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La gripe rusa, primera pandemia del mundo moderno

Los primeros casos de gripe rusa se reportaron en diciembre de 1889 en San Petersburgo, aunque se discute si se originó en Siberia o en Turquestán. Lo cierto es que 70 días más tarde hacía su aparición en Norteamérica y en 4 meses había llegado a todo el mundo donde infectó a más de 20.000.000 de personas y ocasionó un millón de muertes.

Se duda sobre el origen de esta pandemia, en algún momento se atribuyó la enfermedad al virus influenza A subtipo H3N8, hoy se estima que podría deberse al coronavirus bovino HCoV-OC43 pero aún se especula sobre cual sería el virus en cuestión.

La velocidad en su propagación desconcertó a los investigadores, las epidemias llevaban años en llegar a distintos partes del mundo, con esta pandemia rusa la transmisión fue el fruto indeseado de un mundo conectado por barcos y trenes que podían llevar a un infectado de un lado al otro del globo gracias a las máquinas de vapor que impulsaban a esos vehículos. La Revolución Industrial también fue una revolución en la transmisión de enfermedades, por la velocidad de diseminación y por los aglomeramientos urbanos.

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Grabado de un hospital con pacientes de
Grabado de un hospital con pacientes de 'gripe rusa'

Al llegar a mayor cantidad de personas que vivían en las ciudades, los virus tienen más oportunidades de reproducirse y de mutar. La mutación es una forma “azarosa” para sortear el mayor escollo de los virus, que es el sistema inmunitario. El virus se reproduce millones de veces por día y en esa transcripción del código genético (ADN y ARN) puede cometer errores, tal cual lo hacemos al escribir un texto. Algunos de estos errores (la mayor parte) NO tienen sentido y llevan a una línea muerta en la cadena reproductiva del virus. En cambio, hay variaciones en la transcripción que dan forma a genes más virulentos, es decir, tienen más oportunidades de infectar a la célula salteando al sistema inmunológico. De esta forma, el virus mutado puede reproducirse y seguir transmitiendo sus genes a las próximas generaciones. El sentido de la vida es la continuación de nuestros genes y, si se quiere, la búsqueda de la eternidad… Pero para eternizarse existe una lucha por los recursos que son limitados. De allí que algunos vivan y otros mueran en este conflicto de intereses.

La gripe rusa evolucionó en tres brotes (como lo haría años más tarde la gripe española), con una última aparición en 1894. Estas pandemias de gripe son, al decir del profesor Howard Markel de la Universidad de Michigan, “previsiblemente impredecibles”.

En París la pandemia mereció la tapa del periódico Le Grelot, donde se anuncia con una caricatura elaborada que “todo el mundo tiene la influenza” (curiosamente usa la expresión italiana y no la francesa “la grippe”).

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                  Periódico Le Grelot

Periódico Le Grelot

En Madrid lo llamaron “el trancazo”, mientras que algunos periódicos hablaron de dengue, confundiendo la terminología con otra enfermedad de la que entonces no se conocía con claridad su diferencia clínica y etiológica.

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                  Desde siempre las pandemias fueron un tema político.Aquí una caricatura de hombres públicos rindiendo pleitesía ...

Desde siempre las pandemias fueron un tema político.

Aquí una caricatura de hombres públicos rindiendo pleitesía ...

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                  Y la abnegada acción de los médicos

Y la abnegada acción de los médicos

Mientras que en San Petersburgo se cerraron colegios y negocios, en Madrid se debatió si era oportuno anticipar las vacaciones de Navidad. Al final no se tomó esa determinación porque los médicos creyeron que la capital de España no habría de verse sacudida por este “trancazo”. Pocos días después se detectó un aumento de muertes que llegó a los 6.180 fallecimientos, con una tasa de mortalidad del 1,293 %.

La mayor parte de los fallecimientos se debió a infecciones respiratorias en el 30% de los casos, a pesar del promocionado remedio que habría de curar a los infectados por el “trancazo”: un ponche que recibió el pomposo nombre de Pum.

La historia de la humanidad es la de guerras y pandemias, cuando no las dos juntas. Es bueno saber que ninguna es eterna y nuestro viejo y querido sistema inmunitario sigue siendo nuestra mejor defensa.

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