Es parte esencial de una guerra que el enemigo no conozca lo que planea el ejército beligerante. Desde siempre, el secreto, la confidencialidad y la discreción ha sido parte de los medios con los que se cuenta para vencer al contrincante.

Los espartanos ocultaban los mensajes encriptando la comunicación (enkrýpto significa esconder un objeto en el interior de otro). Para ocultar la información, los griegos enroscaban una vara con papiro y escribían el mensaje en forma longitudinal, después se desenrrollaba la cinta que quedaba con una serie de letras sin sentido. Solo se podía reconstruir el mensaje enrollando al papiro en una vara de las mismas dimensiones.

Julio César había creado un cifrado por desplazamiento donde cada letra del texto era sustituida por las siguiente de acuerdo a un código cambiante. Por ejemplo, si era por 2 la A era cambiada por la B, si era por 3, la A era reemplazada por la C y así sucesivamente. Era necesario conocer la clave para leer el mensaje (como se hace en música).

Los mensajes ocultos no solo se aplicaban en la guerra sino en el amor; muchos amantes encriptaban sus misivas para que solo su pareja lo entendiese y así mantenerlo impenetrable ante los ojos de quienes debían desconocerlo (maridos engañados, esposas celosas, padres vigilantes).

Edgar Allan Poe era un entusiasta de la criptografía y algunos de sus métodos crearon los medios para decodificar los mensajes alemanes durante la Primera Guerra Mundial, momento en que los ejércitos hicieron notables inversiones para proteger su información. Durante la segunda contienda, Inglaterra realizó un gran esfuerzo para quebrar el llamado “código enigma” de los nazis. Su capacidad para descifrarlo requirió un notable esfuerzo de las mentes más brillantes del país, incluido Alan Turing, el fundador conceptual de la computación moderna. Gracias a esta habilidad los aliados pudieron anticipar las maniobras enemigas tanto en Europa como en el Pacífico y de esta forma concluir antes la guerra, con el consiguiente ahorro de vidas y recursos.

La compañía Crypto, actualmente radicada en Suiza, consiguió su primer contrato al final de la Segunda Guerra Mundial a fin de diseñar máquinas de criptografía para la Marina americana. Desde entonces ha vendido sus productos para codificar mensajes de más de un centenar de naciones. El fundador de la empresa fue Boris Hagelin, un ruso nacionalizado sueco que huyó a USA en 1940 cuando los nazis tomaron Noruega. En EEUU desarrolló la M-209, una máquina de encriptar mensajes, semejante al Enigma alemana. Era liviana y fácil de transportar, razón por la cual la adquirió el ejército americano. En poco tiempo, había 140.000 M-209 en servicio. Durante la década del 50, Crypto desarrolló un modelo más sofisticado, el CX-52, con una estructura mucho más complicada para descifrar. El gobierno americano vio en esta máquina una amenaza a su poderío militar. Estaban gastando millones para descifrar los códigos soviéticos, chinos y norcoreanos… si cualquier país del mundo envuelto en la Guerra Fría podía acceder a esta tecnología, USA tardaría mucho tiempo en descifrar el mensaje perdiendo la ventaja técnica.

Sabiendo del aprecio que Hagelin tenía por los EEUU y contando con su amistad en con el padre de la criptología norteamericana, William Friedman, se le propuso a Hagelin, durante una cena en el Club Cosmos de Washington en 1951, que colaborase con la CIA, a cambio de un sustancioso apoyo económico. La empresa debía compartir información sobre sus productos vendidos a distintos ejércitos del mundo que incluía Irán, España, Italia, Turquía y países sudamericanos, como la Argentina .

Como primer paso, Crypto se trasladó a Suiza para dar una imagen de neutralidad y entró en contacto con la inteligencia de Alemania Oriental, país asociado a la OTAN que tenía a la agresion sovietica. Por décadas el negocio de Crypto se convirtió en traicionar al cliente.

Cuando Hagelin cumplió 80 años, vendió la empresa a un conglomerado germano-americano, con vínculos muy estrechos a los servicios de inteligencia de dichos países. Esta alianza fue conocida bajo el código “Thesaurus” primero y “Operación Rubicon”, después.

El sistema Minerva vendido por Crypto a muchos países, permitió seguir las comunicaciones iraníes cuando el ataque a la Embajada Americana, o monitorear los mensajes de Anwar el-Sadat, cuando este hablaba con El Cairo durante las negociaciones de Camp David.

En 1982, durante el conflicto en el Atlántico Sur, el gobierno de Ronald Reagan envió información decodificada a Inglaterra, gracias a la complicidad de Crypto que había vendido su modelo CAG 500 al Ejército Argentino. Si bien el gobierno de las Juntas sospechó que había existido una filtración, un miembro de la empresa, Kjell Ove Wildman, profesor de matemática en Suecia, viajó para convencer a las autoridades que Inglaterra había descifrado el código como décadas antes había descubierto la clave del Enigma.

Desde hace una década, los socios alemanes se han retirado y Crypto perteneció indirectamente a la CIA hasta que en 2018 fue vendida a Cy-One una empresa sueca .

En 2019 la traición salió a la luz. El gobierno suizo inmediatamente puso fiscales a investigar y revocó el permiso para exportar de la empresa mientras que el nuevo dueño en Suecia y la CIA en EEUU niega los cargos y prefiere no hacer comentarios.

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