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Juramento del Juego de la Pelota

Serment du Jeu de Paume fue un compromiso de unión presentado el 20 de junio de 1789 entre los diputados del Tercer Estado para no separarse hasta dotar a Francia de una Constitución haciendo frente a las presiones del rey de Francia Luis XVI.

El 20 de junio de 1789, Versalles fue presa de la agitación política. Luis XVI, acosado por problemas financieros y el descontento popular, se había visto obligado a convocar los Estados Generales, la tradicional asamblea de representación del reino de origen medieval.

Las sesiones se abrieron en Versalles el día 5 de mayo y los representantes de los no privilegiados, el llamado Tercer Estado, se vieron rápidamente decepcionados. Sus demandas de igualdad política con la nobleza y el clero y de reforma de las instituciones fueron ignoradas. Se los obligó a reunirse por separado y sólo se les admitiría un voto colectivo. Ante tal situación, los diputados decidieron proclamarse “Asamblea Nacional” en representación de toda la nación y comenzar a discutir las reformas.

Fue justamente en el seno de esta Asamblea Nacional, el 11 de septiembre de 1789, donde se originó el concepto de izquierda y derecha desde el punto de vista político. En esa fecha se discutió un artículo de la nueva Constitución donde se pretendía conceder poder absoluto al rey con respecto a las leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de esta propuesta, se ubicaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Este grupo pretendía que el rey mantuviese sus prerrogativas. Los que estaban en contra, proponían que primara la soberanía nacional sobre la autoridad real. Los jacobinos encabezaron esta izquierda y entre ellos se encontraba el pintor Jacques-Louis David.

En estos años convulsionados se estrecha la relación entre la pintura y la política; la revolución necesita de la iconografía idónea para diseminar su mensaje. Por primera vez un artista alza su pluma y su pincel para vincular los valores simbólicos y sociales.

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Sala del Juego de la Pelota con el cuadro.
Sala del Juego de la Pelota con el cuadro.

Cuadro de David

Para celebrar el acontecimiento, los parlamentarios jacobinos encargaron un año después a Jacques-Louis David plasmar el juramento. Pero para 1793 sólo tenía el esbozo del cuadro, y la convulsa vida política francesa había cambiado lo suficiente como para no identificarse demasiado con la obra.

Mirabeau, en el cuadro de pie a la derecha tapando al hombre que reza, uno de los héroes de 1789, estaba considerado entonces enemigo de la Revolución al descubrirse su correspondencia secreta con el rey en verano. Para la opinión pública, un traidor. Así, un gran número de diputados del Congreso constituyente fue identificado con las facciones enemigas del Gobierno de Salvación Pública, por lo que David abandonó la obra. Sin embargo, uno de sus discípulos se propuso acabarla a partir del esbozo realizado por su maestro.

El pintor procuró representar a la vez los hechos históricos con fidelidad, así como la exaltación. Para simbolizar el sentimiento de unanimidad hace converger hacia Bailly la mirada y los brazos de todos los diputados presentes, el cual levanta un brazo para intentar silenciar la multitud y leer la declaración en el izquierdo. Centrados y en primer plano se representan tres clérigos abrazados, uno de ellos cartujano y otro protestante, sacralizando, infructuosamente, el acto, así como representando la tolerancia. En el cuadro se reconoce también a Robespierre, primer plano a la derecha, de pie y con las manos sobre el pecho. La parálisis del único opositor al juramento, el diputado del tercer estado Martin-Dauch, sentado a la derecha del todo, se contrae ante el entusiasmo general. Otros detalles son, por ejemplo, el señor vestido de blanco tras Robespierre, Dubois-Crancé, no relacionado con la revolución pero amigo del artista, caso similar al de sus hijos, en la primera ventana a la derecha.

David se ocupa también de dibujar las caras en detalle para que cada protagonista pueda ser reconocido individualmente. Los participantes en este día adquieren así la figura de héroes nacionales. El pintor dibujó en las anchas ventanas la presencia del pueblo, simbolizando el apoyo del pueblo al juramento. Las cortinas flamean, representando el viento de la revolución que surca Francia.

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