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Paul B. Preciado: el pensador queer por antonomasia

Reconocido mundialmente por sus aportes a la filosofía de género y a la Teoría Queer[i], Preciado es un filósofo postfeminista y activista trans que revolucionó el entendimiento del capitalismo contemporáneo (al que definió como "régimen farmacopornográfico"[ii]) y ante el cual propone una actitud y accionar disidentes de desidentificación para con los modelos normativos impuestos por la sociedad dominante, donde la heterosexualidad se presenta –camufladamente– como obligatoria y natural, anulando así toda posibilidad de otredad y subjetividad singular.

Nació en Burgos (España), el 11 de septiembre de 1970, bajo el condicionamiento médico-social que determina el género de la persona en relación al miembro sexual que tenga al momento de nacer y gracias al cual lo bautizaron Beatriz. Cursó sus estudios primarios y secundarios en un colegio tradicional de monjas de su pueblo natal y a los 18 se ganó una beca para estudiar filosofía y bioética con los jesuitas en Madrid. A los 21 se ganó otra beca (la Fullbright) y se fue a Estados Unidos donde se doctoró en Teoría de la Arquitectura en la Universidad de Princeton y obtuvo un máster de Filosofía Contemporánea y Teoría de Género. Fue alumna de Ágnes Heller[iii] y de Jacques Derrida[iv], quien, en 1999, la invitó a París para dictar un seminario en la École des hautes études en sciences sociales. Allí contribuyó a la formación local de un ámbito queer, trabajando junto a un grupo de escritores liderados por Guillaume Dustan[v] y realizando talleres Drag King (instancia performática que consiste principalmente en vestirse masculinamente y personificar estereotipos de “machos” de forma exagerada y lindantes con el paroxismo).

En 2002, con ya tres años de residencia parisina y expansiva implicación académica, Preciado publicó su primer libro, “Manifeste contre-sexuelle" (Manifiesto contrasexual) , en el cual, inspirado por las tesis de Judith Butler[vi], Donna Haraway[vii] y Michel Foucault[viii], reflexionó sobre los modos de subjetivación e identidad, así como sobre la construcción social y política del sexo. Planteó que la heterosexualidad y la homosexualidad son ficciones políticas, que ser hombre o mujer son construcciones de un conjunto de tecnologías de domesticación del cuerpo, y que la contra-sexualidad afirma que el deseo, la excitación sexual y el orgasmo no son sino los productos de cierta tecnología sexual que identifica los órganos reproductivos como órganos sexuales, en detrimento de la totalidad del cuerpo. El texto fue traducido a varios idiomas, con lo que alcanzó muy amplia repercusión en diferentes contextos de disidencia a nivel mundial.

Unos años más tarde, en 2008, ya contando con cierto prestigio dentro del campo de los Estudios de Género tanto estadounidenses como franceses, Beto publicó su segundo libro, “Testo yonqui,en el cual hizo un recorrido y análisis de lo que denomina “régimen farmacopornográfico” (el capitalismo en el que las industrias farmacéuticas y de la pornografía juegan un papel substancial), y en el que, de forma autobiográfica, describió su proceso de autoadministración de testosterona. En palabras del propio autor: “Es un ensayo corporal”; un ensayo en el que concluyó que: “La sociedad contemporánea está habitada por subjetividades toxicopornográficas: subjetividades que se definen por la sustancia (o sustancias) que domina sus metabolismos, por las prótesis cibernéticas a través de las que se vuelven agentes, por los tipos de deseos farmacopornográficos que orientan sus acciones. Así, hablaremos de sujetos Prozac, sujetos cannabis, sujetos cocaína, sujetos alcohol, sujetos ritalina, sujetos cortisona, sujetos silicona, sujetos heterovaginales, sujetos doblepenetración, sujetos Viagra, etcétera. No hay nada que desvelar en la naturaleza, no hay un secreto escondido. Vivimos en la hipermodernidad punk: ya no se trata de revelar la verdad oculta de la naturaleza, sino que es necesario explicitar los procesos culturales, políticos, técnicos a través de los cuales el cuerpo como artefacto adquiere estatuto natural. El oncomouse (ratón de laboratorio diseñado biotecnológicamente para ser portador de un gen cancerígeno) se come a Heidegger. Buffy (la televisual vampira mutante) se come a Simone de Beauvoir. El dildo (paradigma de toda prótesis de teleproducción de placer) se come la polla de Rocco Siffredi. No hay nada que desvelar en el sexo ni en la identidad sexual, no hay ningún secreto escondido. La verdad del sexo no es desvelamiento, es sex design. [...] En el período "farmacopornista", la industria farmacopornográfica sintetiza y define un modelo específico de producción y de consumo, una temporalización masturbatoria de la vida, una estética virtual y alucinógena del objeto vivo, un modo particular de transformar el espacio interior en afuera y la ciudad en interioridad y "espacio basura" a través de dispositivos de autovigilancia y difusión ultrarrápida de información, un modo continuo y sin reposo de desear y de resistir, de consumir y destruir, de evolucionar y de autoexinguirse”.

