Pintura1810 | Argentina | Buenos Aires

La controvertida obra sobre la fundación de Buenos Aires

Las dos obras de José Moreno Carbonero en las que enmienda las inexactitudes históricas de su pintura.

Santa María del Buen Ayre debió fundarse dos veces, era casi una obviedad que también habría de pintarse dos veces, y así lo hizo el pintor de la Corte, José Moreno Carbonero (1860-1942) ante las críticas que el historiador entrerriano Martiniano Leguizamón hiciera a la obra que había sido donada por Alfonso XIII en 1910 con motivo de los festejos del Centenario de la República Argentina.

El monarca de la metrópolis de que nos habíamos liberado en 1810, homenajeó a los descendientes de sus insubordinados. Cabe recordar que un argentino había aportado un cheque en blanco para la coronación de su padre. Se trataba de un compañero de “aventuras” de Alfonso XII, Fabián Gómez y Anchorena, al que premió con un título nobiliario del Conde del Castaño, que de poco le sirvió cuando éste perdió sus propiedades.

Pero volvamos a la obra original, la de 1910 donde se lo ve a Garay con coraza, casco y luciendo más canas de las que debería haber tenido con 52 años. Los rasgos del vasco se basaron en un retrato obtenido por el general Fontana y que en su momento fueron objeto de una investigación académica.

A su lado está el escribano Pedro de Xerez dando fe del acto fundacional y a Fray Juan de Rivadeneira elevando la cruz, mientras Rodrigo de Ibarrola sostiene el pendón. También se lo ve al procurador Juan Fernández de Enciso y al alcalde Gonzalo Martell de Guzmán con la vara de la Justicia. El capitán de Juan Torres de Vera y Aragón (apodado “el Cara de Perro” por su mal gesto) está al lado de su caballo.

Este cuadro reune toda la simbología del poder español: espada, cruz, notariado, funcionarios y guerreros: la herencia cultural que la madre patria nos dejará.

Como vemos, Carbonero no se había tomado el trabajo a la ligera y se había documentado, pero no lo hizo lo suficiente como para soportar la crítica de los historiadores locales que no aprobaron los detalles del lienzo.

Hombre de honor, Moreno Carbonero pidió que la obra fuera enviada a España para su corrección. Como enmendar el original hubieses sido muy engorroso, envió en 1923 un nuevo lienzo, donde Garay luce rejuvenecido y desprovisto de su atuendo guerrero. El portaestandarte Rodrígo de Ibarrola es reemplazado por un tal Quirós, como surge de las investigaciones realizadas por el pintor.

También modifica al Rollo de la Justicia, que por años se emplazó en la actual Plaza de Mayo, utilizada para ejecutar a los delincuentes.

En la obra original había un solo nativo ubicado frente a dos caballos. En la nueva versión hay más aborígenes de la etnia guaraní (y no querandíes, que no querían a los conquistadores).

En la segunda obra aparece la única española que acompañó a Garay entre los 64 fundadores del villorio. Ana Díaz había hecho el trecho desde Paraguay y fue la primera mujer en poseer tierras en Buenos Aires (cerca de dónde hoy corre la calle Corrientes).

Un tema que había criticado Leguizamón es que por las sombras, la fundación según el artistas, se había realizado con el sol en alto, cuando este rito solía hacerse al amanecer. En la segunda versión el sol viene del Este, como debe ser y no del Sur, como se adivina en la primera obra.

Como en junio no hay follaje verde, eliminó los pastizales y los sauces que se no ven al fondo en la corrección de 1923.

Esta obra por años estuvo en el Museo Municipal, hasta que fue trasladada al Salón Blanco de la Municipalidad. El presidente Macri, cuando era Jefe de la Ciudad, solía dar sus conferencias de prensa con este cuadro de fondo.

Para terminar, dos curiosidades: una copia de este lienzo fue donado al Ayuntamiento del Málaga por el autor, que era oriundo de esa ciudad.

Alfonso XIII que tenía en alta estima la obra de Moreno Carbonero, ordenó que los billetes de 50 pesetas presentasen la imagen de este cuadro sobre la fundación de una ciudad que sería la más díscola de sus colonias.

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