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Santiago Derqui

Santiago Derqui segundo presidente constitucional de la Argentina, una persona culta y preparada, hoy completamente olvidada.

Cursó estudios de derecho en la Universidad de Córdoba, y concluyó la carrera en un solo año, recibiéndose de abogado en 1831. Su nombre empezó a figurar desde esa fecha, en que fundó con otros jóvenes el periódico “El Narrador” que sostenía la política federal.

En 1832, fue elegido diputado a la Legislatura local bajo el gobierno de Reinafé, llegando a presidirla.

El 8 de octubre, el gobernador de Santa Fe, Estanislao López, dirigió una circular a las demás provincias consultándolas acerca de cuál sería la autoridad competente para juzgar al general Paz que, siendo gobernador de Córdoba, había sido tomado prisionero por las fuerzas santafecinas. El asunto se discutió en la Legislatura, y Derqui se opuso a que fuera juzgado por el gobierno de Córdoba, pues lo ejercía, en ausencia se Reinafé, el delegado don Benito de Otero, enemigo irreconciliable de Paz. Derqui consiguió el voto de la mayoría, y la causa quedó en Santa Fe.

En 1833, fue designado profesor de filosofía y vicerrector de la Universidad. Como gozaba del favor oficial, al crearse la cátedra de Derecho Público, por decreto del 19 de febrero de 1834, le fue encomendada sin compensación alguna, y allí mientras explicaba el “Curso de Política” de Benjamin Constant, se le oyó asimismo citar continuamente el Espíritu del Derecho y sus aplicaciones a la política de la organización de la monarquía constitucional, por Alberto Fritot. Dictó dicha cátedra hasta 1836.

Después de Barranca Yaco influyó en la designación de Sixto Casanova como gobernador de Córdoba en 1835, y lo sucedió por algunos días hasta que Manuel López, impuesto por Rosas, se hizo cargo del gobierno provincial.

Derqui publicó “El Cordobés” hasta 1836, en que sufrió prisión y fue desterrado a Santa Fe, pasando luego a Corrientes convocado por Rivera “para ver el modo de hacer la guerra a Rosas”.

En 1841, junto con Manuel Leiva, redactó “El Nacional Correntino”, cuyo primer número apareció el 25 de abril. Alejado de esa redacción, Derqui acompañó a Paz, como secretario en la campaña de Corrientes que culminó con la batalla de Caa-Guazú (28 de noviembre de 1841).

Paz penetró con su ejército vencedor en la provincia de Entre Ríos, de la que fue nombrado gobernador. A su vez, designó como Ministro de Hacienda y Guerra al doctor Derquí.

Breve fue ese gobierno, pues contrariado por el de Corrientes que exigió el regreso del ejército, el general Paz debió abandonar precipitadamente la ciudad de Paraná, acompañado por su secretario Derqui, buscando la incorporación de las fuerzas uruguayas que al mando de Rivera operaban sobre la costa del Uruguay.

Luego Paz y Derqui se dirigieron a Montevideo, donde fue nombrado primer jefe de la Defensa.

En 1844, ambos partieron con destino a Río de Janeiro. Levantada otra vez Corrientes contra Rosas, el gobernador Madariaga invitó a Paz a dirigirse a la provincia, adonde llegó acompañado por Derqui.

El 7 de marzo de 1845, Paz lo designó enviado extraordinario ante el presidente del Paraguay. Derqui propuso a éste una alianza defensiva y ofensiva contra Rosas, que pronto se firmó, pero sin éxito inmediato. En ese año, junto con Leiva y Marcelino Pareja redactó “La Revolución”, uno de los mejores periódicos aparecidos durante la lucha contra Rosas, prédica que prosiguió después de 1846, con “El Pacificador”.

Disuelto el ejército correntino, Paz pasó a Asunción con Derqui, y posteriormente, a Río de Janeiro, donde permaneció hasta el derrocamiento de Rosas.

Después de Caseros volvió con la emigración, y fue elegido constituyente a fines de 1852, en representación de Córdoba.

Se incorporó al Congreso el 19 de febrero de 1853, del que fue elegido vicepresidente, primero y luego presidente, cargo que desempeñó hasta el 7 de marzo de 1854, fecha de la disolución de aquel cuerpo.

Esa célebre Asamblea dio por concluida su misión con un Manifiesto dirigido al pueblo de la República, cuya redacción se le atribuye. “Más que visión del futuro –ha dicho León Rebollo Paz–, Derqui tenía noción del presente, y sobre todo, un conocimiento profundo de la realidad del país y de su tiempo”.

Urquiza, que lo ha visto actuar en Santa Fe, lo nombró en 1854, primer ministro de Justicia e Instrucción Pública, y desde noviembre del mismo año, del Interior; después habrían de quedar sucesivamente en sus manos las otras carteras del gabinete, con excepción de la de Guerra y Marina.

“Talentoso, precavido y flemático”, será la semblanza posterior de Cárcano. Del Carril a cargo de la presidencia, por delegación de Urquiza, lo designó a Derqui el 11 de noviembre de 1858, para que presidiera la intervención a San Juan, después de la revolución que en esa provincia se produjo contra Benavidez.