En abril de 2010 quedó finalista del Premio Anagrama de Ensayo en su XXXVIII edición con el libro “Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en «Playboy» durante la guerra fría. El jurado del premio estaba compuesto por Salvador Clotas, Román Gubern, Xavier Rubert de Ventós, Fernando Savater, Vicente Verdú y el editor Jorge Herralde. El libro nació de analizar la revista Playboy dentro del marco de las tecnologías del sexo, ya que la pornografía es una tecnología visual. En su estudio, Preciado se dio cuenta de que las revistas reproducían siempre el mismo plano arquitectónico, y estaban dedicadas a la producción de un nuevo modelo social y sexual: un hombre soltero solo y una casa para el placer masculino. El nuevo sujeto hegemónico es un cuerpo (a menudo codificado como masculino-blanco-heterosexual) farmacopornográficamente suplementado (Viagra-cocaína-pornografía-etc.), consumidor de servicios sexuales pauperizados (a menudo ejercidos por cuerpos codificados como femeninos-infantiles, racializados). No hay pornografía sin una vigilancia y control farmacopolítico paralelo. Esta política controla y codifica cuerpos. El género pasa a ser una categorización que más que describir los cuerpos los produce como hombres o mujeres. Ya no será solo la ciencia la que pueda decir que es verdadero o falso, (como aparato generador y verificador de verdad), sino que los mercados financieros, los medios de comunicación y las redes sociales net tendrán ese poder. El deseo sexual y la enfermedad, comparten esa plataforma. Al poder hoy no se lo obedece, se lo traga en forma de cápsulas, por la boca, o se lo absorbe por los poros. El poder es como un aparato de ortodoncia, hace uno con el cuerpo. Se traga, también, a través de la mirada cada vez que la pantalla indica cómo hay que gozar, cómo consumir y consumar. La verdad del sexo toma forma de imperativo visual. Ahora más que controlar desde fuera los cuerpos, los cuerpos ingieren, inyectan o asimilan en ellos mismos el programa disciplinario.

A principios del 2011, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), bajo la dirección de Bartomeu Marí[ix], lo convocó para formar parte del equipo del museo como Jefe de Programas Públicos, Director del Programa de Estudios Independientes y como comisario de exposiciones junto a Valentín Roma[x].

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Ejerció los tres cargos hasta que, en 2015, fue depuesta por la Comisión Delegada del Consorcio del Macba, junto a su compañero Roma, después de haberse negado a la exigencia de Marí de retirar la escultura de la austríaca Ines Doujak “Not dressed for conquering” (“No vamos vestidos para conquistar”, una obra que representa al rey Juan Carlos I montado por una mujer de trazos indígenas, inspirada en la líder obrera y feminista boliviana Domitila Barrios, que a su vez parece sodomizada por un perro) de la exposición titulada “La bestia y el soberano”. La muestra estaba inspirada en uno de los últimos seminarios de Jacques Derrida y analizaba, precisamente, el concepto de soberanía, y la selección de la obra de Doujak fue, según los comisarios, porque "se inscribe en una larga tradición artística de la caricatura, las esculturas carnavalescas y la parodia iconoclasta y que, por tanto, no constituye una ofensa personal a un individuo, sino la reformulación crítica de unos imaginarios colectivos, en este caso el imaginario representado por la monarquía, que precisamente por ser públicos son susceptibles de resignificar desde la práctica de los artistas"."Aceptar la supresión de la obra de Ines Doujak no sólo habría comprometido la integridad conceptual de la exposición, sino que también amenaza nuestra comprensión del arte, de la libertad de expresión, así como del papel del museo en la sociedad contemporánea. En estas circunstancias la cancelación de la exhibición es un acto de censura. (...) La decisión del director del Macba pone en peligro no sólo esta exposición en concreto, sino que revela también el funcionamiento no democrático de una institución cultural pública", escribieron Preciado y Roma en una carta abierta tras la clausura de la exhibición el mismo día de la inauguración.

