PersonajesRodolfo Valentino | Estados Unidos | Hollywood | Los Ángeles | New York | tango | Italia

La muerte de Rodolfo Valentino

Rodolfo Valentino tuvo la buena fortuna de morir en el momento adecuado (23 de agosto de 1926). De haberlo hecho 10 años más tarde su impecable figura en blanco y negro se hubiese desfigurado por su voz aflautada y el pesado acento italiano. Esta es la historia de la primera estrella mediática en despertar las histerias de sus fans, convertido en el primer sex symbol de la pantalla grande.

Nadie lo recuerda como Rodolfo Alfonso Raffaello Pierre Filibert Guglielmi di Valentina d'Antonguolla (1895 – 1926) a este actor italiano, que tentó fortuna en los Estados Unidos, después de haber perdido en París el poco dinero que su madre le había dado.

Rodolfo Valentino llegó a New York en 1913 sin saber una palabra de inglés. Allí hizo los trabajos más dispares (aún la de gigoló), con poca suerte. Y conoció a la señora Blanca Elena Errázuriz Vergara, acaudalada heredera de una familia chilena, casada con John Saulles, un destacado empresario y jugador de polo y fútbol Americano.

Nunca quedó claro si fue por Valentino que Blanca se divorció, aunque el joven Rudolph (como ya se hacía llamar) quedó envuelto en la escandalosa separación signada por cruzadas acusaciones de adulterio y el asesinato de Mr. Saulles por una atribulada Blanca.

Para dejar atrás su vínculo con Marta, Rudolph (después de estar preso en New York) viajó a Hollywood, donde cambió su nombre a Valentino, un nombre más fácil de pronunciar que su apellido original.

Rudolph ya tenía planes para convertirse en un actor exitoso y dio el primer paso al casarse con Alla Nazimova. Las peleas y amenazas terminaron en divorcio al mes escaso de haber contraído matrimonio. Natacha Rambova tuvo más suerte (aunque no mucha más suerte) ya que solo duraron pocos meses. Al incumplir la ley de California que obligaba a esperar un año entre divorcio y nuevas nupcias, Rudolph pasó tres días en prisión por bigamia.

De la mano de Norman Kerry probó suerte en el cine, que prometía convertirse en un entretenimiento masivo y, por lo tanto, vehículo de las pulsiones más primarias de la condición humana.

Valentino se convirtió en un símbolo sexual, un seductor nato, el amante latino. Rodolph representaba la estética mediterránea, a diferencia de Douglas Fairbanks, el prototipo sajón. June Mathis lo eligió como protagonista de los Los cuatro jinetes del Apocalipsis, donde personifica a un estanciero argentino que baila un tango estremecedor.

APOCALYPSE

El éxito lo catapultó a la fama (el guion era del español Vicente Blasco Ibañez, que había pasado varios años en Argentina). Le sucedieron The Sheik, The son of the Sheik, Sangre y arena (También con el guión de Ibañez).

Con su esposa Rambova hizo giras bailando por distintas ciudades de Estados Unidos, espectáculo que le permitió ganar fortunas[1].

rodolfo-valentino_
Natacha Rambova y Rodolfo Valentino.
Natacha Rambova y Rodolfo Valentino.

Valentino entendió rápidamente la mecánica del Show bussiness: todo podía venderse. Con el fin de lograr más réditos, escribió un libro de poemas, grabó un disco como cantante y vendió su biografía (algo exaltada) a revistas del corazón.

Una úlcera perforada complicada con peritonitis, y una neumonía se lo llevó de este mundo a los 31 años. Valentino estaba condenado a morir justo cuando su presencia convocaba a miles de fans que le impedían llegar a las premiers de sus películas, y obstaculizar al carro mortuorio que lo llevó a su última morada, custodiado por Pola Negri, su última pareja, que se desmayaba una y otra vez, frente a las coronas de flores enviadas por Benito Mussolini (que además puso cuatro guardaespaldas vestidos con la camiccia nera) y un mitómano llamado Stanley Clifford Weyman que la acompañó haciéndose pasar por médico y amigo del actor italiano.

Su cuerpo fue enviado en tren a Los Ángeles y enterrado en el Memorial Cemetery en el panteón de June Mathis, el hombre que había ayudado a consagrar al primer sex symbol en la pantalla.

Al conocerse la noticia hubo varios casos de suicidios. Sus fans no podían tolerar su ausencia.

Tras su enterratorio una dama vestida de negro periódicamente depositaba una rosa sobre la tumba del ídolo, desde entonces, varias mujeres se han sucedido para continuar este rito.

valentino

[1] Con Valentino se inició el “rito” de poner en duda la virilidad de la estrella de turno. Valentino desafió al periodista que lo había ofendido y lo noqueó en una pelea.

Dejá tu comentario