La partida del Mayflower

Decidieron marcharse de Inglaterra descontentos porque creían que no se respetaba la pureza de la religión. La travesía fue infernal y su barco, el Mayflower, cambió su rumbo inicial y el de la Historia. Ahora se cumplen cuatro siglos de la llegada a América de aquellos emigrantes que vivieron grandes aventuras y desventuras y fundaron las Colonias Unidas de Nueva Inglaterra, embrión de Estados Unidos.

Tras luchar contra fuertes vientos y olas monstruosas durante su épico viaje de 66 días a través del océano Atlántico, los colonos que viajaban a bordo del barco Mayflower sabían que la tierra que tenían a su vista no era la colonia de Virginia, el destino que tenían asignado por la Corona real británica, sino el cabo Cod, ubicado en el territorio del actual Estado de Massachusetts. Pero lo importante era que habían sobrevivido a la durísima travesía y que ahora tenían en sus manos la posibilidad de prosperar en el Nuevo Mundo.

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Era el 11 de noviembre de 1620, una fecha histórica de la que ahora se cumplen cuatro siglos. No era el primer navío inglés que arribaba a las costas americanas ni la primera colonia que se fundó en aquel territorio. Sin embargo, la llegada de ese centenar de personas, compuesto por una mezcla de puritanos ingleses (conocidos como los pilgrims o ‘padres peregrinos’) y de aventureros y comerciantes decididos a buscarse la vida en el nuevo continente, ha pasado a ser uno de los momentos importantes en la Historia de Estados Unidos.

Sobre la pequeña roca que se descubrió junto a la playa un siglo después del desembarco de estos colonos, llamada la Plymouth Rock y en cuya superficie está grabada la fecha de 1620, los estadounidenses han construido una mitología que cuenta los orígenes de su nación. La historia comenzó en Inglaterra a principios del siglo XVII, cuando algunos protestantes británicos se alarmaron ante la expansión del pensamiento arminiano que suavizaba la estricta teología calvinista.

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La huida de los hombres ‘puros’

En respuesta a esa moderación, en Londres aparecieron grupos de protestantes calvinistas que promulgaban la purificación y renovación de la Iglesia de Inglaterra, cuya podredumbre, pensaban, los contaminaría antes o después. Algunos de aquellos hombres ‘puros’, tal y como se veían ellos mismos, pensaron que la única solución posible era separarse completamente de una Iglesia cuyo gobierno estaba en las manos de autoridades corruptas y amparado por una Corona arribista. Convencidos de sus razones, varias decenas de puritanos huyeron de Gran Bretaña y se establecieron en la localidad de Leiden, en los Países Bajos, en 1607.

Con el paso del tiempo, esos calvinistas ingleses temieron que la presión de la Corona española contra Flandes los obligara a dejar su refugio en Holanda. Además, muchos de ellos pensaron que sus hijos iban a perder sus raíces culturales y su propia lengua, lo que los llevó a tomar la decisión de cruzar el Atlántico para alcanzar América, donde crearían una ‘Nueva Inglaterra’.

Aquel grupo de protestantes radicales fue dirigido por John Carver, un rico mercader de Londres que aportó el apoyo financiero necesario para organizar el viaje de 102 colonos británicos a la nueva tierra de promisión. Gracias a los esfuerzos de Carver, los colonos embarcaron en la ciudad británica de Plymouth (por eso bautizaron igual su lugar de llegada en América) en septiembre de 1620 para iniciar la aventura atlántica que los llevaría a la ‘tierra prometida’.

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Tras una travesía infernal de dos meses de duración, los ‘padres peregrinos’ se habían desviado tanto de su rumbo que los territorios que ahora tenían a la vista no eran los que les había concedido la Corona inglesa. La inseguridad jurídica a la que se enfrentaban los obligó a elaborar un contrato para legitimar su situación en esas tierras. Aquel documento los dotó de un sistema político para regirse. El texto de ese código de normas legales, conocido como ‘el Pacto del Mayflower’, se considera un antecedente directo de la Constitución de Estados Unidos de 1787.

«En virtud del presente documento -escribieron los nuevos colonos- promulgamos constituir y elaborar, de tanto en tanto, leyes, ordenanzas, constituciones y obligaciones justas y equitativas tales como se considere más apropiado y conveniente para el bien general de la Colonia». Este documento, el primero que establecía una forma justa y equitativa de gobierno en América del Norte, puso los pilares sobre los que se fue construyendo un territorio que en 1650 sería conocido como las Colonias Unidas de Nueva Inglaterra.

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Tras la firma de aquel texto fundacional, los 41 padres peregrinos que encabezaban la expedición nombraron como primer gobernador de la colonia de Plymouth a su líder John Carver, quien falleció de un infarto pocos meses más tarde. Lo sucedió en el cargo William Bradford, cuya primera esposa falleció en extrañas circunstancias poco antes de que el Mayflower llegara a América. Viudo y con un hijo, el gobernador contrajo matrimonio con Alice Carpenter en agosto de 1623, con la que tuvo otros tres hijos.

