Paloma mensajera condecorada durante la II Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial los Aliados utilizaron 250.000 palomas mensajeras de las cuales 30 fueron condecorados. Esta es la historia de la última en ser reconocida como una heroína, cincuenta y cinco años más tarde.

Un héroe condecorado durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) recibió por fin, 55 años después de su muerte, un merecido homenaje en su pueblo natal, en la localidad norirlandesa de Carnlough, por su contribución en el desembarco de Normandía.

Conocida como Paddy la paloma, este 'soldado' alado fue el primer pájaro que regresó al Reino Unido con información clave sobre la evolución de la llegada de las tropas aliadas a las costas francesas en 1944, una de las acciones bélicas que cambió el curso de la guerra.

Su arriesgada misión, que consistía en evitar las garras de los halcones del Ejército alemán entrenados para interceptar a las palomas mensajeras y en cruzar el Canal de la Mancha con información, le valió a Paddy la Medalla Dickin, algo así como la Cruz de la Victoria para los humanos.

Se le concedió tal distinción, según los archivos de la época, "por lograr el mejor tiempo portando un mensaje desde las Operaciones de Normandía, mientras servía con la RAF (la aviación británica) en junio de 1944".

La más rápida

Paddy formaba parte de una unidad de 30 palomas que acompañaban a las tropas estadounidenses después del "Día D" y, tras partir en último lugar de las playas francesas a las 08.14 horas del 12 de junio, fue la primera en llegar al Reino Unido con información codificada sobre el avance aliado.

Y la más rápida, además, en cubrir los 515 kilómetros que la separaban de la base militar de Hampshire, con un tiempo de cuatro horas y 50 minutos.

Al final de la contienda militar, con una medalla en la pechera, Paddy regresó con su propietario, el capitán Andrew Hughes, a Carnlough, donde murió en 1954 a la avanzada edad de 11 años.

Su figura fue inmortalizada en 2003 en el libro para niños Paddy the Pigeon, escrito por Gail Seekamp e ilustrado por Seán Aherneen, pero ahora le ha llegado el reconocimiento de su propio pueblo, donde este sábado se descubrirá una placa conmemorativa.

Entrenamiento duro

El maestro de ceremonias será su propio entrenador y criador de palomas John McMullan, quien recordó este lunes que Paddy fue el único ave irlandés distinguida durante la Segunda Guerra Mundial.

Según su entrenador, Paddy fue adiestrada en la base militar de Ballykinlar, en el condado norirlandés de Down, y como parte de su instrucción fue llevada en un submarino hasta el mar de Irlanda para que encontrase por sí sola el camino de regreso a casa.

Poco antes de ser enviada al frente, la paloma pasó tan sólo tres semanas en otra base del sur de Inglaterra, tiempo suficiente, explico McMullan, para hacerse con un mapa mental de sus nuevos alrededores.

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