Por fin, el 11 de noviembre de 1859, en San José de Flores quedó sellado el pacto de unión de Buenos Aires con la Confederación y la provincia se dispuso a proponer las reformas constitucionales que la convención de 1860 ratificó como sanción legal definitiva del acuerdo.

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Sillón presidencial utilizado por Santiago Derqui; actualmente en el Museo del Bicentenario.
Sillón presidencial utilizado por Santiago Derqui; actualmente en el Museo del Bicentenario.

Es también ésta la hora de la sucesión presidencial y Derqui, el único de los ministros que cubrió todo el período presidencial de Urquiza, se enfrentó –descartada ya la candidatura de Del Carril– con Manuel Fragueiro, quien contó con el apoyo de Buenos Aires. Triunfó en la Asamblea por 72 votos contra 46; más difícil habría de ser la puja por la vicepresidencia, al no obtener la mayoría ninguno de los tres candidatos, Marcos Paz, Juan Esteban Pedernera y Juan Pujol. El Congreso acordó finalmente su voto al segundo. Y Derqui asumió la presidencia de la Nación en marzo de 1860. Dos meses más tarde, Mitre se hizo cargo de la gobernación de Buenos Aires. Uno y otro se esfuerzan por salvar la paz de los celos que la desvirtúan. Juntos han peleado en Montevideo y unidos quieren imponer orden y progreso en la república; así, coinciden –a propuesta de Mitre– en la designación de Norberto de la Riestra como ministro de Hacienda. Emilio Alvear irá a Relaciones Exteriores; José Severo de Olmos, a Justicia, Culto e Instrucción Pública, y Benjamín Victorica, a Guerra y Marina. Urquiza es gobernador de Entre Ríos. Se avanza todavía más en la pacificación, y el 6 de junio de 1860 Mitre envió a Vélez Sarsfield a Paraná y, con Victorica y Daniel Aráoz, firmó otro solemne compromiso: que Cepeda sea una dolorosa cicatriz en la memoria argentina. El 7 de septiembre, cuando la convención nacional sancionó en Paraná las reformas prpu3estas por Buenos Aires, Mitre le escribió al presidente: “Ya ve usted que se acerca el momento solemne… La suerte presente y futura de la Nación está pendiente de este fallo y una grave responsabilidad pesaría sobre todos si, por falta de prudencia de los hombres influyentes, se malograse una obra que cuesta ya tantos sacrificios”. Las reformas se votan. “Después –relata Rebollo Paz– vino lo imprevisible. El drama de Virasoro y el drama de Aberastain encresparon los ánimos y encendieron de nuevo las pasiones; las pocas voces serenas que trataban de hacerse oír fueron ahogadas por el oleaje de las injurias y los vituperios. En ese clima, el arbitrario rechazo de los diplomas de Buenos Aires en el Congreso de 1861 era un suceso que no podía dejar de llamar la atención. Cualquier cosa se podía esperar”.

Sarmiento, amigo entrañable de Aberastain, levanta una vehemente polémica en la Legislatura; Buenos Aires responde también al reto. Es la hora de las armas, y en Pavón se reencuentran los ejércitos.

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Batalla de Pavón.
Batalla de Pavón.

El 17 de septiembre Urquiza da por terminada la batalla, Derqui resiste. Hacia fines de octubre, le insta a reanudar el combate. Es tarde. Pedernera asume provisionalmente la presidencia de la República “de la Nación Argentina”, el nombre oficial que Derqui le ha otorgado definitivamente por decreto de 1860.

El 5 de noviembre de 1862, en el navío inglés “Ardent”, Derqui parte hacia Montevideo. Regresará durante la presidencia de Mitre, en la hora de la paz interna en cual muchos de los colaboradores del anterior gobierno han de ser llamados nuevamente a la función pública.

Derqui se recluye en Corrientes y pasará allí los últimos años de su vida. Murió en la mayor pobreza, el 5 de septiembre de 1867, y su cadáver quedó insepulto durante tres días. Más tarde fue trasladado a Recoleta

Estaba casado con doña Modesta Cossio y Vedoya, de familia distinguida de la sociedad correntina.

Sirvió a la Patria con dignidad y sacrificio en la más alta magistratura. Ramón J. Cárcano dijo de él, que era un “espíritu sagaz y enérgico, decidido y generoso, cuando le movía una ambición; escéptico y frío, indiferente y abandonado, contradictorio e intermitente, cuando se aflojaban sus resortes interiores y la decepción le dominaba. En este estado de su alma, mantenía, sin embargo, los prestigios que temprano supo conquistar, por la simpatía personal que siempre inspiraban los atractivos de su ingenio y su trato de hombre gentil…

En su despreocupación moral, el éxito para él no tenía restricciones cuando era necesario alcanzarlo”.

Sus restos fueron trasladados a Corrientes, el 11 de octubre de 1916, conservándose en la Iglesia de la Cruz del Milagro, en una urna de rica madera con el escudo argentino tallado: ha sido declarado lugar histórico.

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