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La independencia de Argelia

En marzo de 1962, tras ocho años de guerra en Argelia, se firmó una tregua. Para entonces habían muerto más de un millón de musulmanes y 17.000 soldados franceses.

Esta tragedia, en realidad, debería haber terminado antes: el presidente Charles de Gaulle había empezado a considerar la autodeterminación de Argelia desde 1959. Pero la guerra fue alimentada por fuerzas que escapaban a su control.

La situación del presidente de Gaulle era compleja: la paz en la región era prioritaria y él íntimamente quería la independencia de Argelia, pero las fuerzas en contra que tenía que enfrentar eran abrumadoras. En ese contexto, de Gaulle tenía que alternar (y hasta mezclar) inicialmente gestos de paz con discursos no favorables a la independencia, para mantener cierta calma en ese polvorín sensible formado por el ejército, los derechistas y los colonos (franceses habitantes de Argelia que no querían la independencia de ninguna manera). Privadamente, de Gaulle tenía claro que el colonialismo estaba terminado. De hecho, la Constitución que redactó para la Quinta República concedía a las colonias francesas el derecho a obtener la independencia.

En 1960 los colonos llevaron a cabo un alzamiento, de Gaulle hizo un llamamiento a la lealtad para atenuarlo y las cosas se calmaron; las fuerzas que respondían al independentista FLN (Frente de Liberación Nacional) eran cada vez más poderosas, y si bien la guerra parecía ir perdiendo “popularidad”, las negociaciones de de Gaulle y sus intentos de paz fracasaban.

Tras la posición finalmente oficializada de Charles de Gaulle mostrándose a favor de la autodeterminación argelina (“Algérie algérienne”) la oposición a su política fue aumentando entre los colonos y un sector minoritario de los musulmanes partidarios de seguir siendo franceses. Esta actitud se plasmó en un minoritario voto negativo (25%) en el referéndum de enero de 1961, que abría la puerta a una salida negociada. Los grupos que ya estaban actuando en acciones de represalia contra el Frente de Liberación Nacional de Argelia tuvieron un gran impulso y aumentaron su militancia, confluyendo en el OAS (Organización del Ejército Secreto), organización en los que actuaban en connivencia militares, agentes de policía y sectores derechistas de la población, y que consiguió a partir de ese momento una considerable fuerza. Eran conocidos como los “Barbouzes” porque originariamente había integrantes de grupos irregulares que utilizaban barbas postizas.

En abril de 1961, la OAS, dirigida por generales derechistas, tomó el control de buena parte de Argel (capital de Argelia). Charles de Gaulle, la policía leal y el FLN desde su espacio agazapado de guerrillas, lograron desarmar a los renegados una vez más; algunos de los generales fueron arrestados, otros lograron escapar.

Las conversaciones de paz se reanudaron semanas después en Evian, Francia, y se alargaron hasta 1962. El 18 de marzo de 1962, el acuerdo de Evian selló el final de la guerra de Argelia. Sin embargo y mientras tanto, la OAS, que no se daba por vencida, emprendía acciones de un estilo parecido al del FLN, su acérrimo rival: colocaron bombas en Argelia y en Francia, mataron a miles de civiles y atentaron contra de Gaulle. Los ataques continuaron incluso después de que el general Raoul Salan, uno de los jefes de la OAS, fuera sentenciado a cadena perpetua.

Finalmente, Argelia consiguió su independencia el 3 de julio de 1962, después de 132 años de gobierno francés. Francia reconoció oficialmente la independencia argelina dos días después, el 5 de julio.

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Tras una breve guerra civil (cuándo no), hubo dos presidentes interinos (Abderrahmane Farés, dos meses, y Ferhat Abbas, un año) y luego de elecciones presidenciales en septiembre de 1963 Ahmed Ben Bella, un político argelino miembro del FLN, fue elegido presidente de la “República Argelina Democrática y Popular” (habituales adjetivos de dudoso cumplimiento en los nombres oficiales de muchos países). Ben Bella ubicó al país como “república socialista no alineada”.

Para entonces, la mayoría de los colonos había emigrado; muchos de ellos destruyeron hospitales, fábricas, bibliotecas y otras instalaciones antes de irse de Argelia. El presidente Ahmed Ben Bella fue depuesto por un golpe de Estado el 19 de junio de 1965. Lo dicho.

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