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Guillermo Enrique Hudson: Una mirada del sur

El 4 de agosto de 1841 nace William Henry Hudson, nuestro Guillermo Enrique Hudson, que por nacer un día de Santo Domingo los vecinos lo llaman “Dominguito” muy a pesar de sus protestantes padres. “Hijo de la pampa, criado en un viejo caserón, mitad pulpería y mitad estancia” lo definía su amigo Don Roberto Cunninghame Graham. Sus padres Daniel Hudson y Carolina Kimble, ciudadanos norteamericanos afincados en Nueva Inglaterra que llegan a la Argentina y se asientan en tierras adquiridas a Tristán Nuño Valdez (cuñado de Juan Manuel de Rosas) y presentados por Anita Davis Yates. La estancia se llama “Los 25 ombués”, desde 1836.

Escribía sobre la vida, pero reivindicaba la guerra mundial. Lúcido observador de la belleza, pero un ermitaño de pocos amigos. Fue perseguido por la enfermedad y la pobreza, pero se mostraba intransigente ante los científicos que lo descalificaban. Amaba la pampa del siglo XIX, pero eligió la Inglaterra victoriana. Se alejó de su pasado y se acercó a sus recuerdos. Es celebrado en todo el mundo con la publicación de sus obras completas. Aquí en Argentina lo trajo un poeta hindú y sólo algunos libros fueron traducidos. Tenía una esposa que trató con lejanía, pero decidió compartir su tumba con ella. Era William Henry Hudson, Huddie para los amigos.

Guillermo Enrique Hudson es escritor reconocido y aceptado como excelente prosista de comienzos de siglo por un Galsworthy, un Churchill, un Conrad… Debe ser considerado en su Argentina natal como un científico narrador que ha dejado plasmada la vida de nuestra pampa húmeda. Fue además un convencido conservacionista y promotor de la primer Ley ambientalista que prohibió la explotación de las plumas de sus amigos los pájaros con fines de moda y un pionero de la ecología en esta América nuestra y en el mundo.

Fue aquí, en Florencio Varela (por aquellas épocas Quilmes), donde Hudson descubrió la imponente naturaleza que lo rodeaba, las historias de los primitivos gauchos, de malones de indios arrancando cautivas, de luchas de unitarios y federales, cuentos de pulperías, pájaros desparramando ternura, lluvias y vientos crueles, pampa de horizonte infinito y el misterio de la muerte. Lugares recurrentes en el curioso niño Hudson.

Desde el “Paraje Conchitas” de Quilmes a partir de 1865 Hudson, obtiene por Germán Burmeister contacto con la Smithsonian Institution de Washington, hay cartas y la fotografía con sus veintisiete años cumplidos, tomada en la casa de fotos Meeks y Kelsey de la calle Belgrano 74 de Buenos Aires. Hudson había sido presentado a esta institución por el cónsul de E.E. U.U. en Buenos Aires, Hinton Rowan Helper, quien escribe el 27 de diciembre de 1865: “Estimado Sr.: El profesor Burmeister me ha enviado al señor W. H. Hudson, de Conchitas, partido de Quilmes de esta República -un ornitólogo- quien quisiera emplearse para coleccionar pájaros, sea para el Instituto Smithsonian o para cualquier otro museo de los Estados Unidos u otra parte”.

Lo cierto es que el 1° de abril de 1874 zarpa de Buenos Aires en el vapor Ebro de la Royal Mail Co., rumbo a su destino de escritor. Todavía no sospecha aquella frase suya, dicha años después, de que su verdadera vida terminó cuando dejó la pampa y concluyó para Hudson la vida libre y vagabunda, la hospitalidad gratuita en cada rancho, la despreocupación con respecto al trabajo y al dinero, el contacto diario con la naturaleza y la soledad.

A bordo del Ebro se hace amigo de Abel Pardo, joven estudiante que viajaba a Inglaterra con el fin de aprender el idioma. Fueron muy compañeros durante un par de años en Londres, hasta que Pardo volvió a la Argentina. A él se debe la primer publicación de un cuento de Hudson en nuestro país, me refiero a “La confesión de Pelino Viera” publicado en el Diario “La Nación” el viernes 11 y sábado 12 de enero de 1884.

