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Octubre, 1519: La matanza de Cholula

Existe una gran polémica sobre las razones por las que las huestes de Cortés y sus aliados tlaxcaltecas realizaron la masacre

Uno de los episodios que marcaron la Conquista de México fue la entrada de los castellanos a Cholula, la ciudad sagrada de Quetzalcóatl y la matanza que se llevó a cabo el 18 de octubre de 1519 (José Luis Martínez la ubica entre el 16 y el 18).

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Existe una gran polémica sobre las razones por las que las huestes de Cortés y sus aliados tlaxcaltecas realizaron la masacre, siendo la primera la que describe el propio Cortés en sus Cartas de Relación.

En ella, el conquistador justifica el ataque debido a que iban a ser emboscados por los cholultecas, quienes seguían las órdenes de Motecuhzoma, Huey Tlahtoani de Tenochtitlán, al abandonar Cholula.

Sin embargo varios investigadores como Mathew Restall piensan que las acciones violentas que realizaron los castellanos tuvieron como propósito hacer una demostración de fuerza a los diferentes grupos nativos que vivían en lo que actualmente es el centro de México, así como mandarle un mensaje a los gobernantes de la Triple Alianza.

Recordemos que durante la conquista de isla La Española (Haití y República Dominicana) también existieron varias matanzas de nativos realizadas los europeos, siendo la más importante la de Xaragua. Esta última, que se llevó a cabo en julio de 1503, por órdenes de Nicolas de Ovando y ejecutada por el esforzado conquense Alonso de Ojeda.

No se tienen números puntuales de cuántos taínos fueron asesinados en dicha ocasión, pero sí se sabe que al menos 80 caciques fueron hechos prisioneros y posteriormente quemados vivos. Anacaona, la hermana del difunto gobernante de Xaragua, fue hecha prisionera durante el evento para después ser ahorcada.

En otras palabras, este tipo de acciones buscaban tener un efecto psicológico entre los enemigos de los castellanos, infundiendo miedo, inseguridad y dudas entre los nativos.

No hay que dejar de lado que los mismo tlaxcaltecas tenían razones para atacar a la población de Cholula debido a que estos últimos eran sus enemigos al ser aliados de la Triple Alianza encabezada por los mexicas de Tenochtitlán.

De esta forma, tanto los aliados tlaxcaltecas como a los castellanos les era provechoso realizar un ataque en la ciudad más importante que existía entre la Cuenca de México y las aguas del Golfo de México.

Sin duda que una de las razones por las que los castellanos decidieron avanzar hacia Cholula era una cuestión de estrategia ya que no quería dejar a sus espaldas, entre ellos y el mar, una ciudad tan poderosa que era aliada de los mexicas. Ahora a los hechos.

Después de que los aventureros de Hernán Cortés enfrentaran a los contingentes tlaxcaltecas y otomíes al menos en tres batallas entre el 1 y el 10 de septiembre, el 18 del mismo mes el ejército aliado (totonaca-castellano) entró al territorio tlaxcalteca siendo recibido por los gobernantes de las cuatro cabeceras de Tlaxcala: Maxixcatzin, Huehue Xicotencatl, Citlalpopocatzin y Hueyolotzin.

Con el pasar de los días ambos bandos sellarían una alianza militar la cual sería fundamental para derrotar a los mexicas y desarticular a la Triple Alianza. Después de pasar algunos días descansando y recibiendo víveres por parte de sus nuevos aliados, el 11 de octubre Cortés y sus principales capitanes, entre ellos Sandoval, Olid y Alvarado, decidieron avanzar hacia Cholula, la cual se encuentra a 40 km de Tlaxcala.

Ese mismo día por la noche acamparon en una acequia cercana al río Atoyac, para hacer su entrada a la ciudad sagrada de Quetzalcóatl el 12 de octubre. De acuerdo a las Cartas de Relación de Cortés, a los castellanos les pareció sospechoso encontrar algunas calles bloqueadas, así como la ausencia de mujeres, ancianos y niños en la ciudad. Los mismos tlaxcaltecas informaron a los capitanes castellanos que los cholultecas estaban almacenando piedras en los techos de sus casas para arrojarlos sobre los recién llegados cuando llegara el momento.

Aunado a esta información, la comitiva de recibimiento fue pequeña, así como las provisiones que les entregaron. Cortés también se enteró que uno de los capitanes tlaxcaltecas, posiblemente un familiar de Xicoténcatl el joven se había aliado con los cholultecas para emboscar y asesinar a todos los castellanos por lo que lo mandó ahorcar en secreto. Otro hecho que no auguraba nada bueno fue cuando los tlaxcaltecas mandaron a un embajador llamado Patlahuatzin para que se entrevistara con los gobernantes cholultecas para notificarles que la expedición de los castellanos visitaría su ciudad.

A pesar de que los protocolos dictaban un gran respeto a los embajadores de otras poblaciones, los cholultecas mandaron desollar el rostro de Patlahuatzin y sus manos hasta los codos dando una excusa para iniciar las hostilidades.

Este hubiera sido el panorama sino hubiera intervenido los embajadores mexicas de Motecuhzoma, quienes garantizaron a los castellanos que los gobernantes cholultecas los recibirían en paz y que los abastecerían de provisiones. De esta forma Cortés y su contingente fue recibido por los dos sacerdotes gobernantes de Cholula: el Tlalchiac y el Tlaquiach.

