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Quema de libros en Alemania en 1933

La quema de libros en Alemania, el 10 de mayo de 1933, fue una acción planeada y realizada por las asociaciones de estudiantes alemanas en la que estudiantes, profesores y miembros del partido nazi echaron al fuego de forma pública veinte mil libros de diversos autores en actos multitudinarios organizados por Goebbels, responsable también de imponer “orden” en los valores estéticos con sus exposiciones de Arte Degenerado.

La quema de libros fue el punto álgido de la llamada «Aktion wider den undeutschen Geist», en español «Acción contra el espíritu anti-alemán»

La más notable de estas hogueras se llevó a cabo en la avenida Unter der Linden, en pleno Berlín, paradójicamente, cerca de la universidad fundada por von Humboldt. Miles de personas asistieron y colaboraron con vehemencia a alimentar el fuego que ardía gracias al pensamiento de autores prohibidos por el régimen. Estas hogueras de vanidades, las marchas bajo la luz de las antorchas y los eventos multitudinarios en estadios grandiosos como el de Núremberg también crearon una estética que caracterizó al régimen y retroalimentó su relación con las masas.

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Jóvenes nazis participan en la quema de libros condenados por judíos y marxistas, en Salzburgo
Jóvenes nazis participan en la quema de libros condenados por judíos y marxistas, en Salzburgo
QUEMA LIBROS BERLIN
Quema de libros en la Plaza de la Ópera en Berlín el 10 de mayo de 1933
Quema de libros en la Plaza de la Ópera en Berlín el 10 de mayo de 1933
QUEMA LIBROS NIÑOS
Quema de libros en la Plaza de la Ópera de Berlín.
Quema de libros en la Plaza de la Ópera de Berlín.
placa quema libros
Placa recordatoria en el Schlossplatz en Brunswick. La placa cita una frase de Heinrich Heine en su obra Almansor: «Das war ein Vorspiel nur, dort wo man Bücher verbrennt, verbrennt man auch am Ende Menschen» («Eso sólo fue un preludio, ahí donde se queman libros se terminan quemando personas»).
Placa recordatoria en el Schlossplatz en Brunswick. La placa cita una frase de Heinrich Heine en su obra Almansor: «Das war ein Vorspiel nur, dort wo man Bücher verbrennt, verbrennt man auch am Ende Menschen» («Eso sólo fue un preludio, ahí donde se queman libros se terminan quemando personas»).

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