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La crisis budista en la Guerra de Vietnam

El 11 de junio de 1963 un monje budista se convirtió en mártir. Se quemó a lo bonzo en la localidad de Saigón, capital de Vietnam del Sur. Murió quemado por voluntad propia en virtud de redimir a la comunidad budista de la represión ejercida por el gobierno de Vietnam del Sur, de corte capitalista y amigo de Estados Unidos. Su protesta se llevó adelante en un mundo agrietado subsumido en la Guerra Fría, en un país que amamantaba la independencia tras la liberación del colonialismo francés. Sin embargo, después de la extinción de la Indochina Francesa se gestaría la nueva república de Vietnam, fragmentada en dos facciones divergentes: Vietnam del Norte avivada por el fuego comunista, perseguía la unificación del país bajo este régimen, y Vietnam del Sur, renuente a rendirse al poder expansivo del comunismo.

"Un sacerdote budista se ha convertido en mártir", vociferaban los altavoces el día del premeditado acontecimiento, porque no fue una acción librada al azar, los principales voceros de la comunidad notificaron una jornada antes a la prensa estadounidense, que un suceso extraordinario se iba a desarrollar en una transcurrida intersección de la ciudad de Saigón.

El hostigamiento del gobierno de Ngô Đình Diệm a los monjes había superado el límite y la llamada "crisis religiosa" acumulaba una incontenible tensión. El sacrificio de Thích Quảng Ðức no sólo significó un respiro para el movimiento del cual era un importante referente, sino que desencadenó el derrocamiento y asesinato del presidente, además del abrumador impacto a nivel global. Había nacido un estandarte mundial de lucha y resistencia con la inmolación de un profeta.

La fe en Buda predominaba en Vietnam. Entre un 70% y 90% de la población comulgaba con los principios que el antiguo príncipe de la Dinastía Iksuakú había creado. Sin embargo una minoría católica ganaba adeptos en el territorio, a fuerza de las políticas gubernamentales que el estado pro católico de Diem estaba decretando. Asignación de tierras, distribución de armas de fuego para la autodefensa (recordar el contexto bélico con las incursiones de la guerrilla de Vietnam del Norte), privilegios fiscales, acceso a las arcas estatales, la excepción con respecto a la obligación de cumplir con la reforma agraria y al trabajo obligatorio impuesto a la totalidad de los ciudadanos: conjunto de favores que la autoridad otorgaba a la religión católica, menoscabando los derechos del budismo que sufría el acoso estatal.

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                 <p>Ngô Đình Diệm estuvo 8 años al frente de la administración de la República de Vietnam, el ejército se encargaría de terminar con el mandato y su vida.</p><p></p>

Ngô Đình Diệm estuvo 8 años al frente de la administración de la República de Vietnam, el ejército se encargaría de terminar con el mandato y su vida.

Incluso los adeptos en el ejército debieron adecuarse a las medidas gubernamentales, convirtiéndose al catolicismo para así evitar problemas. La misma suerte corrieron algunos pueblos budistas, debido que ningún habitante estaba a salvo del exilio, de esta manera lo más lógico era sujetarse a la tiranía de Diem, obedeciendo a su discriminación religiosa. Los eclesiásticos del ala más extremista demolieron pagodas, realizaron saqueos, bombardeos y hasta forzaron conversiones.

El 7 de mayo de 1963 el gobierno prohibió el izamiento de la bandera budista, lo que provocó furia e indignación en los ascetas, ya que se trataba de una provocación en las vísperas al natalicio de Buda (a celebrarse el día siguiente). También vale acotar que la bandera de la Ciudad del Vaticano sí había estado presente semanas antes.

Este decreto produjo el estallido de la crisis religiosa que tuvo lugar el 8 de mayo, en la localidad de Hue, cuando una concentración de monjes budistas y opositores del oficialismo se manifestaron e intentaron tomar la estación de radiodifusión del gobierno, protestando principalmente por la norma jurídica que impedía enarbolar la insignia budista. El ejército de Vietnam reprimió la manifestación disparando a mansalva a la multitud. Fueron 9 las víctimas fatales.

El gobierno de Diem no se hizo cargo del nefasto incidente, encubrió su culpabilidad utilizando al enemigo del sur como chivo expiatorio, el VietCong (Frente Nacional de Liberación de Vietnam). Para colmo se ordenó el enterramiento de los cuerpos antes de efectuar autopsias.

Los ánimos estaban caldeados y los budistas, cada vez más irritados, reclamaron compensaciones económicas para las familias en luto e igualdad religiosa, en un pedido formal al gobierno, que si bien cumplió con la solicitud de subsidiar a las familias, no afrontó la responsabilidad del delito de lesa humanidad cometido por las fuerzas militares. Las protestas se exacerbaron y ganaron en masividad.

Thích Quảng Đức se encomendó a las enseñanzas a los 7 años e inicio un viaje sin retorno hacia su trascendencia espiritual. Vivió como un ermitaño durante 3 años en una montaña, propagó la doctrina a sol y a sombra en distintos lugares, ocupo cargos en la institución, fue el artífice de la construcción de 31 pagodas; era el elegido de entre varios postulantes a la honra de sacrificarse en nombre del budismo. Sus compañeros lo ofrendaron con el título de Bodhisattva, por su ejemplo de compasión colectiva, por su búsqueda inobjetable de la iluminación en beneficio de todos.

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                 <p>El corazón de Thích Quảng Ðức se encuentra atesorado en la pagoda de Xá Lợi.</p><p></p>

El corazón de Thích Quảng Ðức se encuentra atesorado en la pagoda de Xá Lợi.

El hecho fue difundido en las portadas de los diarios del mundo. Estados Unidos decidió tomar cartas en el asunto presionando a Diem y acusándolo por la infructuosa diligencia de la cuestión.

A principios de noviembre, un golpe de estado impulsado por la ERVN (Ejército de la República de Vietnam) en conjunto con la CIA derrocó a Diem y lo fusilaron. El mártir, rodeado de pancartas y consignas, renunció a su derecho de vivir cuando en posición de loto, empapado de gasolina y quemado en minutos sin inmutar su expresión, imperturbable, superó el inmedible dolor y dejó cenizas, dolor al sentir ajeno: conmoción. Es difícil saber si alcanzó la iluminación, o si logró la proeza por la ingesta de alguna sustancia psicotrópica, como señalaba el gobierno; lo que si sabemos es que su cuerpo quemado en Saigón, brindó un destello de paz a la comunidad budista, en medio de las tinieblas de la guerra de Vietnam y su corazón aún se exhibe para recordar su sacrificio.

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