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Jean Lafitte

La mayor parte de la vida de Jean Lafitte permanece envuelta en misterio. Se cree que Jean Lafitte (a veces escrito Laffite) nació en 1780 en Bayonne, Francia, o en Santo Domingo. Poco se sabe también sobre la vida temprana de Lafitte; se cree que tuvo al menos dos hermanos, Alexander y Pierre (a quien llamaba Dominique y era su lugarteniente principal). Lafitte se definía a sí mismo como "un hombre de negocios en tierra, un corsario en el mar".

En 1807, Estados Unidos prohibió el comercio con Gran Bretaña y Francia debido a las guerras napoleónicas en Europa, y los comerciantes de Nueva Orleans comenzaron a quedarse sin productos para vender. Casi al mismo tiempo se declaró la prohibición importar esclavos a Louisiana. La cantidad de esclavos nacidos en EEUU resultaba insuficiente, así que los dueños de las plantaciones de Louisiana contactaban a Lafitte para comprar los esclavos que Lafitte traía de contrabando. Los comerciantes y dueños de plantaciones iban a las subastas en Barataria, donde el conocimiento de Lafitte y su gente de los pantanos los ayudaba a escaparse reapidamente de ser necesario. Varias veces, los funcionarios de aduanas y los soldados intentaron capturar a Lafitte en los pantanos, pero habitualmente pasaba al revés: eran capturados, heridos o asesinados por los baratarianos. Lafitte siempre insistió en que si cometía algún delito era contrabando, y culpaba a las leyes estadounidenses de obligarlo a contrabandear.

Pobre Lafitte, un incomprendido que lo único que hacía era comprar esclavos en las Indias Occidentales, donde eran baratos, y luego los introducía de contrabando en Louisiana, donde eran caros debido a la prohibición federal sobre importaciones de esclavos.

En consonancia con su propia definición sobre sus actividades (“... corsario en el mar...”), Lafitte trabajó para el gobierno de Cartagena (que se había rebelado contra España), que dio permiso mediante cartas de su gobierno a Lafitte y sus hombres para capturar los barcos españoles y los bienes y esclavos a bordo, con el objetivo de sabotear el comercio imperial español, lo que ayudó a esa antigua colonia a lograr su independencia.

Pero Estados Unidos no reconocía oficialmente al gobierno de Cartagena, así que el gobierno estadounidense acusó a Lafitte y su gente de piratería y prohibió el ingreso y la venta de estos bienes robados en los Estados Unidos. Eso no detuvo a Lafitte, que estableció su base de operaciones en la bahía de Barataria, en Louisiana, en los pantanos de la zona de Nueva Orleans. Barataria Bay era perfecta para sus operaciones de contrabando; las islas y los pantanos al sur de Nueva Orleans eran una protección perfecta para su “reino” (así lo llamaba Lafitte), ya que las aguas eran lo suficientemente profundas como para que Lafitte pudiera lanzarse fácilmente al Caribe, pero a la vez no tan profundas como para permitir que los barcos de guerra españoles siguieran a los piratas hasta su casa.

En 1812, varios baratarianos, incluidos Pierre y Jean Lafitte, fueron capturados pero salieron bajo fianza, y en el verano de 1814, Pierre fue arrestado y encarcelado en Nueva Orleans, pero escapó de la cárcel en misteriosas circunstancias al poco tiempo.

En septiembre de 1814, en plena guerra anglo-estadounidense, los británicos intentaron reclutar a Lafitte y los “baratarianos” para que ,os ayudaran a luchar contra los Estados Unidos en Nueva Orleans. A cambio de esta ayuda, los británicos ofrecieron a Lafitte 30.000 dólares, un puesto de capitán de la Armada británica y una amnistía amplia. Lafitte pidió dos semanas para considerar la oferta y en ese tiempo aprovechó para escribirle al gobernador de Louisiana, William Claiborne, ofreciéndole ayudar en la defensa de Nueva Orleans contra los británicos a cambio de un perdón por sus cargos de contrabando. No queda claro si lo hizo para ayudar a EEUU o para jugar a dos puntas, a ver quién le hacía la mejor oferta (se supone que prefería estar del bando norteamericano, ya que ahí estaban sus negocios). Claiborne se inclinaba a aceptar esta oferta, pero la legislatura de Louisiana rechazó la propuesta de Lafitte. Antes de que Lafitte definiera a quién brindaría sus servicios, el “reino de Barataria” fue atacado y destruido. Tanto la marina británica como la estadounidense decidieron hacerlo, y aún hoy se duda “quién llegó primero” (parece ser que fueron los norteamericanos).

A pesar de ello, a principios de 1815, el general Andrew Jackson reconsideró la oferta de Lafitte. Aunque Jackson inicialmente dudaba sobre la lealtad de Lafitte, a quien consideraba un bandido, logró que un juez suspendiera las acusaciones sobre Lafitte durante cuatro meses; Jackson sabía que los baratarianos eran los mejores artilleros del Caribe y nadie conocía el terreno como ellos. Así, durante la batalla de Nueva Orleans, unos 50 baratarianos tripularon los cañones de los barcos estadounidenses y operaron las baterías terrestres. Jackson era un tipo áspero y hosco, pero con Lafitte se llevaba muy bien y así el pirata se convirtió en el ayudante de campo “no oficial” de Jackson.

Después de la batalla, que fue el último acto de la guerra de EEUU contra Gran Bretaña que había comenzado en 1812, Lafitte y su gente recibieron un indulto del presidente James Madison por sus servicios. Lafitte reanudó su carrera como pirata en la isla de Galveston, en la Texas española, y sirvió como espía para los españoles (a quienes había boicoteado cuando trabajaba para Cartagena) durante la guerra de independencia de México. En 1820, la Marina de los Estados Unidos desbarató las operaciones de contrabando de Lafitte y lo expulsó de la Texas española, y ese es el último registro confiable conocido de las actividades de Lafitte.

Las versiones más firmes dicen que continuó siendo un corsario en la península de Yucatán, México, en este caso al servicio de la Gran Colombia, atacando barcos españoles (otra vez del otro lado) en las costas de Cuba y Honduras.

Al igual que la mayor parte de su vida, la muerte de Lafitte y las circunstancias que la rodearon siguen siendo desconocidas. Hay versiones que dicen que murió en un naufragio y otras que sostienen que murió enfermo en México en el año 1826. Esta misma versión dice que está enterrado en Yucatán.

Lafitte sigue siendo considerado como un patriota que luchó por la protección y la perpetuidad de los ideales estadounidenses contra el imperio británico. Ups. En 1966, Louisiana autorizó la creación de un parque estatal en el sitio donde estaba el “reino de Barataria”. Y en 1978, el Congreso creó el Parque Histórico Nacional y Reserva Jean Lafitte, combinando el Parque Histórico Nacional Chalmette con el parque estatal de Louisiana y autorizando un centro de visitantes en el Barrio Francés de Nueva Orleans.

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