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Brumana: una maestra que escribió más que "Palabritas"

Herminia Catalina Brumana nació el 12 de septiembre de 1897 en Pigüé, Argentina y murió en enero de 1954 en la capital del mismo país. Fue docente, escritora (editó más de 9 libros de prosa: “Palabritas”, 1918; “Las mujeres cobardes”, 1921; “Cabezas de mujeres”, 1923; “Mosaico”, 1929; “La grúa”, 1931; “Tizas de colores”, 1932; “Cartas a las mujeres argentinas”, 1936; “Nuestro hombre”, 1939; “Me llamo niebla”, 1946; “A Buenos Aires le falta una calle”, 1953), dramaturga (publicó “La protagonista olvidada” en 1933), periodista (colaboró en “Mundo Argentino”, “El Hogar” y “La Nación” entre otros) y activista de ideas socialistas y anarquistas. En 1921 se casó con el dirigente socialista Juan Antonio Solari y juntos participaron en la campaña de liberación de “los presos de Bragado” (tres jóvenes anarquistas -Pascual Vuotto, Reclús De Diago y Santiago Mainini-, a los que se torturó y se condenó por homicidio en 1931 a sabiendas de su inocencia).

Brumana se proclamaba discípula de Rafael Barret, un anarquista español escritor (narrador, ensayista y periodista) que desarrolló la mayor parte de su producción literaria en Paraguay, por lo que es considerado una figura destacada de la literatura paraguaya de principios del siglo pasado. Es particularmente conocido por sus cuentos y ensayos de hondo contenido filosófico, exponente de un vitalismo que anticipó de cierta forma al existencialismo. En su panfleto de 1908 titulado “Mi anarquismo” escribió: “Me basta el sentido etimológico: "ausencia de gobierno". Hay que destruir el espíritu de autoridad y el prestigio de las leyes. Eso es todo. Será la obra del libre examen. Los ignorantes se figuran que anarquía es desorden y que sin gobierno la sociedad se convertirá siempre en el caos. No conciben otro orden que el orden exteriormente impuesto por el terror de las armas. El anarquismo, tal como lo entiendo, se reduce al libre examen político. [...] ¿Qué hacer? Educarnos y educar. Todo se resume en el libre examen. ¡Que nuestros niños examinen la ley y la desprecien!”.

Herminia, también, se reconocía feminista de la primera ola, ejerciendo un juicio muy duro para con aquellas mujeres que no defendían sus derechos. Como ejemplo de su postura podemos citar su escrito de 1923 en el que declaraba: “Estas mujeres cobardes son las que por temor al qué dirán, por no hacer frente al prejuicio o al convencionalismo, prefieren sufrir en silencio, llevando al corazón, hecho lágrimas en la sombra de la noche, lo que debió ser protesta en pleno sol”. En todos y cada uno de sus libros y conferencias bregó por los derechos de las mujeres, el amor libre, el derecho al divorcio y a la justicia social (sobre todo en relación con las minorías y las dificultades de los menos afortunados de acceder y completar su educación). En uno de los tantos y hermosos párrafos de su libro “Tizas de colores” escribió:

¿CUÁL DE ELLOS SERÁ EL ELEGIDO?

Si, la Cantina Escolar cumple su cometido, satisface el apetito de estos niños y de estas madres que crían. Pero ¿eso puede dejarnos tranquilos? Esa limosna de comida ¿no es más dolorosa y denigrante para nosotros que la damos que para quienes la reciben? ¿No sería lo justo que todos tuvieran comida en su casa? Al salir los miro por última vez, inclinados ávidamente sobre el humilde plato de sopa. Siento amargor en los labios, y lo que es peor, amargura en el corazón. Y para no irme con esta angustia, hago surgir del fondo de mi pesimismo una idea optimista, radiante, llena de luz: ¿Cuál de estos chicos será el elegido? ¿Cuál de ellos será un gran artista o el inspirado poeta, el austero sabio, el mejor ciudadano? ¿No saldrá de aquí el orientador, el que encienda la antorcha de la libertad y la justicia para todos los oprimidos? Casi siempre surgió de la pobreza, de estas cabezas inclinadas sobre un plato de sopa humilde, el elegido… ¿Cuál de ellos será? —¡Hasta mañana, señorita! —oigo que gritan aún. —¿Sí, hasta mañana, chicos! ¡Hasta mañana!

Brumana fue una educadora mayúscula, una pedagoga libertaria, un ser excepcional repleto de bondad y audacia. Lo observaba todo y en sus entrañas miles de desgarros se producían, incesantemente, frente a la desigualdad y fragilidad de sus alumnos, esas almas de pequeño formato envueltas en delantales blancos.

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