El 3 de mayo de 1874, después de 33 años de vivir en la Argentina, Hudson se establece en Inglaterra donde desarrollará su gran obra científica como ornitólogo, donde revivirá sus historias de las pampas bonaerenses, donde publicará sus hermosos libros, y donde nacerá su amistad con el escocés Roberto Cunninghame Graham.

Desde la lejana Inglaterra, Hudson se dedica a desarrollar su obra científica y literaria, “La tierra purpúrea”, “Días de ocio en la Patagonia”, “El ombú y otros relatos sudamericanos” –donde describe la 2ª Invasión Inglesa en su paso por el arroyo Las Conchitas de Florencio Varela–, “El libro de un naturalista” y el más famoso “Allá lejos y hace tiempo”, libros que, como argentinos, nos tocan de cerca.

Sin embargo, descubrimos a Hudson tardíamente. Fue en ocasión de la visita del poeta hindú Rabindranath Tagore, cuando entrevistado por el periodista Carlos Alberto Leumann le refirió que por fin conocería las pampas tan bien descriptas por Guillermo Enrique Hudson. En “Los 25 Ombúes” –actual Parque Ecológico y Cultural de Varela– quedan su catre de hierro y su colección de aves al cuidado de su hermana Mary.

También pasó inadvertida la noticia publicada el 19 de agosto de 1922 al día siguiente de su fallecimiento por el diario La Nación, en cuya página dos un telegrama llegado el día anterior a la redacción, dice así: “Hoy falleció en Londres, en forma repentina, el célebre naturalista Mr. W. H. Hudson, que nació en la Argentina y pasó su juventud en una estancia. Se hallaba familiarizado con la vida del gaucho y escribió algunos libros sobre ornitología argentina y otros referentes al Uruguay y la Patagonia”.

Retrato de Hudson joven.JPG
Retrato de Hudson joven.
Retrato de Hudson joven.

El Dr. Fernando Pozzo fue un destacado médico y escritor nacido en Paraná en el año 1887 y fallecido en Buenos Aires en 1950 que ejerció su profesión en la Capital Federal y en Quilmes. El interés de Pozzo y su esposa Celia Rodríguez por la obra de Hudson se inicia en el año 1927 con motivo de la lectura de el cuento “El caballo tobiano”, aparecido en la revista El Hogar“, y traducido del libro El Ombú. El agrado que le despertó dicha lectura, lo llevó a conocer “Allá lejos y hace tiempo”, en su original inglés. Pozzo será el primer traductor de este popular libro de Hudson

Su entusiasmo por la obra de Hudson fue tan intenso, que desde entonces se dio a la tarea de ubicar su lugar de nacimiento, que él mismo describiera en el libro “Allá lejos y hace tiempo”. Finalmente, en 1929 logró ubicar el sitio que se encuentra actualmente en “Los 25 Ombúes”, en el partido de Florencio Varela.

En 1936, en ocasión del último viaje que realizó a nuestro país en donde finalmente murió, Cunninghame Graham visitó junto con el Dr. Pozzo “Los 25 Ombúes” y pudo atestiguar que dicho lugar coincidía exactamente con las descripciones que Hudson le hiciera durante su larga amistad.

CARTA DE GUILLERMO ENRIQUE HUDSON A SU HERMANO ALBERT

Océano Atlántico

Abril, 14, 1874.

Querido Albert:

