/ Victoria Catta

María Victoria Catta tiene 26 años y se recibió de Licenciada en Historia de la Universidad Torcuato Di Tella en 2015. Desde entonces, actuó como docente en dicha universidad en 2017 y se desempeñó como guía, haciendo regularmente recorridos históricos por la ciudad de Buenos Aires. (Twitter: @victoriacatta) 
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    Mafalda, la niña rebelde

    Sea una nena a la que no le gusta la sopa o un ícono revolucionario, Mafalda se mantiene relevante a 56 años de su aparición original y continúa siendo un ícono de rebeldía.

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    John Dos Passos en el país de Juan Domingo Perón

    En el aniversario del fallecimiento del autor estadounidense, es interesante revalorizar uno de los episodios menos recordados de su vida: su paso por la República Argentina en los años del primer peronismo.

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    Los rescates de Prosper Mérimée

    Ya fuera como arqueólogo, escritor, historiador o simple curioso, Prosper Mérimée fue un personaje de gran interés en la primera mitad del siglo XIX que, aún si no logró trascender masivamente, supo dejar una marca de gran valor en la cultura francesa de su tiempo.

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    George Gershwin, el amo de la música estadounidense

    Es imposible separar a George Gershwin de la historia de la música en Norteamérica. Con sus composiciones atemporales y su estilo híbrido, en menos de cuarenta años de vida, ayudó a moldear la cultura estadounidense al punto de que hoy, a 122 años de su nacimiento, para quien lo quiera creer, Gershwin sigue vivo.

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    El hombre que adaptó al Himno

    Todos conocemos a Blas Parera y a Vicente López y Planes, pero son pocos los que recuerdan a Juan Pedro Esnaola, el autor de la versión del himno moderno.

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    F. Scott Fitzgerald en Hollywood

    A finales de su vida, el escritor más icónico de los locos años veinte, abrumado por la adicción y las deudas, decidió partir a Hollywood a probar su suerte como guionista

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    Françoise Sagan, la eterna adolescente

    Françoise Sagan es reconocida mundialmente por haber escrito su novela debut "Buenos días, tristeza" (1954) cuando sólo tenía 18 años. Este librito escandaloso por su contenido sexualmente explícito, hoy un clásico de la literatura francesa contemporánea, contribuyó a hacerla famosa siendo todavía muy joven, por lo que el resto de su vida sería no más que una prolongación de su ser rebelde, marcada eternamente por los excesos de la juventud.