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La Guerra de los Seis Días: El inicio

Imposible comprender la historia del Estado de Israel sin mencionar la Guerra de 1967, una guerra que a pesar de su poca duración cambió la geografía del Medio Oriente. También resulta imposible entender el conflicto árabe israelí de la actualidad sin narrar lo que aconteció en aquellos días, en los que las turbulencias de la guerra cambiaron miles de vidas. Es la historia de una guerra tan impactante como trascendental, la conocida ya "La Guerra de los Seis Días".

Mayo 1967, el portavoz y presidente de la Asamblea Nacional de Egipto, Anuar el Sadat, llega al Cairo para informar a Gamal Abdel Nasser, entonces presidente de Egipto, que el Estado de Israel tiene planes para atacar a Siria.

La información es confiable, pues además de que viene de parte de la inteligencia soviética, la tensión entre Israel y Siria es creciente.

Nasser está comprometido con Siria, y no duda en hacer pública su posición ante la posible guerra que se avecina. Inmediatamente después de estas declaraciones, el mundo árabe se enardece. La posibilidad de ver al Estado de Israel destruido los emociona.

Ante un pueblo entregado a la euforia, Nasser piensa que llegó su momento.

Mientras tanto, Levi Eshkol, Primer Ministro de Israel se encuentra en las celebraciones oficiales del día de la Independencia. A 19 años de su nacimiento, el Estado de Israel festeja un constante crecimiento. Pero de pronto, en medio del festejo un informe especial llega para al Ministro; el mensaje es urgente, el ejército egipcio se está movilizando.

Levi Eshkol mantiene la calma, lo menos que quiere hacer es tomar decisiones precipitadas.

El presidente de Egipto, motivado por una multitud que lo alienta, hace declaraciones agresivas. Nasser ha pidido consejo a Abdel Hakim Ame, su asesor militar, quien le asegura que Egipto está en condiciones no solo de pelear contra el Estado de Israel, sino que, tiene altas posibilidades de hacerlo desaparecer.

No hay más que decir. Con una población enardecida y la total confianza del jefe de la milicia, Nasser da el primer paso, y el 18 de mayo pide al Secretario General de la ONU que retire sus tropas pacificadoras de la Península del Sinaí. Esas tropas están ahí desde que finalizó la guerra de 1956, y su objetivo es cuidar la frontera entre Israel y Egipto, previniendo que se desate cualquier tipo de conflicto, pero para Gamal Abdel Nasser esa protección es ya solo un estorbo.

Después de once años de presencia ininterrumpida, los Cascos Azules se retiran, y una vez que la península del Sinaí queda vacía, el ejército egipcio moviliza a miles de sus reservistas. Muchos de ellos son campesinos, sin la más mínima experiencia militar, pero eso no importa; es su líder Abdel Nasser el que los llama, y ante la petición de un líder tan querido, la respuesta es inmediata.

Cuando mil tanques y cien mil soldados desfilan en el Cairo, el pueblo árabe entero se llena de emoción. Están seguros de ganar una guerra. Sus líderes así se lo trasmiten, y cada egipcio tiene la convicción de un soldado leal y comprometido.

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Tropas de élite egipcias en un desfile previo a la Guerra de los Seis Días.
Tropas de élite egipcias en un desfile previo a la Guerra de los Seis Días.

El mundo entero está atento, con la mirada puesta en el Medio Oriente. El 22 de mayo, Nasser bloquea el paso de los estrechos de Tirán: a cualquier embarcación le resulta imposible llegar a los puertos de Ilat. Ante esto, Isaac Rabin, Jefe del Estado Mayor del Ejército israelí declara: No es únicamente la libertad de navegación lo que está en juego, también se pone en juego la credibilidad de Israel, su determinación y su capacidad para hacer uso derecho a defenderse. Con el cierre de los estrechos de Tirán, queda claro que Nasser quiere entrar en guerra y ser él el protagonista. La mecha ya está encendida.

Los ejércitos de ambos lados están preparados, y la comunidad internacional se dedica a observar quien tomará la iniciativa.

La radio árabe se convierte en un medio importante, pues alerta a la población para la guerra. A algunas horas del día se podían escuchar en la estación más popular del Cairo, declaraciones en hebreo; eran amenazas de muerte para los judíos, amenazas en su propio idioma, para que no queden dudas de todo lo dicho.

