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Sam Bass: Un Cowboy en el Museo

Fue vaquero y bandolero, sheriff y ladrón, tahúr y arriero. Sam Bass fue muchas cosas pero pasó a la historia como un pistolero, "el bandido más querido de Texas". Alrededor de un personaje como él, la historia se confunde con la leyenda. Nadie sabe donde se traza esa difusa línea que las divide, más cuando las balas surcaron el aire de un pueblito perdido en la extensión de Texas para arrancarle la vida.

Sam Bass quedó huérfano a los 13 años y vivió su adolescencia junto a un tio. Hacia 1870 buscó su destino en el oeste americano. Aprendió a manejar el revolver y los trucos de las cartas, buscando fortuna en una mano de póker. Hombre dispendioso, la plata se le escurría entre sus dedos como el polvo que cubría su ropa.

Se hizo famoso corriendo carreras de caballo, razón por la cual dejó su trabajo de vaquero. Puso una empresa de cargas pero al tiempo perdió la inversión. Quizás a Sam Bass se le podía aplicar aquello de “perder el dinero en caballos lentos y mujeres rápidas”.

Antes de hacer fortuna, prefirió tomarlas. Se convirtió en ladrón y se puso al frente de los Black Hills Bandits. En poco tiempo había juntado 60 mil dólares, robando bancos y trenes. Bass se convirtió en un problema para las autoridades, que destinaron a su búsqueda a uno de sus mejores sheriffs, Bat Masterson. Sin embargo, no pudieron dar con él.

Sam ya era suficientemente famoso para tener su banda y con ella atracó varias diligencias y cuatro trenes en las cercanías de Dallas.

Los famosos rangers se acababan de formar (fueron los primeros en usar las Colt de 5 tiros). Necesitaban un logro para justificar su existencia, y Bass era el pistolero más famoso de Texas. Así que emprendieron una persecución, implacable, la llamada Bass War.

En una de las redadas dieron con un joven llamado Jim Murphy, que había cabalgado con Sam. Tentado por la recompensa, se unió a la banda esperando el momento para traicionarlo y cobrar el dinero que ofrecían por su captura. La oportunidad se presentó cuando Sam decidió robar el banco de Round Rock. Murphy le avisó a los rangers, quienes lo esperaron en las inmediaciones del pueblo.

Bass entró a Round Rock portando armas, cosa que estaba prohibida. Cuando uno de los alguaciles se acercó para recriminarle por el uso de sus pistolas, Bass le disparó. Fue entonces que las balas surcaron el aire de ese pueblo olvidado de la mano de Dios.

Un ranger que en esos momentos se estaba afeitando, salió al medio de la balacera y disparó al hombre que estaba en el medio de la calle. Bass cayó herido de muerte. Esta fue la versión que circuló: Sam había sido abatido por un hombre con espuma de afeitar en la cara, un detalle curioso en una muerte dudosa. Pero el ranger dijo que no había sido él sino otro comisario llamado Harold, quien también lo negó. Nadie quería ser el matador de Sam Bass, ese 21 de julio de 1978 cuando cumplía 27 años.

Los rangers quisieron llevar el cuerpo del bandido muerto a Dallas para exhibirlo como un trofeo, pero no había hielo suficiente en Round Rock para conservarlo, razón por la cual fue enterrado en el pueblo testigo de su muerte.

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Tumba de Sam Bass en Round Rock, Texas.

Tumba de Sam Bass en Round Rock, Texas.

Algunos miembros de su banda pasaron una noche ante su tumba para despedirse de su jefe. Lo miraron en silencio y después partieron. Quién sabe si alguno rezo por el alma de Sam Bass. El tal Murphy no vivió mucho tiempo para gozar de la recompensa.

Sam Bass se convirtió en balada, de esas que tocan los cowboys por las noches junto a un fogón, y también se convirtió en una figura de cera, elegida por Madam Tussauds como imagen del pistolero del lejano oeste. Quién sabe si a Sam le hubiese gustado verse eternizado en un museo de cera, lejos de las llanuras de Texas ....

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