HistoriaBuenos Aires

Batalla aérea sobre Buenos Aires

En junio de 1943, el gobierno de Castillo cayó en manos de los militares que lo derribaron para instaurar un régimen de facto. Cada vez más aferrados a la neutralidad que tanto irritaba a los Estados Unidos, y en vistas de la total colaboración de Brasil con la causa aliada, lo militares argentinos comenzaron a temer seriamente a una hipótesis de guerra con el vecino país sudamericano. Brasil era intensamente armado por Estados Unidos, mientras que la gran potencia ignoraba los reiterados pedidos de armas de los argentinos. Éstos a su vez, exploraron otras opciones, llegando a negociar seriamente con el Estado Mayor alemán el envío de material bélico.

A fines de 1943, mientras Berlín era devastada por las incursiones aéreas de los aliados occidentales, el gobierno de facto comenzó a prepararse para una incursión aérea hostil sobre la capital. Así, se instruyó a la población civil mediante un impreso realizado por las Fuerzas Armadas y se dio inicio a una serie de ejercicios de simulacro, que incluían a toda la población, el principal de los cuales ser realizó a principios de diciembre de 1943.

Crónica del ataque aéreo sobre Buenos Aires

"En el territorio de la capital se realizó la noche el último de los ejercicios organizados para este año por el Comando de Defensa Antiaérea del Interior, a fin de experimentar las medidas de oscurecimiento en una extensión mucho mayor que los ensayos parciales realizados hasta ahora; y probar a la vez la eficacia de los distintos medios de alarma que deben aplicarse en caso de un hipotético ataque exterior."

El oscurecimiento

"Casi todas las casas de comercio terminaron voluntariamente sus actividades a las 19. De tal modo, la gran masa de la población tuvo oportunidad de dirigirse a sus residencias antes de la puesta del sol.

A medida que avanzaba la noche, en las confiterías y demás lugares de reunión se corrieron las cortinas y se adoptaron medidas para evitar la salida de luz al exterior. Como en las otras ocasiones, no fue encendido el alumbrado público y los ferrocarriles, tranvías, ómnibus, colectivos y automóviles particulares y de alquiler lo hicieron con sus luces interiores y exteriores considerablemente atenuadas. Los vestíbulos de los teatros y cinematógrafos fueron preparados, como en los oscurecimientos anteriores, con luces mortecinas…

Como anunciamos ayer, los vapores que habitualmente zarparon en horas de la noche, adelantaron su salida para hacerlo dentro de las horas de luz natural.

Personal de policía, así como de las reservan de la repartición, constituidas por retirados, que se concentraron previamente en las comisarías y empleados de la Dirección de Alumbrado de la Municipalidad, recorrieron las zonas que les fueron asignadas para hacer corregir los defectos de oscurecimiento. Por su parte, oficiales del comando realizaron inspecciones por distintas zonas a fin de observar el acatamiento a las medidas dispuestas."

En el dique 3

"Mientras tanto, en inmediaciones del dique 3, se constituyó el Comando de Defensa Antiaérea. También se reunieron regular cantidad de espectadores, especialmente autorizados. El público en general se situó en las aceras de la plaza Colón y en las de la avenida Leandro N. Alem, Eduardo Madero, Ingeniero Huergo y demás de las inmediaciones, fuera de la zona portuaria.

Alrededor de las 20.30 hs. acudieron al lugar donde se había instalado el comando el vicepresidente de la Nación y ministro de guerra, el ministro de marina, funcionarios, así como muchos jefes y oficiales. Por altavoces se hizo un somero relato de la situación de guerra planteada."

Comienza la alarma

"Casi al mismo tiempo, se supo que habían iniciado su vuelo desde la base aérea naval de Punta Indio los aviones que realizarían el simulacro de ataque. Eran 6 aparatos Corsario y 5 Glenn Martin. No tardaron en recibirse en la central de alarma establecida en el edificio del Correo los avisos del servicio de vigilancia establecido, a cargo de personal de las empresas telefónicas y telegráficas, de ferrocarriles y de correos y telégrafos. De este modo fue siguiéndose la dirección y el recorrido de los supuestos atacantes, en su marcha hacia el objetivo. Al acercarse a 60 kilómetros de la capital, la central de alarma impartió la alerta a las 20.50, e inmediatamente, por medio de sirenas, campanas y pitos de fábricas se difundió la advertencia del supuesto peligro. LA PRENSA, por medio de su sirena (instalada en el viejo edificio de Av. De Mayo), dio las señales de la alarma y del cese del peligro manteniendo el necesario servicio de comunicaciones y cooperación.

