PersonajesAlberto Olmedo | Mar del Plata | Carlos Monzón

Rucucu

Hace 32 años moría Alberto Olmedo, el capocómico que había conquistado al público argentino con sus improvisaciones. ¿Suicidio ? ¿Una trampa del destino? Atrás quedaban sus personajes y el recuerdo.

El capocómico argentino cayó de un balcón de un piso 11 del Edificio Maral 39 de Mar del Plata y contaré en primera persona la cobertura periodística del hecho.

Era el verano del año 1988. Trabajaba en el noticiero de Canal 13. El medio me confió la cobertura de la temporada en Mar del Plata. En esas horas, el más trascendente de los hechos era la investigación judicial por la cual había muerto la modelo uruguaya Alicia Muñiz. En todos lados se hablaba del ‘Caso Monzón’ en alusión a que el exboxeador la había matado. Fue el 14 de febrero de ese año. Los informes hacia los noticieros ‘Buenas Noches Argentina’ y ‘Realidad ´88’ tenían un plus que hacía que fuesen ‘levantados’ por los otros medios. Tenía acceso a la causa. ¡Sí!, podía leer el expediente judicial. El secretario de entonces de ese juzgado había sido compañero de estudios en la carrera de derecho en la Universidad Nacional de La Plata, y el magistrado me permitió tener ese acceso a la fuente directa. (Es la primera vez que hago esta confesión, por respeto al secreto propio de la actividad, pero el paso del tiempo me permite hacerlo. Prescribió).

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El sábado 5 de marzo, a las 8 de la mañana suena el teléfono de la habitación del hotel donde me alojaba. Una voz familiar a mi oído, me dice: ‘Gustavo se mató Olmedo’. ‘Fue recién y mi móvil está yendo al lugar del hecho’. Tras ello me da la dirección. Quien me daba la noticia era Julio Lagos. El reconocido locutor y periodista en esa época tenía un programa de radio en la estación de AM de Mar del Plata. Días antes había estado con él y sabía dónde encontrarme. Es que a poco de llegar a ‘La Feliz’ me puse a disposición de la prensa local. Son los que saben ‘todo al toque’, y en el caso de Julio Lagos nos conocíamos desde hacía varios años, en Buenos Aires. Él también había sido notero de Canal 13 y se lo recordaba con afecto y estima.

Rápidamente llamo a la habitación del camarógrafo y en dos minutos estábamos en el hall central del hotel.

Llegamos al lugar del hecho en ‘tiempo récord’. El cuerpo de Alberto Olmedo estaba sobre el pavimento. Jamás me olvidaré de esa imagen y sus ojos abiertos. Se hicieron tomas televisivas de rigor, y las que lo mostraban sin cobertura, no se emitieron. Decidimos ello por respeto al artista querido y al público. En esos años se debatía dar a conocer sucesos (imágenes de ese tenor) así. Todavía perduran esas discusiones. No era consigna del medio – tampoco mía lo son – el sensacionalismo. Nunca Canal 13 las publicó.

Tras esas imágenes me contacté con vecinos del departamento B del piso 11, de donde Olmedo había caído al vacío y falleció en el acto. Estaba con Nancy Herrera, a quien conocía y le ofrecí hacerle una nota. No quiso hablar, con nadie. Me agradeció ya que el trato venía de un conocimiento familiar.

De esos testimonios, me llamó la atención que todos referían que Olmedo gritaba ‘agarrame la mano, agarrame el pié’. ‘Por favor Nancy, ‘agarrame la mano, agarame el pié’ y luego el silencio…

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En esas horas, – minutos del hecho – no se sabía cómo había caído, pero se había instalado que ‘Olmedo se mató’ y algunos medios nacionales lo interpretaron como un suicidio. Su muerte era dudosa.

En el camino de las averiguaciones, voy en busca del Dr. Federico Hoff, magistrado instructor del hecho. Era el Juez de la causa o investigación. Me niega una nota ya que estaba en los preliminares de averiguar qué había sucedido… pero intuía que lo iba a lograr.

Al Juez Hoff, días antes lo había conocido en su despacho por otra noticia y le referí que leía sus artículos sobre Filosofía del Derecho. Le cité algunos artículos y se sorprendió. Ello facilitó la relación. Se hizo más distendida. El Director de esas publicaciones era por entonces Eduardo Tinat, máxima autoridad de la Dirección Provincial de Personas Jurídicas con quien nos unía una amistad y me prestaba las revistas y me marcaba artículos a tener en cuenta.

En ese diálogo con el Magistrado, le refiero dos cosas. La primera, el relato de los testigos, vecinos del departamento del piso 11 del edificio Maral 39, ‘agarrame la mano, agarrame el pis’. La segunda, le manifiesto lo que me había contado un colombiano, en Nueva York. Se trataba de un ex compañero en los años ’80, cuando nos conocimos en Columbia University. En momentos libres dialogábamos de los más variados temas. Cierta vez me refiere que los cerramientos de aluminio, como ventanas o balcones, eran lugar de escondite de droga. Se ocultaban – en el caso de balcones – en el pequeñísimo espacio que quedaba abierto en las barandas en la parte de abajo. El balcón del edificio en cuestión tenía esa particularidad. Cerramiento de aluminio con un vidrio o acrílico de seguridad.

El Magistrado me escuchó con atención y cuando terminé me miró fijo y me dijo. ‘Hacia ese camino va la investigación’. ‘Olmedo se cayó, no se suicidó’. Tenía la noticia por boca del Juez pero me faltaba que lo dijera en TV.

Tras ello, me refiere que no iba a dar notas y se marchaba a la Comisaría 1º de Mar del Plata. Hasta ahí nos fuimos con las cámaras.

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Aguardamos su salida, y salimos a su encuentro cámara encendida. ‘De asalto’. Las preguntas estaban direccionadas a la forma en que murió Alberto Olmedo. El Juez me refiere el hecho accidental lo que se convirtió en la noticia del día. Era la primicia!. Alberto Olmedo murió accidentalmente.

Mientras aguardaba que desde Canal 13 se ponga en comunicación con el Camión de Exteriores del medio ubicado en las puertas del Hotel Hermitege, en Avda. Colón al 1.600 de Mar del Plata, ubique al joven médico que le dio los primeros auxilios. Le hizo reanimación boca a boca. El profesional estaba de vacaciones y había ido a correr a la playa. Ve la caía de Olmedo y corre a su asistencia. Ya estaba fallecido me contó, al tiempo que me confesó que tenía mucho olor a champagne en su boca (eso también se lo dijo, luego al Juez Hoff).

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Después se dijo que Alberto Olmedo, quiso hacerle un chiste a Nancy Herrera en el marco de un juego de la pareja y se puso a caballito del balcón. En esas circunstancias perdió el equilibrio y cayó al vacío. No había droga de por medio.

Lo cierto es que a 32 años de su muerte se lo sigue recordando y yo escribo la cobertura periodista de ese 5 de marzo de 1988, y en primera persona. Esa noticia también fue dada conocer en LT33. La contamos en la radio, ese día a 32 años.

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