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La fotografía entre la toma de la Bastilla y el Mayo francés

En octubre de 1853, el fotógrafo Roger Fenton por pedido de la Corona británica retrata la guerra de Crimea y se convierte así en el primer fotógrafo en producir registro de una zona de conflicto.

En junio de 1854 irrumpe en París el fotógrafo André Disderí, ubicándose exactamente en el número 8 del Bulevar de los italianos para presentar su invención: las cartas de visita, un novedoso sistema que consistía en una cámara con cuatro objetivos de la cual obtenía una serie de ocho fotografías que eran montadas sobre cartón y alternando diferentes imágenes armaba álbumes personales y familiares. Revolucionó el mercado del retrato permitiendo, a través de la reducción de costos, la posibilidad de llegar a un público mucho más amplio. Al poco tiempo, su estudio fotográfico se convierte en el más importante de la ciudad. No tardó en volverse verdaderamente rico.

A principios de la década de 1860 comienzan a emulsionarse placas negativas de vidrio con colodión que se copiaban sobre papel albuminado. Es el comienzo de la fotografía reproducible. El colodión era un líquido viscoso, una goma de algodón disuelta en éter y alcohol a la que se le adicionaba yoduro de plata. La emulsión debía mantenerse húmeda. El papel albuminado contenía clara de huevo y bromuro de potasio. Los fotógrafos se veían obligados a llevar el laboratorio consigo donde fueran. Para ello, se acostumbraba usar un gran carruaje tirado por caballos que también servía de dormitorio para el fotógrafo y sus ayudantes.

En 1871, en los días de la Comuna, Disderí se infiltra entre los civiles para fotografiar a los comuneros que posaban como héroes junto a las barricadas. Esas imágenes sirvieron a la policía de París para reconocerlos, apresarlos y posteriormente fusilarlos. Disderí fotografía luego los cadáveres puestos en fila dentro de cajones sin tapa, prontos a ser enterrados. Las imágenes que siguen son las de la tropa represora destruyendo todo a su paso, o rindiéndole homenaje a los monumentos destruidos por la Comuna.

Al mismo tiempo se produjeron una serie de fotomontajes llamados «Los crímenes de la Comuna», donde se representaban los fusilamientos a mano de los comuneros y que servía al gobierno con fines propagandísticos. Si bien no fue André Disderí el único fotógrafo que retrató los sucesos de París en 1871 (pueden encontrarse también imágenes de Eugène Appert, Charles Marville, Bruno Braquehabis, Alphonse Lièbert y Pierre Petit) debemos tener en cuenta no solo la escasez de aparatos fotográficos, sino también su peso y el costo de realizar el revelado y copiado.

Muy distinta es la realidad tecnológica y los usos de la imagen fotográfica en la Francia de mayo de 1968. Repasemos qué ocurrió entre estos dos sucesos:

Poco antes de 1870 ya se empleaba la fotografía como sistema identificatorio por la policía, pero no era un recurso sistematizado, es decir, las fotografías podían tener distintas perspectivas, condiciones de luminosidad y tamaños. Resulta interesante indicar que hasta ese momento las fotos eran tomadas por retratistas particulares según el modo o preferencia de cada uno.

El 4 de marzo de 1880, bajo el título de Shantytown (barracas) el Daily Herald de Nueva York imprime la primera fotografía en un matutino, reemplazando así la técnica de reproducción de gráficos que se usaba hasta entonces, el grabado sobre madera. El perfeccionamiento de las lentes, los primeros anastigmáticos, al igual que las primeras películas de rollo, se construyen en 1884. Nace así la fotografía de prensa. La introducción de la foto en la prensa es un hecho de importancia capital. Cambia la visión de las masas. Hasta entonces el hombre común solo podía visualizar los acontecimientos que sucedían a su alrededor, a lo sumo en su pueblo. Al abarcar más su mirada, el mundo se encoge. La fotografía de prensa inaugura los mass media visuales a medida que el retrato individual se ve sustituido por el retrato colectivo.

En 1890, Alphonse Bertillon edita La fotografía judicial en un intento (exitoso) de sistematizar el procedimiento de reconocimiento para delincuentes reincidentes. Además de sentar las bases de la fotografía identificatoria, el sistema incluía tomar medidas de las extremidades y de la cabeza del individuo. El mismo año la editorial Scribner de Nueva York edita el libro de fotografías Cómo vive la otra mitad, del danés Jacob Riis, que ilustra las miserables condiciones de vida de los inmigrantes en los barrios bajos de la ciudad, causando conmoción en la opinión pública. Es el primer autor en utilizar la fotografía como instrumento de crítica social.