Bradford escribió un diario en el que detalló la historia de los primeros treinta años de la colonia, que fue publicado tiempo después con el título de De la plantación de Plymouth. En sus páginas, el autor describió la dureza del primer invierno que sufrieron los colonos debido al frío y a la falta de alimentos, dado que ninguno sabía cazar o pescar, lo que provocó la muerte de muchos de ellos. Cabe recordar que, en el siglo XVII, la caza, el tiro y la pesca eran prácticas reservadas a los aristócratas.

Al llegar la primavera, los supervivientes tuvieron la suerte de encontrar a dos nativos que sabían hablar inglés: el patuxet Tisquantum, al que llamaron Squanto, y un indio abenaki que respondía al nombre de Samoset. El primero había sido capturado por el explorador Thomas Hunt unos años antes de que los puritanos llegaran al cabo Cod. Squanto, que logró liberarse y regresar a su hogar tras haber permanecido un tiempo en España y en Londres, ayudó a los nuevos colonos a establecer relaciones amistosas con los indios wampanoags, quienes les enseñaron a cultivar las plantas autóctonas, así como a elaborar armas y trampas para practicar la caza y la pesca.

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En otoño, los ‘padres peregrinos’ recolectaron abundantes cosechas de grano, frijoles, calabazas y cebada y como muestra de agradecimiento organizaron un almuerzo al que invitaron a los nativos que tanto los habían ayudado. Aquel festín fue el origen del Thanksgiving (‘Acción de Gracias’) que celebran los estadounidenses en noviembre, aunque no se fijó como tal festividad hasta 1863.

Otros colonos

«Es importante contar la historia de los peregrinos, ya que ayudaron a fundar este país», dice Lea Sinclair Filson, promotora de las actividades que se están celebrando para conmemorar el 401.º aniversario de este episodio histórico y miembro de la Sociedad General de Descendientes del Mayflower. Esta organización, creada en 1897, agrupa a unos 30.000 descendientes de los colonos que salieron de la ciudad británica de Plymouth, y entre los que se cuentan los expresidentes de Estados Unidos George Bush y su hijo George, el director de cine Clint Eastwood o la actriz Katharine Hepburn.

El historiador Philip Jenkins cree que la insistencia en señalar la celebración del primer Día de Acción de Gracias como el acto fundacional de Estados Unidos es ignorar la historia de otros asentamientos ingleses, franceses y españoles anteriores que alcanzaron viabilidad económica antes que el de Plymouth. Jenkins afirma que la exaltación de los ‘padres peregrinos’ tiene mucho que ver con la retórica del siglo XIX sobre el carácter de la sociedad estadounidense, cuyos principios se basan en el protestantismo puritano de los Estados norteños frente al carácter esclavista, aristocrático y secesionista de los Estados sureños.

En 1627 arribaron a esa costa nuevos colonos procedentes del Reino Unido. «Animados por las noticias que llegaban de Plymouth, y cada vez más descorazonados respecto a la situación de la Iglesia de Inglaterra durante el reinado de Carlos I, otro grupo de puritanos bajo el liderazgo del abogado y hacendado de Suffolk John Winthrop tomó la decisión de abandonar la corrupción católica del Viejo Mundo y establecer una «’comunidad bíblica’ en el Nuevo», afirma la historiadora Susan Mary Grant.

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La idílica relación que habían establecido los ‘padres peregrinos’ con los indios wampanoags saltó por los aires en 1637, cuando la tribu pequot atacó a un grupo de colonos en la cercana Connecticut. La respuesta de los puritanos fue brutal. Asaltaron la aldea indígena y masacraron a la mayoría de sus habitantes, vendiendo a los supervivientes como esclavos en el Caribe.

La edad de la inocencia dio paso a una nueva etapa de odio y rencor que contribuyó con el tiempo a la sistemática eliminación de las tribus autóctonas. Por esta razón, los descendientes de los indios wampanoags recuerdan que para ellos el Día de Acción de Gracias es el Día Nacional de Luto, dado que la llegada de los colonos ingleses conllevó la destrucción de su cultura.

En cuestión de unos pocos años, Plymouth se vio ensombrecido por su vecino de la bahía de Massachusetts, con unos 2000 colonos que vivían en torno al puerto de Boston. A mediados del siglo XVII, esa bahía era el núcleo de una entidad llamada las Colonias Unidas de Nueva Inglaterra, cuyas fronteras incluían los territorios de Plymouth, Connecticut, Rhode Island, Nuevo Hampshire, Maine y Massachusetts. Aquel nuevo Jerusalén que buscaban con tanto ahínco los puritanos del Mayflower fue el embrión de los actuales Estados Unidos.

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