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Los cantos del peregrino: José Mármol

José Pedro Crisólogo Mármol y José Esteban Echeverría Espinosa fueron los más destacados cultores del romanticismo en el Río de la Plata. Ambos ejercieron su vocación literaria en estrecha relación con sus posturas políticas, que Echeverría volcó en El Matadero y Mármol en su inmortal Amalia, la pintura de una época elaborada desde su parcialidad ideológica. Amalia fue una de las primera obras literarias argentinas llevadas al cine, en 1914, por el genio de Enrique García Velloso.

José Mármol nació en la ciudad de Buenos Aires el 2 de diciembre de 1817, cuando la patria era nueva. Hacia 1837 cursó estudios de abogacía en esta ciudad junto a Tomas Guido, Florencio Balcarce y Félix Frías, entre otros. Todos ellos fueron discípulos de Diego Alcorta, el docente que imprimió en sus alumnos el espíritu libertario y romántico que empujó a estos jóvenes a empuñar la pluma para combatir los excesos de un régimen opresivo.

El primero de abril de 1839, Mármol fue apresado por haber hecho circular entre sus conocidos, diarios opositores que recibía desde Montevideo. Por esa razón pasó siete días en prisión, aunque protegido por el comisario Victorica (el padre del futuro general y abogado) que le llevaba libros para que se entretuviese durante su cautiverio.

En la cárcel, Mármol escribió los primeros versos contra Juan Manuel de Rosas. “Bárbaro! nunca matarás mi alma, ni pondrás grillos a mi mente…”

Para evitar entrar en conflictos con las autoridades que lo seguían, pasó varios meses recluido en una semiclandestinidad hasta que pudo embarcar rumbo a Montevideo. Inmediatamente fue aceptado por el núcleo de unitarios opositores que incluía a figuras de la talla de Alberdi, Echeverría, Mitre, Cané y otros que persistieron en una guerra literaria contra el régimen.

El Nacional, El Comercio y el más fogoso Muera Rosas eran los medios desde donde Mármol fustigó a la figura de Rosas y sus seguidores.

El 25 de mayo de 1841, el joven emigrado participó de un certamen poético, donde con exaltación desgranó su vena lírica, logrando el reconocimiento del público. En la ciudad sitiada por Oribe, Mármol estrenó su drama, “El Poeta” y meses después, “El cruzado”.

En 1843 partió hacía Río de Janeiro, ciudad que había conocido durante su juventud. Allí, el general Guido (ministro de Rosas en la ciudad carioca y padre de su compañero de estudios) le brincó toda suerte de facilidades que le permitieron vivir sin trabajar. En Río se reencontró con su amigo Alberdi quien lo entusiasmó con la idea de viajar a Chile, hacia donde partió el poeta en 1844.

Estando a bordo de la nave Rumena, comenzó la redacción de “Cantos del Peregrino”, una suerte de relatos autobiográficos que siguen el modelo del poema narativo Childe Harold's Pilgrimage de Lord Byron.

Lamentablemente, la nave no pudo llegar a destino y debió volver a Río después de tres meses de este azaroso viaje por las aguas del Atlántico. De regreso a Montevideo, publicó “Cantos del Peregrino” en El comercio del Plata. La obra estaba dedicada a Francisco Pico.

A finales de los 40, José Mármol comenzó a publicar la revista La semana donde aparecieron los primeros capítulos de su obra más célebre: Amalia.

Apenas enterado de la victoria en Caseros, Mármol volvió a Buenos Aires donde reinició su carrera periodística. Si bien su intención era continuar la publicación de Amalia por entregas, el autor prefirió no exacerbar los ánimos y postergó su edición.

Por esos años viajó extensamente por Colombia y Ecuador, hasta que en el 55 fue elegido senador provincial. Al mismo tiempo, reinició la publicación de Amalia, texto que le aparejó gratificaciones y algunos disgustos, como el enfrentamiento con Lucio V. Mansilla. Resultó ser que el joven (hijo del héroe de Obligado y también sobrino de Rosas) increpó al poeta en público durante la representación de una obra de teatro en el Teatro Argentino, Mansilla retó a duelo al poeta, acusándolo de difamar a su tía Josefa Ezcurra. En el capítulo “500 onzas”, Mármol señala a Josefa (hermana de Encarnación y, en su momento, pareja del general Belgrano) como la instigadora de la persecución policial de los opositores al régimen encabezado por Rosas, valiéndose del comisario Victorica, el coronel Ciriaco Cuitiño y demás miembros de la Mazorca para acallar a sus enemigos.

Amalia marmol
Amalia es una película muda argentina estrenada en 1914, con dirección de Enrique García Velloso y guión de Enrique García Velloso según la novela homónima de José Mármol. Su importancia tiene que ver con que fue el primer largometraje producido en Argentina.

Ante un público consternado, Mármol censuró la impertinencia de Mansilla y le dio la dirección de su domicilio para que enviara a sus padrinos. El público, inmediatamente, instó al arresto del provocador. Al día siguiente, Mansilla debió tomar el camino del exilio, mientras Mármol continuó con su carrera política y literaria, sucediendo al doctor Tejedor en la dirección de la Biblioteca Nacional.

Sin saberlo entonces, Mármol iniciaba una curiosa tradición nacional, al ser el primero de los tres directores de dicha biblioteca que terminaron sus días ciegos.

Afectada su visión, aprovechó un viaje como ministro plenipotenciario ante el gobierno de Brasil, para realizar una consulta con un prestigioso médico italiano, el Dr. Magni, sobre su condición ocular. El profesional desaconsejó la cirugía, condenando al poeta a vivir sus últimos años en las penumbras.

Murió Mármol en 1871 y fue enterrado en el Cementerio del Sur. Mitre, Guido y Varela hablaron ante la tumba de este “soldado de la falange de poetas… Mármol marchaba a la cabeza de los que consagraron en un tiempo, sus cantos a la patria”.

Cuando el Cementerio del Sur[1] fue levantado, los restos del poeta se trasladaron al cementerio de la Recoleta, donde una placa recuerda a este poeta que eligió la pluma para defender sus ideales.

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Detalle de su tumba en el cementerio de la Recoleta.
Detalle de su tumba en el cementerio de la Recoleta.

[1] Cementerio del Sur estaba ubicado donde hoy está el parque Florentino Ameghino, en la superficie limitada por la avenida Caseros y las calles Uspallata, Santa Cruz y Monasterio, frente a la excárcel de Caseros y el Hospital Muñiz.

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