El Daily Mirror de Inglaterra edita en 1909 su primer ejemplar con fotografías en cada página, diez años después lo mismo hace Illustrated Daily News de Nueva York.

En 1924 aparece en el mercado la cámara Ermanox, con mejoras que capitalizará mucho mejor Leica algunos años después. Se introduce el formato 35 mm. Las lentes son mucho más luminosas, lo que permite acortar mucho los tiempos de exposición y tomar fotografías en interior sin necesidad de usar flash. El formato compacto permite llevar la cámara en un bolso de mano y tomar fotografías de maneras insospechadas hasta entonces, por ejemplo, las tomas en picado y contrapicado. Principalmente en Francia y Alemania, surge una generación de fotógrafos de educación pictórica formal que eleva a la fotografía al estatus de arte.

Erich Salomon, un fotógrafo que durante la Primera Guerra Mundial sirvió al Ejército alemán y estuvo preso en un campo de concentración en Francia, desarrolla un «obturador silencioso» y esconde su cámara en una valija, con el fin de capturar imágenes en un juicio por asesinato muy popular en 1930. Hasta el momento estaba prohibido tomar fotografías en la Corte. Se vuelve un fotógrafo muy solicitado y nace lo que hoy conocemos como fotografía cándida o la foto desapercibida. Ya se puede tomar fotografías a personas sin que éstas se enteren.

Tres años después que Hitler tomara el poder en Alemania y «ponga en vereda» a todas las revistas y a la prensa en general Henry Luce —un presbiteriano hijo de misionero y dueño del Time— refunda Life en 1936, una revista familiar donde el patriotismo norteamericano era protagonista y que llegará a ser la revista compuesta únicamente por fotografías más importante del mundo.

Empieza a volverse muy popular promediando los años cincuenta la denominada «prensa del escándalo», aprovechando el alto grado de perfeccionamiento que los teleobjetivos obtuvieron durante la Segunda Guerra Mundial con la finalidad de espiar al enemigo. Adoptando técnicas de Erich Salomon, la creciente prensa sensacionalista o la Regenbogenpresse (prensa del arcoíris, como se la denomina en Alemania) es furor en todos los países capitalistas. Algunos años más adelante y tomando el nombre de uno de los personajes de La dolce vita de Federico Fellini, se denomina paparazzi a los fotógrafos que se encargan de sorprender a las estrellas de cine y los hombres de negocios en su vida privada.

Si las fotografías viejas completan nuestra imagen mental del pasado, las fotografías que se hacen ahora transforman el presente en imagen mental, como el pasado. Para el año 1968 ya todos los adultos podían saber qué aspecto tenían ellos y sus padres siendo niños, algo que nadie podía saber antes del desarrollo de la fotografía. Casi todos los hogares poseían algún tipo de cámara, y era impensado hacer un viaje turístico sin registrarlo. Las cámaras se integran a la vida familiar, tener un hijo y no sacarle fotos puede ser tomado como señal de indiferencia por parte de los padres. En las protestas podemos imaginar fácilmente fotografías de seres queridos en las billeteras de los estudiantes que salieron a tomar la calle y en las de la policía. La época donde hacer fotos requería de un artefacto incómodo y caro parece, llegando al final de los años sesenta, muy remota. Es la era de las cámaras de formato compacto y diseño elegante que induce a todos a ser fotógrafos en potencia. El conocimiento de la técnica ya no es un impedimento para ello, las cámaras resuelven la mayoría de las situaciones de luz con un solo click.

Mayo del 68 se vuelve entonces un hecho histórico hiperfotografiado. Grandes grupos de reporteros internacionalmente reconocidos registran las protestas, las tomas y la vida en París aportando experiencia y saber técnico: Henri Cartier-Bresson, Gilles Caron y Claude Raimond-Dityvon, entre otros. Pero la verdadera novedad aparece de la mano de cientos de fotógrafos anónimos que con sus cámaras amateurs registran planos inéditos, puntos de vista por fuera del lenguaje de la fotografía de prensa. A mitad de camino entre la fotografía como recurso exclusivo de la elite y la sobresaturación en nuestra actualidad de imágenes digitales e Internet, los jóvenes, policías y periodistas en Mayo del 68 atravesaban el vertiginoso camino del desarrollo semiótico y tecnológico de la imagen fotográfica en su afán de registrarlo todo.

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