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Los códigos de la Mafia

La Mafia tiene códigos ancestrales, inviolables, indiscutibles, inapelables. El enunciado de muchos de los mismos suele ser éticamente impecable, aunque la aplicación literal de los mismos es muchas veces difícil; en esto, los mafiosos no aceptan caminos colaterales. Debe ser de la forma en que debe ser.

Louis Ferrante, ex-capo de la familia Gambino, cumplió una condena en prisión después de haberse negado a delatar a otros miembros del clan. Luego de cumplir su condena se alejó de la Mafia, escribió libros y dio conferencias sobre los llamados “códigos” de la Mafia, muchos de ellos de aplicación en la vida cotidiana. Aquí hay algunos de ellos.

“Hágales una oferta que no puedan rechazar; es una forma infalible para que lo contraten.” Suena muy parecido a la frase que Tom Hagen (Robert Duvall, el consigliere) le hace a Jack Woltz en “El Padrino”... lamentablemente Woltz rechazó la oferta, y amaneció en su cama con la cabeza de su caballo preferido ensangrentada entre sus sábanas.

“Todo es una cuestión de principios”. Todas las noches, el restaurante de un deudor de la Mafia estaba lleno, pero a pesar de eso el hombre seguía sin pagar su deuda. El capo mandó a sus matones para que le destrozaran el restaurante. “–No me importa si les ofrece el dinero al contado. Ya es tarde, ahora es una cuestión de principios. Si los demás empiezan a creer que pueden demorar sus pagos y pagar cuando ellos quieren, empeorará el negocio.” (Carmine Genovese)

“Haga lo que le gusta y no trabajará un solo día en toda su vida. Si usted se ve trabajando voluntariamente a altas horas de la noche sin que nadie le pague, entonces es que ha encontrado lo que le gusta hacer. Hasta que eso no ocurra, siga buscando.” “Voy a una reunión y no sé si volveré; quizá me maten.” “–¿Por qué vas entonces?” –“Porque me encanta esta vida.” (Dominick Napolitano, alias Sonny el Negro).

“Esconda su arma y ayude al anciano a cruzar la calle. Sostenga los valores familiares.” “Ser franco, no dar tu palabra a menos que puedas mantenerla, aprender que pagar las deudas es tan importante como cobrarlas, respetar el hogar de tus adversarios, no guardar rencores. Son los valores que hay que mantener, por sobre todo...”.

“El mafioso no toma notas”. “Confía en tu memoria. Guarda tus asuntos en tu memoria.” (Meyer Lansky)

“No termine en el maletero de un coche: evite las intrigas de oficina”. A los mafiosos les gustan los ponys, pero saben que si apuestan por un pony tienen más posibilidades de perder que de ganar. Inmiscuirse en intrigas “de oficina” es como apostar a los ponys; es llevar las de perder.

“Tres pueden guardar un secreto sólo si dos están muertos.” Muchos mafiosos han asesinado tan solo para guardar un secreto. Nada es más importante que la confianza.

“En asuntos de negocios, resistirse a la ambición puede ser beneficioso en muchos aspectos, incluso en saber cuándo salirse de un negocio.” “–Este tío me ha estado pagando 50 dólares por semana por más de veinte años; ya he recibido más de cincuenta grandes de él y jamás me ha fallado. Y por encima de eso, me considera un amigo. ¿Por qué debería pedirle más?”

“Olfatear la oportunidad convierte la basura en oro.” La Mafia va donde se encuentra el dinero. La flexibilidad y la durabilidad son sellos distintivos de la Mafia. “Sólo soy un hombre de negocios que le da a la gente lo que quiere.” (Al Capone)

“Manténgase alejado de las pertenencias de cualquier tipo del jefe o de cualquier compañero de trabajo.”

“Nunca hable mal del jefe, las paredes oyen.”

“La forma de hablar dice mucho de nosotros.” Tener un vocabulario amplio es indicativo de nuestra educación, de nuestro origen y del círculo en el que nos movemos.

“Cuando se vive en la calle, nadie puede predecir lo que el otro hará cuando esté entre la espada y la pared, pero lo más probable es que te traicione.” Los mafiosos entablan alianzas pero nunca olvidan que, a la hora de la verdad, sólo se puede contar con uno mismo.

