/ Francisco Matías Agüero

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    Francisco Pizarro: enemigo de propios y ajenos

    «Siembra vientos y cosecharás tempestades», anuncia el viejo proverbio. ¿Habrá sido una tempestad la causante de la muerte de Francisco Pizarro? El vaivén de la causalidad lo enfrentó contra los vientos de la venganza. La tempestad golpista producida el 26 de junio de 1541 en el Palacio de Lima, comandada por el español Diego de Almagro el Mozo, fue el efecto final, el cierre del telón y fin de la obra del hombre al cual recordamos hoy su defunción. Desempeñó un papel crucial para la posteridad del Perú, acaso de América Latina; criador de chanchos, analfabeto, expedicionario, señor de ultramar, militar, invasor, conquistador, regidor de Panamá, valiente guerrero, pérfido traidor, adelantado, mensajero de Viracocha, gobernador de Perú, fundador de ciudades, motor del progreso, extranjero y un largo etcétera.

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    La Masacre de Ezeiza

    Nunca hubo tanta cantidad de gente reunida en un mismo lugar como el 20 de Junio de 1973. Horizontes de personas se concentraban en Ezeiza para esperar a Juan Domingo Perón que retornaba tras 18 años de exilio; aproximadamente 2 millones de concurrentes. El acto de bienvenida estaba listo, el palco de honor preparado, los peronistas exultantes y cada uno en sus puestos: la derecha por un lado, la izquierda por otro. El telón se levanta para dar comienzo al acto...y alguien aprieta el gatillo.

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    La crisis budista en la Guerra de Vietnam

    El 11 de junio de 1963 un monje budista se convirtió en mártir. Se quemó a lo bonzo en la localidad de Saigón, capital de Vietnam del Sur. Murió quemado por voluntad propia en virtud de redimir a la comunidad budista de la represión ejercida por el gobierno de Vietnam del Sur, de corte capitalista y amigo de Estados Unidos. Su protesta se llevó adelante en un mundo agrietado subsumido en la Guerra Fría, en un país que amamantaba la independencia tras la liberación del colonialismo francés. Sin embargo, después de la extinción de la Indochina Francesa se gestaría la nueva república de Vietnam, fragmentada en dos facciones divergentes: Vietnam del Norte avivada por el fuego comunista, perseguía la unificación del país bajo este régimen, y Vietnam del Sur, renuente a rendirse al poder expansivo del comunismo.