PinturaBenito Quinquela Martín | Argentina | arte | Marcelo Torcuato de Alvear

Morir en la Boca y perdurar en sus cuadros

A poco de cumplir 87 años muere don Benito Quinquela Martin, el hombre que dio color al barrio de la Boca. Falleció a causa de una falla cardíaca y fue velado en un ataúd que estaba intervenido con sus célebres paisajes del puerto y sus trabajadores. Los restos de don Benito fueron enterrados en el cementerio de la Chacarita junto a otros porteños ilustres .

Un día como hoy pero de 1977 fallecía Benito Quinquela Martín, el pintor impresionista más popular de la Argentina. Su vida, sus obras, su barrio y la gente hicieron del artista un personaje importante en la historia del arte argentino.

A los pies de Caminito, funcionaba su taller. Desde ese ventanal, en el tercer piso del Museo, espiaba a barcos, astilleros y trabajadores portuarios; ahí nació gran parte de sus cuadros. Aunque recordaba con suma nostalgia y sonrisas sus casi siete años en la “Casa de los Expósitos” (actual Casa Cuna), su niñez estaba pintada del gris de los hábitos de las monjas y paredes del orfanato. El juego de colores, luces y sombras de sus obras son el contraste exacto de lo sombrío de su infancia.

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Con esa virtud de codearse con los más humildes y, al mismo tiempo, con las clases altas, supo plasmar en sus pinturas el trabajo y la gente. A pesar de la crítica con la que tuvo que lidiar durante toda su vida, y aún después de su muerte, Quinquela es uno de los personajes más queridos del arte y del país. En 1925, el presidente Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928) lo envió a Francia para que sus obras fueran juzgadas en París. En Europa, conoció a Benito Mussolini, quien quedó fascinado con su trabajo, compró más de una decena de cuadros y hasta llegó a ofrecerle un cheque en blanco por Crepúsculo, pero rechazó la oferta porque era su preferido.

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Crepúsculo
Crepúsculo

Los pintores y personalidades de la época lo consideraban un comerciante del arte y su obra era muy criticada por su pictórica y su temática repetitiva de barcos y astilleros. Enio Iommi –escultor Argentino– llegó a decir que Quinquela no representaba “la cultura pictórica sino el populismo pictórico”; en cambio, Raúl Lozza –fundador del Perceptismo– habla del pintor de la Boca como del “primer paso hacia la pintura populista”.

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Ya con su imagen bien ganada, empezó a tomar un lugar mayor en el mundo del arte por su calidad artística y no por el personaje que era. “La gran diferencia entre él –asegura Víctor Fernández, curador del Museo Benito Quinquela Martín– y el resto de los pintores es que no se parece a nadie; la mayoría tiene un aire a tal o cual artista, pero Quinquela no: Un Quinquela, es un Quinquela”.

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Sus cuadros están en las galerías más importantes del mundo, y si uno pregunta en cualquier esquina de Buenos Aires por cinco pintores, entre ellos está Quinquela. Es como pedir que nombren a cinco escritores: indudablemente, en la lista estaría Borges, aunque no lo hayan leído. Y con él sucede lo mismo.

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Su obra tiene una identidad cultural propia, casi incalificable, y ese fue uno de los factores que más conspiraron contra su rápido reconocimiento. La autenticidad en su estilo y la simplicidad y belleza de su trabajo hicieron y hacen de él no sólo un creador inimitable sino también un personaje en sí mismo.

Fuente: Argentina.ar

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