HistoriaChina | Coronavirus | economía | glaucoma | medicina | OMS | pandemia | vacuna

Un Año con COVID

Parece que fue hace un siglo cuando las autoridades chinas comenzaron a hablar de un brote epidémico de neumonía en una hasta entonces poco conocida ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei. Entonces ni nos imaginamos que sería parte de nuestra vida. Tantas pandemias habían tenido origen en China (SARS, MERS, etc., etc.) que no creíamos que pudiese llegar hasta acá (como dijo el ministro Dr. González García).

Para el 20 de diciembre había más de 60 personas afectadas en Wuhan, según fuentes no oficiales. Las autoridades chinas recién el 29 de diciembre admitieron que había 4 individuos con neumonía, y todos ellos trabajaban en el mercado de la ciudad. Hasta allí podría haber sido cualquier cosa, aunque secretamente las autoridades chinas temían que se tratara de una de las formas más graves de coronavirus. ¿O acaso creían que podía tratarse de alguna variable de virus atenuado que estaban preparando como vacuna? Lo cierto es que nunca sabremos el origen ...

Recién el 31 de diciembre, después de tomar muestras de los infectados, el gobierno chino dio aviso a la OMS. El 1º de enero se cerró el mercado y se descartó que se tratase de MERS, SARS o una gripe aviar… Estaban frente a otra enfermedad.

Según informaron el 7 de enero los científicos chinos habían aislado el virus y secuenciado su genoma, que recién fue enviada a la OMS el 12 de enero. Para entonces el gobierno chino informó que 41 personas sufrían esta neumonía. Una semana después había 60 infectados oficialmente, pero según algunas fuentes ese número era solo una fracción de los comprometidos y el virus se expandía por 15 países. ¿Acaso los atletas que habían competido en China, habían llevado el virus hacia otros países? El 31 de enero el virus que llamarían Covid 19; ya estaba en las Canarias. El 11 de marzo la enfermedad se había dispersado a más de 100 países. El 13 la OMS declaró la pandemia.

Dos meses antes, el 3 de enero del 2020, la policía de Wuhan amonestó al Dr. Li Wenliang, un oftalmólogo del hospital de dicha ciudad, por realizar comentarios “falsos” sobre una nueva enfermedad. Decía que sus comentarios por internet habían creado una alarma nacional que alteraba “gravemente el orden local”. A pesar de la advertencia, Li comentó la inesperada visita de las autoridades en su cuenta de Sina Weibo.

Li había sido un aplicado estudiante de medicina quien después de graduarse en Xiamen, se especializó en oftalmología. El 30 de diciembre vio el informe de un paciente internado en el hospital de Wuhan cuyo diagnóstico era una infección con coronavirus. Todos temían que se tratase del peligrosísimo SARS (enfermedad que tiene 30% de mortalidad).

Al difundir esta información, las autoridades lo amonestaron. Él se defendió diciendo que la población debía conocer lo que pasaba. Fue entonces que la policía lo acusó de hacer comentarios falsos.

Un tribunal popular, sin embargo, le dio la razón a Li. Éste se reincorporó a su trabajo y el 8 de enero entró en contacto con un paciente que había sufrido un glaucoma agudo pero que pocas horas después sufrió una neumonía. Este paciente trabajaba en el mercado de Wuhan.

Casi al mismo tiempo Li comenzó a sentir tos y fiebre. Su estado se deterioró y el 12 de enero ingresó a la unidad de cuidados intensivos. Su situación se agravó en los días subsecuentes y el 7 de febrero a las 03:00 su corazón dejó de funcionar. Li Wenliang tenía 33 años. Su muerte fue lamentada en Wuhan; su hashtag tuvo 2 millones de visitas. El mundo supo de la valiente actitud del joven médico .

Ahora que la enfermedad ha ocasionado más de 1 millón de muertes en el mundo y ha confinado a miles de millones de personas en el mundo, cabe preguntarnos qué hubiese pasado si la advertencia del Dr. Li hubiera sido escuchada y millones de personas hubiesen comenzado a usar el barbijo y cerrado el mercado con más diligencia... No podemos saberlo, solo especular ...

En este año el mundo cambió y nada será igual. Viviremos bajo el miedo al contagio que se ha extendido de este virus y a otras enfermedades. La vida se volvió más íntima y hogareña pero más neurotizada por el encierro. Los gobiernos guían nuestra existencia. Nos dicen que es por nuestro bien y limitan nuestras libertades, pero las economías se derrumban y crecen las incertidumbres. A pesar de su conducta aviesa, China ha sido la gran vencedora en la guerra comercial que Trump había entablado. ¿Seguirá Trump al frente de la economía norteamericana con su posición de macho alfa en caso de confirmarse el fraude que denuncia o Biden pactará con el coloso asiático?

La grieta existe más allá de estas orillas, donde los argentinos enfrentamos un crisis apoteótica, sanitaria, económica, política y social. La conflictividad será la característica dominante del año que se aproxima. Hasta las posibilidades terapéuticas (vacunas, tratamientos, etc) erán (y son) tema de controversia.

Hace un año, el mundo dejó de ser el que conocimos cuando un virus sufrió una mutación genética, un cambio minúsculo, unas pocas moléculas de ácido nucleico cambiaron de posición, los cromosomas modificaron su estructura, y el mundo como lo conocimos (el de los abrazos, el de los afectos, el de estrecharse las manos y compartir penas y alegrías) cambió para siempre, una palabra cuyo significado hoy nos parece demasiado largo.

Dejá tu comentario