Durante ese 2015, Preciado escribió en un periódico francés: “He empezado el año pidiendo a mis amigos cercanos, pero también a aquellos que no me conocen, que cambien el nombre femenino que les fue asignado en el nacimiento por otro nombre. Una deconstrucción, una revolución, un salto sin red, otro duelo. Hoy Beatriz es Paul”. Se llama a sí misma Paul B. Preciado. De la letra “B” dice dos cosas: “1- que persiste en su nombre como rastro de su historia personal, una historia que incluye el compromiso con los feminismos, y 2- cada vez que alguien me llama “Paul” borra conmigo lo que el género normativo quiso hacer de mí. Tengo 44 años y me siento como un niño, llamando a todas las cosas de nuevo”. El 16 de noviembre de 2016, el nuevo nombre de Preciado, Paul B. Preciado, fue publicado en el Boletín Nacional de Nacimientos y en el periódico local de la ciudad de Burgos. A respecto dijo: “Hacía meses que estábamos a la espera de una resolución legal. Pero ni el juez ni la administración se dignaron a comunicarnos que la decisión se anunciaría a través de una publicación simultánea en el Boletín del Estado y en la prensa local. La primera en saberlo, antes que mi abogada, es mi madre. Como cada mañana, lee el periódico y encuentra ese nombre en la lista de nacimientos. Enloquece. Me envía una foto de la página impresa como quien envía un jeroglífico a un instituto especializado en descodificación. Me llama: “¿Qué es esto?”. Mi madre asiste de nuevo a mi nacimiento, de algún modo vuelve a parirme, esta vez como lectora. Da a luz a un hijo suyo que nace fuera de su cuerpo como texto escrito. El sistema médico-legal me fuerza a llevar a cabo un suicidio legal para autorizar mi re-nacimiento como “hombre.” Asisto así mi muerte y a mi re-nacimiento legal. Soy al mismo tiempo un cadáver y un recién nacido legal. Siento que estoy embarcado ahora en una suerte de viaje astral epistémico o en una forma de casi-muerte semiótico-legal. Salgo de la ficción biopolítica e histórica que encarnaba —la feminidad, que el régimen sexo-género binario de finales del siglo XX construyó en una sociedad franquista con la ayuda de un aparato médico-legal en el que la noción de transexualidad no existía— y observo desde fuera su destrucción física y la construcción administrativa y legal de una nueva ficción biopolítica en la que mi cuerpo es negado y al mismo tiempo reconocido como “hombre”. Hay aquí coerción y agencia. Sujeción y distorsión de la norma. Yo mismo firmo la autorización de la destrucción de mi propia partida de nacimiento y la demanda de emisión de otra nueva. Como un monstruo que ha aprendido a hablar, me siento en el centro de la barroca máquina administrativa que produce la verdad del sexo y aprieto todas sus teclas hasta que el sistema entra en blackout. Siento vértigo. Apenas puedo entender lo que me sucede. Estoy dividido entre un presente que no me pertenece y un futuro que es absolutamente mío. Mi vida es un mensaje en una botella enviada al futuro para que alguien en algún lugar, algún día, pueda leerlo. Alguien, me digo, algún día, en algún lugar, se acercará otra vez a la máquina del sexo y escribirá una biografía de mi cuerpo, entenderá mi vida”.

