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La Fuente de las Nereidas

La fecha: jueves 21 de mayo de 1903. El lugar: la plaza Colón, en el Paseo de Julio, entre Cangallo y Bartolomé Mitre (actuales avenida Leandro N. Alem, entre Presidente Perón y Sarmiento). La escena, algunos funcionarios de gobierno, las bandas de música de los regimientos 2° y 10° de línea y Lola Mora dispuesta a inaugurar su primera obra escultórica en la Argentina.

A comienzos del año 1900, Lola Mora presentó al intendente municipal Adolfo Bullrich los bocetos de una fuente que deseaba donar a la Ciudad de Buenos Aires, siendo naturalmente aceptada. En aquellos años, la escultora tucumana se encontraba viviendo en la ciudad de Roma gracias a una beca de estudios del gobierno nacional y fue en la ciudad eterna donde esculpió la fuente. Los trabajos fueron finalizados en el año 1902 y ese año fue despachada con destino a Buenos Aires. El lugar escogido inicialmente para su emplazamiento fue la Plaza de Mayo, hecho que generó intensos debates fundados en la sensualidad de sus figuras, por lo que tal proyecto fue desechado. Finalmente, fue inaugurada el 21 de mayo de 1903 en el antiguo parque Colón, sobre el cruce de las actuales calles Leandro Alem y Juan Domingo Perón.

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        <p>La <i>Fuente de las Nereidas</i> en su antigua ubicación, la intersección de Paseo de Julio y Cangallo, 1910.</p><p></p>

La Fuente de las Nereidas en su antigua ubicación, la intersección de Paseo de Julio y Cangallo, 1910.

En el acto inaugural estuvieron presentes el intendente Alberto Casares y el ministro del Interior Joaquín V. González. Por su parte, la única mujer presente fue la propia Lola Mora. Ello fue un claro indicio del malestar que causó la obra entre las damas de la sociedad porteña de aquellos tiempos, muy apegadas a los valores tradicionales. Tan fuerte fue la presión de los sectores moralistas, horrorizados por las figuras desnudas, que la fuente, en el año 1918, fue finalmente trasladada a un lugar acorde a su condición de obra licenciosa e impúdica: la zona portuaria de la Costanera Sur. Indudablemente se trató de un castigo excesivo para una de las obras escultóricas de mayor importancia de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, con el correr de los años su majestuosidad sería verdaderamente apreciada y reconocida: tal es así que en el año 1997 un decreto del Poder Ejecutivo nacional le otorgó el carácter de Bien de Interés Histórico Artístico Nacional.

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        La <i>Fuente de las Nereidas</i> en su ubicación actual.
La Fuente de las Nereidas en su ubicación actual.

La Fuente de las Nereidas está constituida por una valva de la cual emergen las figuras de tres tritones desnudos que cargan las riendas de tres corceles encabritados. En el centro del espejo de agua se eleva una pila montañosa sobre la cual se hallan las dos nereidas, cuyos cuerpos, mitad humanos y mitad peces, revelan una notable sensualidad. Ellas sostienen con sus brazos una valva menor sobre la cual se alza la figura de Venus, representada en su nacimiento. Las Nereidas forman parte de la mitología griega y eran las hijas de Nereo y Doris. Habitaban el mar Mediterráneo y eran las encargadas de guiar, mediante sus bellos cantares, a los marineros que surcaban las aguas de aquel mar.

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Lola Mora.
Lola Mora.

Dolores Mora Vega de Hernández (1866-1936), Lola Mora, fue una escultora y pintora argentina. Nació en la localidad de Trancas, provincia de Tucumán, en el seno de una distinguida familia de hacendados y comerciantes. Los primeros pasos de Lola en el mundo artístico los daría junto al pintor Santiago Falcucci. En el año 1893 donó al gobierno tucumano veinte retratos de los gobernadores provinciales que había pintado en carbonilla, siendo estos trabajos el sustento para que en el año 1895 solicitara una beca al Congreso Nacional con el afán de continuar sus estudios en Europa. La beca fue autorizada y Dolores se trasladó a Roma. En la capital italiana ingresó en el taller de Francesco Michetti, y recibió la instrucción del maestro Constantino Barbella. Posteriormente fue discípula de Giulio Monteverde, uno de los emblemas del clasicismo italiano de aquel momento. Fue Monteverde quien, asombrado por la capacidad artística de la tucumana, le aconseja especializarse en la estatuaria. La crítica y los diarios de la época se maravillaron por sus trabajos, y los elogios tuvieron su eco en la Argentina. Fue así que el gobierno tucumano en el año 1900 le encarga el Monumento a Juan Bautista Alberdi. Dos años más tarde regresó a la Argentina con las piezas de la fuente de las Nereidas que donara a la Ciudad de Buenos Aires y que fuera inaugurada en 1903. Y un año después, el 24 de septiembre de 1904 se inauguró en la ciudad de Tucumán el monumento a Alberdi. También fueron inaugurados la alegoría de la Independencia en la plaza central de la capital provincial y los relieves instalados en la Casa Histórica en donde se declaró la independencia. Lola recibió otros encargos oficiales, pero no todos llegaron a un final feliz: el Monumento a Aristóbulo del Valle recibió severas críticas y finalmente fue atacado por manos anónimas, de las que sólo se rescató la figura femenina alegórica, que hoy se emplaza en el Jardín Zoológico bajo el nombre de El Eco. La figura de Del Valle también pudo ser localizada, pero reducida a un busto. Actualmente se encuentra en el Palacio Municipal de La Plata. Por su parte, le fueron encomendadas varias alegorías y estatuas de próceres argentinos para decorar la fachada e interior del edificio del Congreso Nacional: Alvear, Zubiría, Laprida y Fragueiro. En cuanto a las alegorías, se encontraba la Libertad, el Comercio, la Justicia, la Paz y el Trabajo. Todas las esculturas fueron emplazadas durante el año 1907, pero en 1915 fueron retiradas y trasladadas a San José de Jachal, Jujuy, Corrientes, Salta y Córdoba. Otra de sus obras que finalmente no puedo concretar fue el Monumento a la Bandera de Rosario. Su boceto había sido el ganador del concurso de artistas en el año 1909, pero diversos motivos desencadenaron la cancelación del contrato en 1925. Sólo algunas esculturas habían sido concluidas y arribaron al país, deambulando por todo el territorio nacional hasta su emplazamiento final, contiguo al Monumento a la Bandera en el pasaje Juramento de la localidad rosarina. Sí fueron aceptados e inaugurados según lo estipulado su Monumento a Nicolás Avellaneda, en el año 1913 en la localidad bonaerense que recuerda al ex presidente. También el busto a Luis Sáenz Peña, inaugurado en 1909 en el Salón de los bustos presidenciales de la Casa Rosada.

Retirada del mundo artístico, sus últimos años los dedicó a la invención de patentes, a la experimentación en la cinematografía a la luz, al tendido de redes de ferrocarriles y en la explotación petrolífera. Falleció el 7 de junio de 1936.

Indudablemente, Lola Mora fue una mujer adelantada a su tiempo, y por carácter, ingenio y virtuosismo es considerada una de las principales figuras en la historia del arte nacional. No en vano en el año 1998 se dictó la ley 25.003 que estableció que el día de su natalicio, el 17 de noviembre, se festejará en la Argentina el Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas.

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