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La bioquímica de los zombies

Los zombies están de moda. No pasa un día sin que estos muertos vivos de ropas andrajosas y carne en descomposición aparezcan en películas o series de televisión, tratando de atrapar damas en apuros que ya no gritan desesperadamente en espera del príncipe que las rescate. Eso es cosa del pasado, porque ahora las niñas matan al engendro con una Magnun o una AK 47. El feminismo llegó a la televisión para quedarse...

Los zombies que todos conocemos, están relacionados con los ritos de una religión afroamericana llamada Vudú, un sincretismo de las creencias de esclavos africanos con la religión cristiana de sus amos. En Haití fue notable su utilización como religión oficial durante el despótico régimen de los Duvalier.

La parte más difundida en la cultura popular, es la capacidad de los bokor (una especie de chaman) de resucitar a los muertos y hacer que éstos muertos vivos trabajen en su provecho.

En 1938 una antropóloga de la Universidad de Columbia, Zora Neale Hurston le propuso al profesor Franz Boas (el padre de la antropóloga norteamericana, defensor del hoy desusado concepto de “raza”) estudiar las causas que generaban estas leyendas de personas rescatadas de la muerte, que terminaban esclavizadas. Nadie le dio mucha importancia a la propuesta de Hurston, hasta que dos médicos norteamericanos trabajando en Haití, verificaron la muerte de un hombre por causas desconocidas. La familia reconoció el cadáver y éste fue enterrado. Hasta acá nada extraordinario… pero resulta que años más tarde, un hombre se aproximó a la hermana del fallecido y dijo ser el ex difunto (es decir su pariente muerto), dando una serie de señales y secretos de familia que solo él podía conocer. Para el asombro de todos, dijo ser un zombie que había sido obligado a trabajar en una plantación de azúcar hasta que el dueño murió y pudo escaparse para contar la historia.

El profesor Douyon del Instituto de Psiquiatría de Port au Prince se interesó en el caso y comprobó que las huellas digitales del muerto y el ex zombie eran idénticas. Douyon sospechó de algún tóxico que podría haber inducido una falsa muerte a este individuo y para averiguar cuál podía ser la sustancia podría tratarse, tomó contacto con el Dr. Edmund Davis de la Universidad de Harvard. Éste recolectó varios “venenos de zombies” de Haití de distintos orígenes, como ser de un gusano de mar (hermodice caruncelata), de una rana (osteopilus dominscases), y de un sapo (Bufo marinum) además de varias variedades de Pez Globo. Este último es el vertebrado más venenoso que se conoce, después de la rana dorada, pues segrega la tetradotoxina, una neurotoxina que suprime los canales de sodio de las neuronas, reduciendo la producción del neurotransmisor acetilcolina.

Esta sustancia es 160.000 veces más potente que la cocaína bloqueando la conducción axonal. El cuadro clínico que produce consiste en una parálisis respiratoria con hipotensión, dilatación de las pupilas y pérdida de la coordinación.

El pez globo es una especialidad exquisita de la cocina japonesa llamado Fugu, su cocción solo está permitida a unos pocos chefs con experiencia, porque es frecuente la intoxicación y hasta la muerte de aquellos que la ingieren (cada años mueren docenas de personas que no pueden sustraerse a esta delicia).

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Los casos que han sobrevivido refieren haberse sentido paralizados a pesar de percibir lo que acontecía a su alrededor. Al parecer, los inductores de zombies espolvorean este veneno alrededor de la casa de la futura víctima (por vía aérea se activa más rápido y necesita menos concentración).

Davis presume que una vez que el afectado es desenterrado, la víctima es golpeada para sacar los malos espíritus (y someterlo psicológicamente a su nuevo amo) y después drogado con datura stramonium, una sustancia extremadamente alucinógena (un alcaloide que produce un delirio atropínico usado por los romanos en las bacanales) que induce un trastorno mental, cambiando la personalidad del individuo. ¡Así se produce un zombie!

He aquí la historia de individuos manejados con psicofármacos a los que le hacen vivir experiencias cercanas a la muerte, para rescatarlos e idiotizarlos con drogas, a fin de enajenarlos de la realidad y manejarlos en provecho propio… Muy parecido a los vivimos a diario ¿no les parece?

¿Acaso no somos todos un poco zombies?

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