Durante la primavera de 2017, convocado por Adam Szymczyk[xi], fue comisario de Programas Públicos de Documenta 14, la cual se llevó acabo tanto en Kassel como en Atenas, bajo el título “Learning from Athens” (Aprendiendo de Atenas). Según palabras de Preciado: “La Documenta 14 abrió en Atenas un espacio para repensar cómo reconstruir la esfera pública en una democracia en crisis que ha visto multiplicarse las formas de exclusión. Desde que empezamos a preparar esta Documenta en 2014 hemos asistido a esta destrucción progresiva que impregna ahora todas las instituciones culturales: el rechazo a los refugiados, el conflicto militar en Ucrania, el repliegue identitario de los países europeos; el giro ultraconservador de Hungría, Polonia, Turquía, Filipinas, Brasil…; la llegada al poder de Trump, el Brexit… El planeta entama un proceso de “contrarreforma” que busca instituir de nuevo la supremacía blanca-masculina y deshacer las conquistas democráticas que los movimientos obreros, anticoloniales, indigenistas, feministas y de liberación sexual han luchado por conseguir durante los últimos dos siglos. Una nueva modalidad de neoliberal-nacionalismo traza nuevas fronteras y construye nuevos muros. En estas condiciones, la exposición, con sus formas diversas de construir un espacio público de visibilidad y enunciación, tiene que convertirse en una plataforma de activismo cultural. Un proceso nómada de cooperación colectiva, sin identidad y sin nacionalidad. Kassel travestido en Atenas. Atenas mutando en Kassel. Las condiciones de la vida sin techo y del destierro, de los desplazamientos sucesivos, de las migraciones, de la traducción y la poliglosia nos obligan a ir más allá del relato etnocéntrico de la historia occidental moderna, abriendo nuevas formas de acción democrática. Documenta está en transición. Inspirada por las metodologías de la pedagogía experimental, descoloniales, feministas y queer que ponen en cuestiones las condiciones en las que diferentes sujetos políticos se hacen visibles, esta exposición se afirma como apátrida en el doble sentido: cuestionando el vínculo con la “patria”, pero también con la genealogía colonial y patriarcal que ha construido el museo de Occidente y que ahora pretende destruir Europa”.

En 2019 publicó “Un apartamento en Urano. Crónicas del cruce”, que, con prólogo de Virginie Despentes[xii], narra como Paul B. sueña con un apartamento en Urano donde vivir fuera de las relaciones de poder y de las taxonomías sexuales, de género y raciales que la modernidad ha inventado. “Mi condición trans”, dice el autor, “es una nueva forma de uranismo (concepto forjado por el primer activista sexual europeo, Karl Heinrich Ulrichs, en 1864, para definir el “tercer sexo”). No soy un hombre. No soy una mujer. No soy heterosexual. No soy homosexual. Soy un disidente del sistema sexo-género. Soy la multiplicidad del cosmos encerrada en un régimen epistemológico y político binario, gritando delante de ustedes. Soy un uranista en los confines del capitalismo tecnocientífico”. En este libro, que reúne una extensa serie de “crónicas del cruce”, relata su proceso de transformación de Beatriz en Paul B., donde las hormonas y el cambio de nombre legal son tan importantes como la escritura. Esta no es solo la crónica de una transición de género, sino también la de una transición planetaria: Preciado analiza otros procesos de mutación política, cultural y sexual, abordando temas diversos, como el procés catalán, el zapatismo en México, la crisis griega, la América de Trump, las nuevas formas de violencia masculina, la apropiación tecnológica del útero, la figura de Assange, el trabajo sexual, el acoso a niños trans o el papel de los museos como motores de una revolución cultural posible. Paul B. Preciado cuestiona las normas políticas y las fronteras, escruta las estructuras sociales establecidas y las pone en jaque en unos textos que tienen la contundencia de la proclama, y una estimulante radicalidad formal que también cuestiona los límites de lo literario. Este es un libro valiente, transgresor y necesario que parte de una experiencia personal para cuestionar los fundamentos de una sociedad que excluye la heterodoxia, la problematiza y la convierte en enfermedad. Este es un libro escrito desde la frontera, desde una lúcida radicalidad queer, que busca liberar el cuerpo y la mente de ataduras morales y restricciones políticas.

En 2019 fue invitado a comisariar el envio para el Pabellón de Taiwán dentro de la 58 Edición de La Bienal de Venecia, donde la pionera del net art, Shu Lea Cheang, emergió como primera voz.

En 2020 se publicó “Yo soy el monstruo que os habla. Informe para una academia de psicoanalistas”, una transcripción del discurso que Preciado pronunció ante 3.500 psicoanalistas reunidos para las jornadas internacionales de l’École de la Cause Freudienne en París, en el cual les planteó la disyuntiva ante la que se encuentra el psicoanálisis: continuar trabajando con la antigua epistemología de la diferencia sexual y validar de este modo el régimen patriarco-colonial que la sustenta, haciéndose por tanto responsable de la violencia que este produce, o bien abrirse a un proceso de crítica política de sus lenguajes y de sus prácticas y confrontarse a la nueva alianza necropolítica del patriarcado-colonial y las nuevas tecnologías farmacopornográficas.

Para Preciado la filosofía es una práctica que consiste en crear nuevas realidades y la realidad que ella construye a diario es una transgénero que busca las grietas biopolíticas para cuestionarlas, resignificarlas y así abrir otras posibilidades afectivas y políticas dentro de esta contemporaneidad farmacopornográfica que nos es tan propia. Su labor intelectual y activismo político-cultural es y seguirá siendo de suma importancia y significancia para la desbiopolitización y resubjetivización de todos los cuerpos que poblamos el planeta hoy.

