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La muerte del Rey de los Cisnes - Primera parte

El rey Luis II de Baviera es uno de los monarcas más curiosos de la Europa decimonónica, al punto de ser proclamado por Verlaine como el "único rey" de ese continente, aunque fuera conocido entre sus súbditos como el "Rey loco". Excéntrico, autoritario, dilapidador empedernido, fanático de Wagner y constructor de castillos que inspiraron a Disney, aún se discute cual fue la verdadera causa de su remoción del trono y su muerte, que se produjo en circunstancias dudosas.

Las inconductas del rey Luis II de Baviera (en alemán Ludwig Otto Frederik Wilhelm) comenzaron a temprana edad, con el incumplimiento de sus funciones como monarca y dispendios extraordinarios que volcaba en exóticas construcciones. La nobleza bávara y prusiana, hastiada de estas irregularidades, planeó obligarlo a abdicar y someterlo a un tratamiento médico.

A tal fin se consultó al Dr. Bernhard von Gudden, un profesor de psiquiatría de la Universidad de Múnich y director del Hospital de Baviera. Después de escuchar el testimonio de un funcionario sobre las “rarezas” del rey, von Gudden sostuvo que este padecía de un delirio paranoico. Concluida la entrevista, se le solicitó al doctor que redactase un memorándum, para justificar la deposición del monarca. A fin de tener material para escribir este texto, con von Gudden pidió cartas de Ludwig como evidencia, ya que nunca lo había entrevistado, una circunstancia muy particular para tomar una decisión de tal envergadura.

A oídos del doctor llegaron historias de maltrato, severos castigos a sirvientes, hábitos extraños, costumbres a deshoras (vivió de noche y pasaba horas viendo la luna, razón por la que entonces llamaban lunático), dilapidación de fondos públicos, enaltecimiento exagerado de su persona y una manía persecutoria.

Con la ayuda de sus colegas Grashey, Hagen y Hubrich, el 8 de junio de 1886 von Gudden presentó un informe confirmando que los pensamientos del rey eran contrarios a la realidad y “lo dejaban como a un ciego al borde del abismo”. En razón de esta paranoia, su majestad debía ser declarado incompetente e incapaz para ejercer al gobierno de por vida.

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Luis II de Baviera
Luis II de Baviera

Sobre el rey pesaban antecedentes de insania y sífilis congénita, tanto por el lado materno como el paterno (aunque se rumorease que Ludwig no era hijo de Maximiliano II). Por estos antecedentes también se barajaba la posibilidad de tratarse de esquizofrenia. En tiempos del nazismo se publicaron estudios genealógicos a fin de promover el descrédito de la aristocracia alemana .

El Dr. Christopher Biermann, basado en el informe de la autopsia, sostenía la hipótesis sifilítica contraída en relaciones tanto hetero como homosexuales. En esa época también se sostenía que la sífilis podía transmitirse de otras formas de contacto no sexual, circunstancia que sería excepcional, pero ofrecía una justificación satisfactoria para casos comprometidos.

Y si de sexo hablamos, el mismo von Gudden prefirió abstenerse de comentar o profundizar sobre la vida sexual del rey que merecería otro artículo.

El profesor Heinz Häfner, sostenía que las conductas anómalas de Ludwig, a diferencia del deterioro cognitivo de su hermano Otto, podría haberse debido a una meningitis sufrida a los 7 meses de edad, resultando en algunos problemas que lo asolaron a lo largo de su vida como jaquecas, insomnio, y una hipersensibilidad que Häfner atribuía a cicatrices meníngeas.

Volviendo a la presentación de von Gudden, los tiempos se precipitaron, y las autoridades del gobierno bávaro promovieron la remoción de Ludwig y su reemplazo por el príncipe Luitpold. Una comisión con distintos dignatarios y el mismo Dr. von Gudden, con su asistente el Dr. Franz Müller, se dirigieron al castillo de Neuschwanstein donde estaba el rey pasando los meses de verano. Cuando llegó la comitiva, el rey estaba recitando los versos de Schiller en uno de sus aposentos.

Von Gudden, rodeado por policías y asistentes, se acercó al rey y le dijo: “Su majestad, esta es la tarea más triste que me ha tocado hacer. El príncipe Luitpold asumirá la regencia. Me ha solicitado que lo acompañe, su carruaje está listo”.

Ludwig, que se mostró sorprendido, le dijo “¿Qué pretenden de mí? ¿Cómo me puede declarar insano cuando no me ha examinado?”

El doctor le explicó que los documentos en su haber así lo demostraban....

Este fue el inicio del trágico fin del rey de los cisnes que canta antes de morir, como veremos en la próxima entrega...

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