Hoy saldrá el vapor Boyne de Buenos Aires y es razonable suponer que te encontrarás en este momento despachando por correo cartas, periódicos, etc., etc., por lo tanto una vez que pasen muchos tediosos días puedo anticipar el momento en que yo, a mi vez, podré despacharte una carta. Salimos de Río el día 9 y ya nos parece que han pasado semanas enteras desde que perdimos de vista la despoblada y montañosa costa del Brasil y también la extraña, rara, fantástica, calurosa, ridícula, inicua, pintoresca, carnavalesca, arabesca ciudad de Río de Janeiro. Seis días más debemos afrontar el sublime, peso detestablemente cansador, océano hasta llegar San Vicente nuestra próxima escala. Mañana cruzaremos la línea. y esperamos que, sea un día claro para poder ver a la tan mentada “línea”. Hablando de cosmogonía, es ésta una, rama del conocimiento a la que no le dan mucha importancia en ciertos colegios de Buenos Aires. Muller, por ejemplo, cree que el mundo se balancea sobre un eje cuyas puntas sobresalen o través de ambos polos. De acuerdo a su concepción, ¡el mundo andaría sobre ruedas! Este mismo Muller, está empeñado en cometer excesos y en difundirlos a los cuatro vientos. En Río bajó a tierra “a comprar cigarros” y regresó al barco al día siguiente jactándose de haber gastado 40.000 reis, pero de pronto recordó que había olvidado comprar cigarros, alquiló un bote y fue nuevamente a tierra. Cuando regresaba al anochecer, lo sorprendió la más furiosa tormenta, como jamás hemos visto, de agua y viento, truenos y relámpagos. Creímos que se ahogaría, pero regresó al barco sano y salvo, empapado hasta los huesos, pero riéndose alegremente de su aventura.

El Ebro está cabeceando tan violentamente que sólo puedo escribir a los tirones y a los saltos; quisiera poder expresarme con la brevedad máxima, frases como para medallas, estilo “multum in parvo”. Desde que salimos de Buenos Aires no hemos tenido un momento de calma. Lo peor es que el viento sopla casi siempre de proa, de modo que nuestro velamen es totalmente ineficaz, excepto para tratar de estabilizar la nave, tarea en la que también fracasa irremediablemente. Así que es un constante zarandeo, mañana tarde y noche Si intento caminar siento como si una pierna estuviese atada a una tonelada de plomo, cuando trato de mover la otra, ésta es impulsada velozmente como ligerísima pluma, por lo que casi me voy al suelo. Cuando intento manotear cualquier objeto para no “caerme, encuentro que casi no está al alcance de mi mano, habiendo creído que se hallaba pegado a mis narices y viceversa. Esto es hacer ejercicio bajo extremas dificultades. En Río subieron a bordo gran número de pasajeros y hemos estado constantemente preocupados de que podría estallar en cualquier momento la fiebre amarilla. Afortunadamente, estas aprensiones no se han confirmado. Entre popa y proa, somos 127 pasajeros, una gran familia en casa pequeña. Los brasileños, mientras estábamos fondeados en las aguas apacibles del puerto, eran una colectividad, muy “presumida” con sus sombrillas de seda y su garrulería estentórea. Pero una vez que salimos y el mar comenzó a embravecerse, ioh!, cómo cambiaron, las cosas, instantáneamente se tumbaban en todos los rincones, bramando como los “Toros de Bashan”, convirtiendo, la cubierta en uno de sitios inmundos que describe Dante en “El Infierno”: Ahora se están reponiendo de su maldito mal de mar, y considerándolo todo, nos sentimos más cómodos.

Entre los pasajeros llevamos un personaje muy original –un caballero de Montevideo–, una especie de “Sam Lines”, pero con mayor cultura libresca y un carácter más edificante. Me contó que efectuaba el viaje a Europa con el objeto de adquirir un “teofelito” (teodolito), un instrumento (!!!) imposible de conseguir en “South America”. No quiso, como lo hicimos los demás pasajeros, ir a tierra en Río, pues consideró que esto sería “aventar lodo en la faz de la Providencia”, sea lo que, fuese el significado de dicha frase. Ayer trató de convencerme, con despliegue de erudición, que la palabra “Democracia” proviene de la voz demonio, consecuentemente…

Podría contarte muchas cosas más, pero en este momento un viejo asno se ha sentado a mi lado, es un alemán que, se halla empeñado en mejorar mi instrucción en inglés, castellano y en millas geográficas. De modo que trataré de escapar hacia la cubierta, que es donde pasamos la mayor parte del tiempo y donde recibimos más de una mojadura. Porque abajo hace un calor inaguantable. Así que por ahora, te diré adiós.

