Los poderosos...

Deciden dónde ir y dónde no.

No guardan su ropa en el placard.

No manejan.

No viajan en vuelos de línea (bueno, a veces sí).

Tienen su propia puerta de entrada.

No van al banco.

Pueden hacer cerrar un restaurante para comer tranquilos.

No piden turno con el médico.

No usan billetes.

Entran sin llamar antes a la puerta.

No abren la puerta del auto.

Reciben regalos sin motivo.

No atienden el teléfono.

No hacen cola.

No esperan en la línea a ser atendidos.

No concertan citas, dan citas.

No van al supermercado.

No hacen trámites.

Fijan los horarios.

No alquilan nada.

No se preparan café.

Imponen horarios.

No abren la puerta de su casa.

No se agachan, siempre hay alguien que levanta lo que se les ha caído.

No firman cheques, tienen sus propios cheques.

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No están obligados a contestar preguntas.

Cuentan chistes malos, a pesar de lo cual todos se ríen.

Conocen la diferencia entre la educación y la cortesía, y la ejercen.

Hacen que hagamos cosas que quizá no haríamos.

Deciden sobre qué hablar.

Tienen muchas maneras de decir que no.

Dan órdenes, muchas de ellas sin que se note siquiera.

Nunca pierden el autocontrol.

Siempre son escuchados, no importa sobre qué tema hablen.

Están en boca de mucha gente.

Otorgan recompensas.

Finalizan las conversaciones cuando ellos lo deciden.

Ejercen la tolerancia mucho más que la paciencia.

Legitiman hechos.

Resuelven cosas importantes con un sí o un no.

No piden, indican lo que necesitan.

No se vengan, castigan.

Convencen sin esforzarse mucho.

Hacen que sus problemas parezcan tuyos.

Exigen de manera natural.

No piden prestado, toman.

No necesitan elogios.

Persuaden o manipulan, y conocen muy bien la diferencia.

Les resultan prácticamente lo mismo la necesidad y el deseo.

Hacen preguntas después de escuchar las respuestas, no antes.

No perdonan, ejercen la misericordia.

Deciden qué asuntos son importantes.

No dan, conceden.

Tienen a sus enemigos cerca.

Imponen ideas.

Encuentran sin buscar.

Cambian conceptos aceptados.

Deciden qué es posible y qué no lo es.

Siempre encuentran opciones.

Cobran siempre las facturas pendientes.

Consideran que no le deben nada a nadie.

Miran el largo plazo, aunque ellos no vayan a estar.

No piden ayuda.

Aceptan los cambios necesarios.

No ven diferencia alguna entre lo que quieren y lo que pueden.

Influyen en las personas hasta en las cosas más simples.

Deciden y cambian leyes.

No suelen ser comprensivos pero pueden ser piadosos.

Quieren siempre más.

Cuando alguien poderoso pierde el poder es porque quien se lo dio se lo saca, porque alguien más poderoso se lo arrebata o porque el poderoso ha decidido legárselo a alguien que ha elegido. Porque el poder se recibe, se toma por la fuerza o se hereda. No hay otra forma de ser poderoso.

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