Mitchell.

Está orquestada para dos piccolos, tres flautas, tres oboes, corno inglés, tres clarinetes, clarinete bajo, dos fagots, contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, timbales, dos cajas, bombo, una extensa colección de instrumentos de percusión, piano, dos arpas y cuerda.

El primer movimiento, molto moderato, está escrito en forma de un preludio. El comienzo escrito en el estilo más asequible de su segunda época, nos recuerda la música de su “Primavera apalache”. La orquesta llega hasta un poderoso climax. Luego en la parte central se tranquiliza, para alcanzar nuevamente un punto donde la música se hace más potente y majestuosa. La parte final es un retorno a la introducción lenta, terminando un movimiento en forma de arco.

El segundo movimiento, allegro molto, corresponde al scherzo de la obra. Un poderoso tema rítmico empieza el scherzo. El trio es de carácter contrastante, presentando una delicada orquestación y una apreciable melodía. El retorno del scherzo se realiza de un modo muy alterado. En la coda se repite la melodía del trio de modo grandioso.

El tercer movimiento, andantino quasi allegretto, está construido libremente a partir de una secuencia de flauta inicial. Se inicia con una introducción basada sobre una idea del primer movimiento. La flauta presenta luego un sencillo tema que se desarrolla hasta una parte central más agitada, regresando luego a su parte inicial. La coda se basa nuevamente en el tema de la introducción.

El último movimiento, molto deliberato (fanfare), allegro risoluto, se inicia con la incorporación de su famoso tema de la “Fanfare for the Common Man” escrita en 1942. Luego se presenta el tema principal del allegro de carácter enérgico. La sección de recapitulación está sustituida por una extensa coda donde se presentan muchas ideas diferentes, entre ellas el tema que abre la sinfonía y el de la Fanfare. Una potente peroración cierra la obra.

Copland también se interesó en la escritura de música para el cine, pero su valor estaba supeditado al film. En su libro “Our New Music” escribe las siguientes frases refiriéndose a este tema: “La música cinematográfica solo tiene sentido si ayuda al film. A pesar de lo buena, distinguida o popular que sea, la música siempre debe tener una importancia secundaria a la historia contada en la pantalla. La música debe intensificar los impactos emocionales de una determinada escena, debe crear una ilusión de continuidad y proporcionar un fondo neutral. La música, un arte que existe en el tiempo, puede sutilmente mantener unidas escenas dispares. Esencialmente no hay nada sobre el medio cinematográfico para no admitir a cualquier compositor con una imaginación dramática. Pero el hombre que insista en completar su auto expresión, es mejor que se quede en casa y escriba sinfonías”.

Pero Copland realizó las dos cosas. Entre sus bandas sonoras recordemos “Of Mice and Men” en 1939, “Our Town” en 1940, “North Star” en 1943, recibiendo una nominación para la Academy Award por dicha banda sonora, “The Red Pony” en 1948, “The Heiress” en 1949 que recibe un nuevo Oscar de la Academia y finalmente “Something Wild” en 1962. En el año 1942 realiza una suite extraída de la música usado para sus films, titulándola “Music for Movies” que se estrenó en 1943, dedicándola a Darius Milhaud. En 1948 realizaría una nueva suite aprovechando la música del film “The Red Pony”.

En 1947 efectúa una gira de cuatro meses por Latino América patrocinada por el Departamento de Estado Norteamericano. Empieza en Rio de Janeiro su “Concierto para clarinete”, una obra pedida por el famoso clarinetista de jazz Benny Goodman. Aunque incorpora elementos de jazz por propia iniciativa, no tienen nada que ver con las improvisaciones de hot jazz que habían hecho célebre a Benny Goodman y su sexteto. Copland realiza una obra de fusión entre la música popular de América, uniendo a su propio estilo elementos de jazz y melodías recogidas en Brasil.

En el año 1953 se vio implicado en la histeria anticomunista de McCarthy, siendo investigado por el FBI. Su música es retirada del concierto de inauguración de la presidencia de Eisenhower por motivos políticos. Tiene que declarar ante el Congreso de los Estados Unidos que nunca había pertenecido al Partido Comunista. La investigación se detuvo en 1955, cerrando el caso en 1975.

En su última etapa compositiva regresa al método experimental de su juventud. Escribe la “Fantasía para piano” en 1957, obra de gran complejidad. Para la inauguración del Lincoln Center de New York compone en 1962 “Connotations”, obra en la que utiliza el método dodecafónico de composición.

Su última obra orquestal importante es “Inscape”, compuesta en 1967 para la celebración del 125º aniversario de la New York Philharmonic, otra obra en la que emplea los principios dodecafónicos. Su última obra de cámara importante es el “Duo para flauta y piano” compuesto en 1971.

A principios de los años 1970 muestra los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer, dejando casi totalmente la composición. Se dedica a escribir su autobiografía, ayudado por el musicólogo Vivian Perlis. Copland muere el 2 de diciembre de 1990 en North Tarrytown, New York.

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Texto extraído del sitio: historiadelasinfonia.es

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