W. H. Hudson

CRONOLOGÍA DE GUILLERMO ENRIQUE HUDSON

  • 1828 La familia Hudson se radica en la Argentina.
  • 1841 Nace Guillermo Enrique Hudson el 4 de agosto en “25 ombúes” de Quilmes –hoy Florencio Varela–.
  • 1846 La familia Hudson fija residencia en la estancia Las acacias en la Posta de Hardoy en cercanías de Ensenada (actual partido de Brandsen).
  • 1856 primeras vacaciones de Guillermo Enrique Hudson.
  • 1859 Se enrola en el Regimiento XIII del Azul. Muere su madre Carolina Kimble.
  • 1864 Se desempeña como soldado en el I Escuadrón, II Compañía de Caballería.
  • 1866 Hudson comienza a enviar pieles y colecciones zoológicas al Smithsonian Institution de Washington, Estados Unidos.
  • 1868 Viaja a Uruguay, Chaco y Brasil. Muere su padre Daniel Hudson.
  • 1871 Viaja a la Patagonia.
  • 1872 Regresa a Buenos Aires, se publica en Londres Pájaros de Río Negro de la Patagonia.
  • 1874 Parte en el Ebro hacia Inglaterra, llega el 3 de mayo.
  • 1875 La Cassel’s Family Magazine de Londres publica su primera poesía “Lullby”. Se casa con Emily Wingrave.
  • 1883 Publica Un gorrión de Londres (London Sparrow).
  • 1884 Se publica “La confesión de Pelino Viera ( Pelino Viera’s confession)” en el diario La Nación.
  • 1885 Se edita en dos volúmenes La tierra purpúrea (The purple land that England lost) y Gwendoline.
  • 1887 Publica Una edad de cristal (A crystal age)
  • 1888 Son editados los dos volúmenes de Argentine Ornithologie (en colaboración con Sclater y publicado por Ralph Herne.
  • 1889 Con su impulso se crea en Londres la Sociedad Real para la Protección de los Pájaros, primer organización ecologista del mundo.
  • 1892 Se edita El naturalista del Plata (The naturalist in La Plata).
  • 1893 Se edita Pájaros de la aldea (Birds in a village) y Días de ocio en la Patagonia (Idle days in a Patagonia).
  • 1895 Se publica Pájaros británicos (British birds).
  • 1898 Edición de Pájaros de Londres (Birds in London). El Selborne Magazine publica la poesía “El visionario” (The visionary).
  • 1900 Edición de La naturaleza en Dowland (Nature in Dowland).
  • 1901 Edición de Los pájaros y el hombre (Birds and man).
  • 1902 Edición de Fan, historia de la vida de una muchacha (Fan, the story a young girl). Se edita El ombú (además del cuento del mismo nombre incluye “El niño diablo”, “Cuento de un overo” y “Marta Riquelme”.
  • 1903 Edición de Días de Hampshire (Hampshire days).
  • 1904 Se edita Mansiones verdes (Green Mansions); en inglés llevaba el subtítulo (A romance of the tropical forest).
  • 1905 Edición de Un niño perdido (A little boy lost).
  • 1908 Se edita El fin de la tierra (The land’s end).
  • 1909 Edición de A pie por Inglaterra (A foot in England).
  • 1910 Se edita Vida de un pastor (A shepherd’s life).
  • 1913 Edición de Aventuras entre pájaros (Adventures among birds).
  • 1918 Se edita Allá lejos y hace tiempo (Far away and long ago).
  • 1919 Edición de Pájaros de la ciudad y la aldea (Birds in town and village) y El libro de un naturalista (The book of a naturalist).
  • 1920 Se edita Pájaros del Plata ( Birds of La Plata) y El lugar del hombre muerto-Un viejo espino (Dead man’s plack-An old thorn).
  • 1921 Edición de Un vendedor de bagatelas (A traveller in little things). Muere Emily Wingrave (19 de marzo).
  • 1922 William Henry Hudson muere el 18 de agosto en Inglaterra. Se edita su obra póstuma, Una cierva en el Parque de Richmond (A hind in Richmond Park).

Texto publicado originalmente en https://revistamestiza.unaj.edu.ar/guillermo-enrique-hudson-una-mirada-del-sur/

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