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William Godwin, el anarquista burgués

Si bien el pensamiento anarquista se remonta a los filósofos griegos como Zenón de Citio y Esquilo (la palabra anarquía aparece en su obra Los siete contra Tebas) fue William Godwin quien le dio un andamiaje filosófico para su ulterior evolución. Sin embargo la figura de Godwin quedó eclipsada por el prestigio de su esposa Mary Wollstonecraft –una de las primeras y más fervientes feministas– y su hija Mary Shelley, la autora de Frankenstein.

William Godwin nació en el condado de Cambridge el 3 de marzo de 1756. Su padre era un predicador calvinista que lo educó bajo los estrictos principios que, de una forma u otra, aflorarián en sus escritos. En la Academia Hoxton estudió para seguir la profesión de su padre, aunque abrazó posiciones más radicales dentro del seno de la Iglesia calvinista (promovidas por los escritos de Robert Sandeman), que le acarrearía problemas con sus feligreses. Estando en Stowmarket conoció a Joseph Fawcett quien lo introdujo al pensamiento de los filósofos franceses, como Roussseau y Helvétius. En Londres sus amigos lo instaron a poner por escrito sus ideas contribuyendo al English Review y publicando su primer libro Vida de Lord Chatham, publicado en 1783 en forma anónima.

Con estos textos y un calmo debate (despreciaba todo lo que fuera violencia) pensaba que se podían abolir las instituciones existentes, aún las religiosas (algo poco esperado de un religioso como lo había sido hasta entonces).

Según Godwin, las leyes y la moral son “inútiles si los hombres no son virtuosos y superfluas si lo son…”. En su opinión, los hombres eran esencialmente buenos y la maldad surgía por culpa de la sociedad y los gobiernos.

Con el advenimiento de la Revolución Francesa publicó sus pensamientos en un libro, Political Justice, donde considera que “todo gobierno, en su esencia, impide el mejoramiento del pensamiento”. Estos principios que preanuncian al anarquismo, tuvieron considerable influencia en el pensamiento de su época, atrayendo a una serie de intelectuales, especialmente los más radicales como Mary Wollstonecraft, con quien se casaría en 1797.

Mary había escrito Vindicación de los derechos de las mujeres, donde defiende la igualdad entre los sexos y el derecho a la educación de las mujeres; principios que el mismo Godwin aplicará en la única hija del matrimonio (su esposa murió de septicemia después de dar a luz a esta niña que llevaría el nombre de su madre).

La popularidad de Godwin se vio comprometida a medida que la Revolución Francesa que él había apoyado se tornaba más violenta. Después de todo, el hombre liberado de la opresión podía llegar a ser perverso, como lo demostraban las cabezas que caían bajo el filo de la guillotina.

En 1801 Godwin se volvió a casar y los requerimientos económicos para mantener a su familia lo obligaron a abrir una librería y continuar escribiendo, aunque dejando relegado el lado político después del fracaso de la Revolución Francesa.

Igualmente, organizaba charlas en su casa de Londres donde asistían escritores románticos como Lord Byron y un muy joven Percy Shelley con quien William trabó amistad que se verá traicionada cuando Shelley se escapa con su hija Mary y su hijastra Claire.

A pesar de su opinión “todo control de hombre por hombre es intolerable” y que “la monarquía era un sistema de gobierno esencialmente corrupto”, Godwin estudió su árbol genealógico y se afanaba de ser descendiente del Conde Godwine.

A pesar de haberse casado con una feminista, educó a su hija en los estrictos principios del racionalismo ilustrado, que la empujaron q huir de su hogar a los 17 años con Percy Shelley.

Las contradicciones entre los dichos y las acciones de Godwin se hicieron evidentes a medida que pasaban los años. Él creía que el hombre se guiaba por los principios de la razón pura mientras sus congéneres se masacraban en los campos de batalla en Europa.

Descreía de la educación estatal cuando esta era para muchos la única forma de cambiar las condiciones sociales que acabarían con la maldad y la corrupción.

Godwin sostenía que los miembros de una sociedad no deberían tener deudas entre si, cuando no siempre honraba sus compromisos económicos.

No creía en la coerción y la violencia pero promovió un movimiento que sembró el terror por sus atentados durante el siglo XIX y principios del XX.

En 1833, después de predicar contra las estructuras gubernamentales, recibió gustoso una renta anual de £220 por desempeñar un puesto en un gobierno monárquico que había denostado en sus escritos.

Murió Godwin a los 80 años olvidado por la intelectualidad británica y fue enterrado en St Pancras (Londres) al lado de su primera esposa, como un buen marido burgués.

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