Recordemos que Cholula era una antigua ciudad incluso para los estándares de Mesoamérica. Para el siglo XVI el antiguo basamento conocido como Tlachihualtepetl, palabra náhuatl que significa “cerro hecho a mano”, dedicado a la deidad Chiconahui Quiahuitl o Nueve lluvia ya estaba abandonado.

Esta gigantesca estructura que medía 400 m por lado, 55 m de altura y contaba con un volumen de cuatro millones quinientos mil metros cúbicos, inició su construcción en el 300 a.C. y terminó alrededor del 900-1100 d.C.

Entre el siglo XVIII-XIV el centro de poder de la ciudad había gravitado desde la antigua plataforma de inmensas dimensiones al centro de la moderna población de San Pedro Cholula. De hecho, el templo de Quetzalcóatl se encontraba donde ahora esta el gran atrio de la Capilla Real o de Naturales, así como el templo franciscano de San Gabriel.

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Conforme pasaron los días, las provisiones que les daban los cholultecas a los castellanos y tlaxcaltecas empezaron a escasear. Bernal Díaz comenta que si pedían forraje para los caballos, les llevaban leña y agua.

Esto puso una terrible tensión entre ambas facciones. Aunado a esto, Malintzin informó a Cortés que serían emboscados en Cholula y que la intención de los cholultecas después de lograr la victoria era quedarse con 20 castellanos que serían sacrificados para la deidad Quetzalcoatl, mientras que los otros prisioneros serían enviados a Tenochtitlán. Incluso se estaban almacenando largas cuerdas y hamacas para apresar a los capturados.

La famosa jovencita popoluca políglota se enteró de esta “trampa” cuando una anciana perteneciente a la nobleza cholulteca le ofreció esconderla mientras se realizaba la masacre, pero a cambio Malintzin tendría que casarse con su hijo mayor. Esto lo retoma Hugh Thomas en su libro de “La Conquista de México”.

También corrió el rumor que 20 mil guerreros mexicas esperaban afuera de Cholula la instrucción para entrar a Cholula y atacar al ejército aliado. Aunque el número coincide con los ejércitos que podría poner en pie de guerra la Triple Alianza durante su época imperial (el investigador de la Universidad de Oklahoma, Ross Hassig realizó interesantes estudios sobre esta cuestión), algunos investigadores como Thomas piensan que en realidad eran dos mil hombres pertenecientes a una guarnición cercana.

Ante este escenario Cortés y sus hombres tenían dos opciones, regresar a Tlaxcala y prepararse para la guerra en contra de Cholula y Tenochtitlán o actuar intrépidamente, sorprender a los cholultecas y seguir su camino hacia la Cuenca de México. Posiblemente Velázques de León, conquistador viejo, Cristobal de Olid, Gonzalo de Sandoval y los hermanos Alvarado inclinaron la balanza hacia esta segunda opción.

Esto resultaría en la terrible matanza de tres mil indígenas (de acuerdo a las Cartas de Relación del propio extremeño) en el recinto ceremonial de Cholula.

En la actualidad, algunos historiadores han incrementado esta cifra hasta los cinco mil y seis mil fallecidos. Cabe mencionar que para iniciar la matanza, Hernán Cortés citó a 100 nobles de la ciudad, quienes acudieron completamente desarmados a despedir a los castellanos.

El mismo Cortés en su “Cartas” menciona que en ese momento les reclamó sobre esta conspiración para matarlos, a lo que los cholultecas respondieron que solamente estaban obedeciendo las órdenes de Motecuhzoma, el Huey Tlahtoani de Tenochtitlan. Después de zanjar esta discusión se escuchó el disparo de un arcabúz, señal establecida por los castellanos para iniciar el ataque.

El saqueo y la masacre duraron dos días, durante el mismo tiempo ardió el Templo de Huitzilopochtli de Cholula, clara evidencia de la presencia mexica en dicha ciudad. Las palabras de Fray Bernardino de Sahagún describe el terrible momento:

Pues cuando todos se hubiera reunido, luego se cerraron las entradas por todos los sitios donde había entrada. En el momento hay acuchillamiento, hay muertes, hay golpes. ¡Nada en su corazón tenían los de Cholula! No con espadas, no con escudos hicieron frente a los españoles. No más con perfidia fueron muertos, no más como ciegos murieron, no más sin saberlo murieron. No fue más con insidias se les echaron encima los de Tlaxcala”

Después de que la masacre y el saqueo terminara, los líderes cholultecas regresaron a su recinto ceremonial, a la gran “platea” que se ubicaba frente al templo de Quetzalcóatl, para pedir paz, perdón y una alianza con los castellanos.

El 1 de noviembre de 1519 el ejército aliado conformado por totonacas, tlaxcaltecas y castellanos salió de la ciudad sagrada de Quetzalcóatl para continuar su marcha a Tenochtitlán, ubicada a 95 kilómetros de distancia, a pesar de las excusas de los embajadores mexicas, a pesar de la voluntad de Motecuhzoma Xocoyotl, el gobernante de Tenochtitlán.

Sin duda para profundizar en este tema lean el libro de Hugh Thomas “La conquista de México”, así como el de Sahagún, “Historia general de las cosas de Nueva España”, la “Relación” de Andrés de Tapia y “La historia verdadera de la conquista de la Nueva España” de Bernal Díaz del Castillo. Otros autores modernos que vale la pena consultar José Luis Martínez, Juan Miralles, Ross Hassig y Mathew Restall.

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Texto extraído de la web: https://lopezdoriga.com/opinion/octubre-1519-la-matanza-de-cholula/

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