A partir de ese momento, el tránsito de peatones y de vehículos se ajustó a las disposiciones conocidas para tal emergencia, Tranvías, ómnibus y "colectivos" detuvieron su marcha. Los demás automóviles dejaron las calles llamadas de dirección y pararon en las trasversales. Las personas debieron transitar con las precauciones establecidas."

El simulacro de ataque

"No cesaban de recibirse, entretanto, informaciones precisas de la aproximación de la escuadrilla simulaba el ataque. Ante la inminencia de su llegada, se aprestaron las secciones de detectores y proyectores luminosos situados en las dársenas norte y sur, así como las piezas de artillería antiaérea livianas, establecidas en inmediaciones de los diques, al este de la Casa de Gobierno y en la avenida costanera Tristán Achával Rodríguez, vinculado todo ese sistema de defensa por una red de comunicaciones. Los detectores no tardaron en situar a los aviones. Un grupo volaba sobre el río, otro sobre la ciudad y el tercero en el centro de ambas formaciones. Casi sobre el blanco, los faros que seguían automáticamente la dirección de los detectores, fueron encendidos en forma instantánea y las tres escuadrillas quedaron iluminadas por distintos haces de luz. Al mismo tiempo, las baterías abrieron el fuego simulado con munición de fogueo. En la vía pública se provocaron dos incendios para simular impactos de bombas…"

"Mientras se apagaban los incendios con extinguidores, se convocó a una cuadrilla de reconocimiento de la Municipalidad, la cual procedió a realizar trabajas, entre ellos la construcción de un puentecillo de madera que se hizo en contados minutos.

Los aviones volvieron momentos después, siendo nuevamente localizados y atacados por los tiros antiaéreos. Entonces se provocó el incendio de los materiales acumulados en los restos del galpón de la Aduana. Mientras llegaban los bomberos, el fuego alcanzó magnitud y la acción de la artillería siguió constantemente. El trabajo de los bomberos se prolongó desde las 21.17 hasta las 21.40, utilizándose varias líneas de mangueras, escaleras y la bomba flotante del Ministerio de Obras Públicas que extraía agua del dique.

Al alejarse los aviones se comunicó el cese de la alarma a las 21.41. También acudieron otros servicios auxiliares de reparaciones de servicios eléctricos, de obras sanitarias y de la Asistencia Pública, pero al solo objeto de ensayar su tránsito hasta el lugar, a través de las calles a oscuras."

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Un ejercicio con munición de guerra

"Cuando el incendio del galpón quedó dominado, se realizó un ejercicio de tiro de artillería con munición de guerra, utilizándose proyectiles luminosos, que produjeron la exacta sensación de su eficacia contra blancos aéreos hipotéticos."

Palabras del vicepresidente y ministro de guerra

"En esta forma terminó el programa preparado, y al retirarse, el vice presidente de la Nación y ministro de guerra revistó a los vehículos y al personal civil y de voluntarios que se alinearon en las cercanías del lugar. Al finalizar la inspección, el citado funcionario pronuncio un breve discurso para señalar su satisfacción por los resultados obtenidos y adelantar sus felicitaciones a los civiles, militares y voluntarios que habían cooperado."

Cese del oscurecimiento

"Casi al mismo tiempo se convino en dar por terminado el ensayo, acortando considerablemente el período del oscurecimiento. A las 22 se ordenó por la Dirección de Alumbrado de la Municipalidad el encendido de las luces de la vía pública, y 20 minutos después toda la ciudad había recobrado su aspecto habitual…"

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Una reflexión propia

Las baterías livianas de 20 mm pudieron ser eficientes con los viejos Corsair de la década de los veinte, que estaban ya obsoletos, o con los un poco más modernos Glenn Martin, que constituyeron entre 1937 y 1947 la espina dorsal de las escuadrillas de Bombardeo. Sin embargo, es difícil imaginar que esas baterías livianas pudieran hacer algo si los EE.UU dotaban al Brasil de sus fantásticos bombarderos pesados de gran altitud.

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