MúsicaTeatro Colón | 25 de mayo | Aida

Un tenor y su nieto

El 25 de mayo se cumplen 110 años de la inauguración del Teatro Colón con la ópera Aida de Giuseppe Verdi, dirigida por Luigu Mancinelli. La soprano Lucia Crestani, en el rol principal, había debutado con esa opera en el Teatro Carignano de Turín convirtiéndose en su caballito de batalla que cubrió en 528 funciones hasta su retiro en 1924, luego de verse envuelta en un escandalo cuando su amante la amenazó con un revolver para que no lo abandonara. En el papel de Radamés se lució Amedeo Bassi, un destacado tenor, también italiano, que había estrenado varias operas en su país. En la temporada inaugural del Colón, el 5 de septiembre, también tuvo el honor de estrenar la ópera Aurora de Hector Panizza, con libreto de Luigi Illica, y en esa función, en la que lo acompañaban Maria Farnetti y Titta Ruffo, estimulado por la ovación del público, debió repetir la Canción de la Bandera, marcando así el primer bis en una ópera en la historia de este teatro. Bassi tuvo una carrera internacional en Europa, en los Estados Unidos y en varios países de Sudamérica en un amplio repertorio que abarcó La Boheme, Fausto, La Traviata, Tosca y alguna óperas de Wagner. En 1926 se radicó en Florencia, y luego de su retiro de los escenarios se dedicó a la enseñanza.

Unos años después, en 1938 su nieto, Rossano Brazzi, a partir de un pequeño papel en la película El destino en el bolsillo iniciaría una carrera como actor en la que logró fama internacional. Brazzi, que se había graduado como abogado en 1937 y era aficionado al deporte, se inclinó luego por la actuación. La época de la Segunda Guerra Mundial, cuando se inició como actor, no fue la más favorable para el cine europeo, pero pudo destacarse en películas como El hogar perdido, con Zarah Leander, y Tosca, con Imperio Argentina. Su consagración llegó en 1954 en el cine norteamericano cuando filmó La fuente del deseo y luego continuó con La condesa descalza, Locura de verano, Un cierta sonrisa y South Pacific. En 1968 decidió abordar la dirección y actuar en una coproducción filmada en Buenos Aires titulada El gran robo, con Ann-Margret, Lando Buzzanca y varios actores argentinos. La trama proponía un disparatado robo en el Teatro Colón en la que una banda haría dormir a los espectadores con un gas en una función de gala para despojar a las damas de sus alhajas. La película fue un fracaso de crítica y de público, pero aún así le dio a Rossano Brazzi el placer de debutar como director en el mismo teatro donde su abuelo había cantado en 1908 en la función inaugural.

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