Entrevista a Preciado en la que explica su postura en relación al concepto de género:

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Entrevista a Preciado en la que explica su postura en relación a la creación de verdad:

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[i] Teoría Queer: un conjunto de ideas sobre el género y la sexualidad humana que sostiene que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales no están esencialmente inscritos en la naturaleza biológica humana, sino que son el resultado de una construcción social, que varía en cada sociedad.

[ii] Régimen Farmacopornográfico: un sistema biopolítico (una forma específica de gobierno que aspira a la gestión de los procesos biológicos de la población) post industrial, global y mediático, donde el sexo, la sexualidad y la industria farmacéutica son los grandes motores de producción de capital y de “desubjetivación” del ser humano (entendiendo por tal proceso la negación de su capacidad de creador y actor histórico).

[iii] Ágnes Heller: filósofa, socióloga y autora húngara de origen judío [1929 - 2019], que sobrevivió al holocausto y a la represión estalinista posterior a la Segunda Guerra, y que se consagró en el mundo del pensamiento crítico occidental por sus reflexiones acerca del significado e importancia de la democracia y por su convicción de que el feminismo “es la única revolución no problemática y es la mayor de nuestro tiempo, porque no es una movilización contra un periodo histórico, sino contra todos los periodos. La única totalmente positiva, tal vez junto al desarrollo de los derechos humanos" [sic].

[iv] Jacques Derrida: filósofo francés de origen argelino [1930 - 2004], afamado por desarrollar un análisis semiótico conocido como “deconstrucción”, el cual alude a desmontar, a través de un análisis intelectual, una cierta estructura conceptual con la intención de descubrir el proceso histórico y cultural que subyace en ella. Es una de las principales figuras asociadas con el posestructuralismo y la filosofía posmoderna.

[v]Guillaume Dustan: seudónimo de William Baranès [1965 - 2005], conocido como “Le Rayon Gay”, un personaje de la elite francesa de los años 90s que renunció a todos sus privilegios de clase para devenir escritor de autoficción abiertamente gay. Sus descripciones explícitas de su práctica sexual generaron diversas polémicas debido a la crudeza del mundo que refería, pero, sobre todo, provocó gran indignación entre la colonia gay más militante que no soportaba que sostuviese que "el preservativo no podía ser obligatorio ni la regla en materia de sexualidad" [sic].

[vi] Judith Butler: filósofa posestructuralista judeo-estadounidense [1956], que ha realizado importantes aportes en el campo del feminismo, la filosofía política y la ética, habiendo sido una de las teóricas fundacionales de la teoría queer.

[vii] Donna Haraway: zoóloga y filósofa estadounidense [1944], considerada como la principal pensadora acerca de la relación amor/odio entre personas y máquinas. Sus ideas han detonado una explosión de debates en áreas tan diversas como en primatología, filosofía y biología del desarrollo. Actualmente ha encontrado un lugar destacado en los debates configurados en torno al antropoceno donde argumenta a favor de una "política multiespecies".

[viii] Michael Foucault: filósofo, historiador, sociólogo y psicólogo francés [1926 - 1984], conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Sus análisis sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso han sido ampliamente debatidos y siguen ocupando un papel relevante dentro de la práctica crítico-filosófica contemporánea.

[ix] Bartomeu Marí Ribas: es un filósofo y promotor cultural español [1966]. Entre 2008 y 2015 fue director del MACBA de Barcelona.

[x] Valentín Roma: historiador del arte, escritor y comisario de exposiciones español [1970]. Es Doctor en Historia del Arte y Filosofía por la Southampton University (Winchester School of Art) y actualmente es profesor de Teorías Artísticas Contemporáneas en la UAB y profesor titular en la Escuela ELISAVA de Barcelona.

[xi] Adam Szymczyk: crítico de arte, comisario y experto en arte de origen polaco [1970]. Fue el director artístico de Documenta 14 en 2017 en Kassel y, también, director y comisario en jefe de la Kunsthalle Basel desde 2003 hasta 2014.

[xii] Virginie Despentes: de apellido real Daget [1969], es una escritora, realizadora y directora de cine francesa, ganadora de prestigiosos premios literarios. Es una de las escritoras más vendidas y reconocidas de su país de origen y fue pareja de Preciado del 2005 al 2014.

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