EfeméridesMariano Moreno | periodismo | 1810 | Argentina | Denis Diderot | Historia Argentina | Juan José Castelli | Manuel Belgrano | Primera Junta | Revolución de Mayo | Revolución Francesa | Río de la Plata

Moreno Periodista

Si bien en la capital del Virreinato se imprimía un periódico desde los tiempos del Virrey Vertiz, fue la necesidad del movimiento revolucionario de difundir su pensamiento que crea "La Gazeta de Buenos Aires", un 7 de junio de 1810.

El origen del periodismo en nuestro país comenzó cuando el Virrey Vértiz introdujo en Buenos Aires la llamada imprenta de los Niños Expósitos, porque con la venta de lo publicado se sufragaba el alimento y vestido para los niños huérfanos, que además gozaban de lo producido en una calera sita en Uruguay. La imprenta trabajaba cerca de la Iglesia de San Ignacio –actual Manzana de las Luces, en Bolivar y Alsina.

En 1801 el español Francisco Antonio de Cabello y Mesa editó el "Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiográfico del Río de la Plata, del cual salieron 110 ejemplares, dos suplementos y trece números especiales. Se editó hasta 1802 cuando a raíz de publicaciones que crearon conflictos entre la población, debió cerrar. Poco antes había aparecido el "Semanario de Agricultura, Industria y Comercio", editado por Juan Hipólito Vieytes, que sacó 218 números y salió hasta 1807. El otro periódico, el Correo de Comercio, estuvo a cargo de Manuel Belgrano.

El verdadero nacimiento del periodismo en Argentina se produjo cuando Mariano Moreno, para hacer conocer al pueblo las actuaciones de la Primera Junta de Gobierno, creó "La Gazeta de Buenos Aires" el día 7 de junio de 1810. La editorial del día de su creación está firmada en conjunto por Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli y Manuel Alberti.

Su lema era, “Tiempos de rara felicidad son aquellos en los que se puede decir lo que se desea y es lícito decirlo”.

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7 de junio de 1810.
7 de junio de 1810.

Mariano Moreno, Política, Periodismo y Revolución

Pocas personalidades de la historia argentina produjeron concepciones ideológicas de fuerte contenido político en tan poco tiempo meteórico como lo hizo Mariano Moreno, que se inicia el 25 de mayo de 1810 y culmina con su muerte en alta mar diez meses más tarde (4 de marzo de 1811)

Moreno era un abogado inquieto por las nuevas ideas, pero que vivía apegado a una vida burguesa y tradicional. Nadie podría haber imaginado que este letrado silencioso, para nada grandilocuente al adherirse a la gesta de Mayo y comprometerse como secretario de la Junta de Gobierno, iba a desatar todas las pasiones políticas transformándose en un revolucionario jacobino caracterizado por una fuerte impronta cultural e ideológica.

Esto no fue espontáneo, había estudiado junto a otros próceres en la Universidad Real y Pontificial de Chuquisaca (Bolivia), uno de los pocos centros culturales de la época dirigido por jesuitas y profesores laicos, donde tuvo acceso a los libros prohibidos de la Enciclopedia de Denis Diderot y otros, a las obras de Rosseau y Voltaire, además de los manifiestos, panfletos y declaraciones de derechos de la Revolución francesa de 1789.

Los escritos del Abate Sieyés y la obra rebelde de los jesuitas Mariana y Suárez, que habían teorizado, sobre la "resistencia a la opresión" y el "tiranicidio" (entendido como la muerte del tirano para evitar males mayores), paralelamente a John Locke.

Será en Chuquisaca donde Moreno conocerá a otro hombre procedente de la alta burguesía colonial, Julián Álvarez, el "prócer desconocido" de la Revolución de Mayo, que sería luego su mano derecha en la fundación y desarrollo del periódico "La Gazeta de Buenos Ayres".

La teoría sobre el libre comercio que defendían algunos revolucionarios de Mayo como Manuel Belgrano, estaba destinada a combatir el anacrónico monopolio español que ahogaba a los pequeños comerciantes e incipiente burguesía porteña.

La formación cultural de Mariano Moreno, como la de Julián Álvarez, Juan José Castelli y Juan José Paso, entre otros, tenía un fuerte sesgo iluminista e ilustrado.

En el caso de Moreno, de todas maneras, no era anticatólico ya que cuando tradujo "Del Contrato Social o principios del Derecho Político" -escrito por Juan Jacobo Rosseau- prefirió no incorporar el capítulo contra la religión, por considerarlo equivocado.

No quiso enfrentarse con la Iglesia Católica, ya profundamente dividida debido a que la jerarquía española y criolla apoyaba a los realistas y al Imperio español, siguiendo instrucciones del Vaticano; mientras no pocos curas de campaña defendían la revolución como el Deán Funes, Santa María de Oro y Fray Luis Beltrán.

En 10 meses Moreno transformó ideas, concepciones y produjo polarización política. No lo hizo solo, tuvo el respaldo de la Sociedad Patriótica (que era un centro conspirativo), el Club de Marco (café ubicado frente al actual Colegio Nacional de Buenos Aires) y fundamentalmente la Logia Independencia, entidad masónica revolucionaria, presidida casualmente por su amigo y venerable maestre Julián Álvarez.

Moreno como todos los ilustrados tuvo clara visión prospectiva sobre la importancia de la prensa en la difusión de las ideas. Eran tiempos en los que no existía la profesión periodística como actividad rentada, sino que los textos estaban dirigidos generalmente a la difusión de ideas. Por tal motivo, muchos de sus redactores eran considerados "publicistas".

El último número de “La Gazeta” se publicó el 12 de septiembre de 1821, cuando Bernardino Rivadavia decidió sustituirla por el Registro Oficial.

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