“El banco de los favores es el que cobra los mayores intereses.” “Los favores son como dinero en el banco. Hacemos favores, negociamos con ellos, los consideramos un activo, los retenemos y cobramos por ellos.” Guarde siempre favores en su banco; nunca se sabe cuándo necesitará retirar fondos.

“Sepa cuándo hacerse el loco.” Consciente de que era vigilado por la policía, Vicente Gigante se paseaba todos los días en pijama por la calle y se detenía a hablar con los parquímetros.

“Se pueden cometer errores, pero no se puede cometer el mismo error dos veces.” El valor de la experiencia es enorme: lo que has experimentado, nada ni nadie puede quitártelo.

“Tenga cuidado con lo que dice. Nunca hable cuando pueda asentir; nunca asienta cuando pueda guiñar.”

—Te llevo diez kilos de harina y veinte de orégano.

—Pedazo de tonto, ¿crees que el FBI no sabe que te referías a cocaína y marihuana?

—Tengo una pizzería. No pueden demostrar que son drogas.

—No, pero, ¿quién pide veinte kilos de orégano desde Colombia?

Todos los santos días, cuide sus palabras.

“Respete la cadena de mando” Ha habido muchos casos en los que la orden ha sido matar a alguien o, en el caso de no poder hacerlo, suicidarse. “Fue horrible que un hombre con esos cojones tuviera que ser eliminado. Pero el jefe de la familia lo había ordenado. Yo no podía hacer nada al respecto.” (Sammy Gravano).

“Respete la cadena de mando, sí, pero sin ser un bobo ni un pusilánime. No se trata de lustrarle los zapatos a nadie.” Se trata de cumplir órdenes, no de perder la mañana pidiendo capuccinos para el jefe.

“Hay que aprender el arte de disimular el cumplimiento de una orden.” Una vez, Joe Pungitore recibió la orden de matar a su mejor amigo. De no hacerlo, lo matarían a él. Dijo que no podría hacerlo él mismo; aceptó tenderle una trampa mortal, pero no apretar el gatillo. “–¿Dónde está la diferencia?”, preguntó quien dio la orden. Para Joe sí había diferencia, y la orden fue cumplida en su contenido aunque no en su forma. Joe era respetado y leal, y por eso salvó su cabeza.

“Para subsistir en las calles es esencial conocer la historia de cualquier persona con la que uno quiera hacer un trato o la de cualquier persona a quien quisiera extorsionar.”

“Es inconcebible delatar a cualquiera de los nuestros. Romper el juramento de omertá se paga con la muerte. Y lo que es peor, con el deshonor.” Mantenga la boca cerrada. Siempre.

“No se delate usted mismo.” Un verdadero mafioso se distingue porque habla poco, cuida sus palabras y conserva una presencia digna en todo momento, incluso cuando lo provocan o amenazan. “Nunca diga lo que piensa.”

“Pague con prontitud. Quien paga puntualmente puede conseguir en cualquier ocasión todo el dinero que a sus amigos les sobre.”

“Reconozca cuando se equivoca.” Al Capone odenó matar a mucha gente y él mismo despachó a muchos. Sin embargo, permitió que siguiera vivo el matón que le cortó la cara. Capone reconoció que fue por culpa suya, y adquirió la sabiduría suficiente para no tomarse venganza de aquel hecho.

“No pida limosna, cultive la agresividad.” “El que pide limosna desarrollará una actitud pasiva y se convertirá inevitablemente en un inútil. En la Mafia nadie te dará una limosna; tienes que abrirte camino consiguiendo lo que quieres por tus propios medios.” (Louis Ferrante) “La clave está en la agresividad de los italianos. Son capaces de hacer cualquier cosa con tal de salir adelante.” Los medios criminales mediante los cuales los mafiosos hacen sus fortunas no son correctos, pero el espíritu de agresividad que tienen sí lo es.

“Sea el dueño de su propio destino.” La vida es un puñado de decisiones. Si las primeras que toma lo llevan a la ruina, empiece a tomar decisiones diferentes hasta que lo lleven a un lugar mejor. Los errores cometidos en el camino no son errores sino experiencias, lecciones.

Finalmente, cuando haya logrado el éxito que buscaba, tenga cuidado con la arrogancia. Suele hacer que la gente se fije en uno, y suele hacer que nos impulse a hablar de más.

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Referencia bibliográfica: “Aprenda de la Mafia”, de Louis Ferrante

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