Con la intención de evitar la guerra, el secretario general de ONU, U Thant, viaja al Cairo el 23 de mayo, el objetivo de su viaje es convencer a Nasser que detenga la escalada de amenazas, pero con la población sumergida en la euforia y el ejército asegurando la victoria, Nasser ya no puede dar marcha atrás. Mostrarse valiente ante su población enardecida, incrementa su éxito político y su popularidad.

El 30 de mayo llega a Egipto el Rey de Jordania y con esta visita, los líderes de Egipto y Jordania oficializan su alianza. Personalmente, el rey Hussein expresó días antes, que entrar en guerra contra Israel sería un tremendo error, pero al igual que Nasser, los compromisos políticos y la presión de la población hacen que se sume al proyecto de la guerra que está en puerta. Con esta nueva alianza entre Jordania y Egipto, Irak se suma al conflicto y moviliza sus tropas hacia Jordania para poder atacar al Estado judío. Ya son cuatro países con un mismo objetivo.

El Estado de Israel también se prepara. Jóvenes judíos llegan de otros países para unirse a las filas del ejército israelí, mostrando una conmovedora solidaridad. Algunas personas cavan refugios y trincheras, otras tantas, donan sangre para que los hospitales tengan reservas de plaquetas. Es un país en movimiento que se niega a ser destruido, por más odio que sientan sus enemigos. Los reservistas israelíes, también son llamados y en pocos días el ejército del Estado de Israel queda completamente preparado.

Solo hay un pero: El Primer Ministro Levi Eshkol está indeciso. Su personalidad pacífica le impide tomar acción, y no cree que la guerra sea la mejor decisión; pero los líderes militares presionan.

Isaac Rabin, Jefe del Estado Mayor y Aharon Yariv, Director de la Inteligencia, temen que Egipto dé el golpe inicial, y con esto gane una ventaja definitiva y letal.

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Isaac Rabin (izquierda) se dirige al primer ministro israelí Levi Eshkol, reunido con los comandantes de las fuerzas armadas.
Isaac Rabin (izquierda) se dirige al primer ministro israelí Levi Eshkol, reunido con los comandantes de las fuerzas armadas.

Eshkol es cada vez más criticado. La prensa lo ridiculiza diciendo que la guerra está llegando mientras él sigue dormido. Con protestas y manifestaciones, la población israelí pide que sea destituido. Finalmente, Eshkol deja su cargo de Ministro de Defensa y el 1ero. de junio Moshé Dayán toma su lugar.

Después de que Egipto quitó a las tropas pacificadoras de la península del Sinaí, después de que movilizó a su ejército y cerró los estrechos de Tirán, después de que Nasser alardeara públicamente que la destrucción de Israel se avecinaba, ahora, el pequeño Estado judío, está a punto de dar su respuesta a tantas amenazas. Sin embargo, antes de empezar hace una última jugada, manda a sus tropas a disfrutar a la playa. Los soldados de la fuerza israelí son fotografiados asoleándose, nadando, descansando, un camuflaje perfecto y completamente planeado, pues con estos días de descanso, a los países árabes les queda claro que el ejército israelí no se está preparando.

El 5 de junio de 1967, en lo que parece un domingo cualquiera, se desata la guerra. Las fuerzas aéreas israelíes despegan. Vuelan a tan solo 15 metros del suelo para evitar 82 radares, y llegan a la península del Sinaí, tomando al ejército egipcio por sorpresa. Son las 7:50 de la mañana, cientos de pilotos y soldados del ejército de Egipto están desayunado en sus bases militares, cuando de pronto escuchan fuertes estallidos; salen de los comedores y descubren la devastadora realidad. La guerra ya inició, tomando a los egipcios totalmente desprevenidos.

Aviones de la fuerza israelí lanzan bombas a las pistas de despegue y aterrizaje, para evitar un contraataque y segundos después, los aviones egipcios son destruidos. Es así como en menos de tres horas 280 aviones que esperaban el inicio de la guerra son bombardeados sin ni siquiera haber despegado.

Guerra de los seis días

Ahora, el Estado de Israel, seguía teniendo países vecinos como enemigos, solo que a diferencia de antes, estos países ya no contaban con aviones militares que tuvieran planes destructivos hacia el Estado judío.

La guerra ha comenzado.

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