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Finales y derivas de Carlos Gardel

A 84 años de la muerte de Carlos Gardel: hipótesis, mitos y verdades sobre la muerte del "Zorzal Criollo".

A las 15:05hs del 24 de junio de 1935, en Medellín, Colombia, se detuvo para siempre el vuelo de El Zorzal Criollo, Carlos Gardel, al estrellarse en una pista del aeródromo local el avión en que viajaba, piloteado por Ernesto Samper Mendoza, y en el que también murieron el letrista Alfredo Le Pera y uno de sus guitarristas, Guillermo Barbieri. Inmediatamente, a la tragedia que conmovió a la Argentina y a gran parte de América latina se le uniría la leyenda, y surgirían todo tipo de versiones (aun las más disparatadas) sobre el final del ídolo.

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        <p>Carlos Gardel y Alfredo Le Pera.</p><p></p>

Carlos Gardel y Alfredo Le Pera.

El reporte original emanado de las autoridades señala como causa del accidente que desencadenó la muerte de Gardel un fuerte viento que corrió por el aeropuerto Olaya Herrera e hizo que los aviones "F- 31" y "Manizales" chocaran en la pista a las 14:58 horas. El acta de levantamiento dice que Gardel fue "hallado boca abajo y pisado por las válvulas de uno de los motores. Tiene una cadena de oro sin reloj, como especie de pulsera en una muñeca. Colgada de la ropa una cadena con unas llaves y una chapita con una leyenda que rezaba: Carlos Gardel, Jean Jaures 735, Buenos Aires. Junto al cantante y quemadas en los bordes se encontraron las partituras originales de Cuesta Abajo". Una de las hipótesis que circularon entre los admiradores del Zorzal Criollo a través de los años es que el accidente se dio por las fricciones que existían entre los pilotos de la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo (Scadta) y la Sociedad Aérea Colombiana (Saco), donde viajaba Gardel. Al parecer sus pilotos venían luchando con fiereza por darle a cada una de sus empresas un lugar de honor en el espacio aéreo colombiano y ya venían provocándose con maniobras al filo de la sensatez.

Otra teoría, igualmente espectacular, sugiere que en realidad la disputa fue entre Gardel y su letrista, Alfredo Le Pera –una suerte de dupla Lennon-McCartney del tango- y que en el interior de la avioneta se dio una discusión acalorada seguida de un disparo que hizo perder el rumbo a la nave.

Quizás la más descabellada de las hipótesis juega con la idea de un Gardel que sobrevive al accidente y pasa sus días escondido en la profundidad de la selva colombiana, solo y desfigurado por horribles quemaduras. Todas estas audaces teorías, por supuesto imposibles de demostrar, se expondrían con lujo de detalles en innumerables publicaciones sensacionalistas durante décadas.

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El épico viaje del cuerpo de Gardel entre Medellín y Buenos Aires empezó con la interrupción de su reposo en el cementerio de San Pedro, donde había sido enterrado el cuerpo tras el accidente aéreo del 24 de junio.

Los diarios de la época ayudan a reconstruir la jornada en que el cuerpo fue removido del cementerio de San Pedro y las que le siguieron.

«A las seis de la tarde (del 18 de diciembre) fue exhumado el cadáver de Carlos Gardel», se lee en la edición del 19 de diciembre de 1935 del diario colombiano El Tiempo.

«El cadáver será embalado esta noche», continúa el periódico, "para poderlo despachar a (el puerto de) Buenaventura, en el primer tren del ferrocarril del Cauca".

La exhumación concluyó, cuentan las crónicas de la época, a las 23:30; el cuerpo fue trasladado a la estación de ferrocarril, esperando la partida del primer tren de la mañana.

«Hacia Buenos Aires. La travesía durará un mes», vaticinaba El Heraldo de Antioquia. Fueron casi dos, y no todo el viaje sería en tren.

El cuerpo de Gardel sí salió en tren de Medellín; y pasó por las poblaciones de Amagá y La Pintada, cuenta el académico Luciano Londoño López, en un artículo sobre este peculiar viaje.

Pero en La Pintada fue colocado en unas berlinas, que lo llevaron hasta la localidad también colombiana de Valparaíso.

«Las berlinas eran unas busetas pequeñas rústicas que trasportaban carga y pasajeros", cuenta en una nota otro colombiano estudioso de Gardel, Jaime Rico Salazar.

Allí, en Valparaíso, comenzó la parte más insólita del viaje.

Por falta de carretera, «los 20 baúles, tres cajas con sombreros y el ataúd de Gardel» fueron cargados a lomo de mula y caballos, para pasar la compleja geografía montañosa de esa zona de Colombia, cuenta Rico Salazar.

«La subida al cerro de Caramanta tenía sus propias dificultades», resalta el autor.

Sintéticamente, el Heraldo de Antioquia del jueves 20 de diciembre de 1935, registró el arribo a la población homónima: "El cadáver de Gardel llegó a Caramanta".

De allí viajó a Marmato y Supía.

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Desde Supía el cadáver volvió a viajar en berlina hasta Pereira, donde fue montado otra vez en tren hacia Buenaventura.

El 29 de diciembre de 1935 el cuerpo del "Morocho del Abasto" llegó al puerto de Buenaventura, donde fue embarcado en el vapor Santa Mónica.

Hizo escala en Panamá, donde cambió de embarcación, al Santa Rita que cruzó el canal y lo dejó en Nueva York el 7 de enero de 1936.

Ya habían pasado 20 días desde la exhumación de los restos en Medellín.

En la ciudad estadounidense fue velado por más de una semana en una casa funeraria y el 17 de enero fue nuevamente embarcado en otro vapor, el Panamerican hacia Buenos Aires.

Llega a la capital argentina el 5 de febrero de 1936, tras hacer escala en Río de Janeiro y Montevideo.

Según el relato del periódico El Litoral, el barco atracó en el puerto de Buenos Aires al mediodía.

«En las calles (...) se había apostado cerca del portón principal la carroza fúnebre, de estilo sencillo, tirada por 6 caballos, seguida por otra destinada a las ofrendas florales».

El cuerpo viajaba en la popa, a donde se dirigió el público a ver bajar el féretro.

Tras una serie de trámites, comenzó la procesión hacia el Luna Park, que en esa época, como explicaba el New York Times, era «el estadio cubierto más grande de Sudamérica».

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Mientras avanzaba la carroza fúnebre, de acuerdo con el relato del diario El Litoral, el público que la seguía «comenzó a entonar las canciones más difundidas de Gardel, que eran coreadas por los presentes».

Allí pasó la noche Gardel, antes de ser trasladado, en procesión, al cementerio de la Chacarita, donde fue enterrado en el Panteón de los Artistas.

Pero en diciembre de 1936 las autoridades resolvieron darle una doble parcela en el mismo cementerio, cuenta Simon Collier en el libro La vida, música y época de Carlos Gardel.

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Así, casi un año después, los restos de Gardel volvieron a exhumarse, para trasladarlos a algunos metros del Pantéon de los Artistas.

Frente a miles de personas el cuerpo de Gardel fue depositado en el mausoleo que tiene su estatua el 7 de noviembre de 1937.

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Monumento dedicado a Carlos Gardel en el Aeropuerto Olaya Herrera, en Medellín, Colombia.
Monumento dedicado a Carlos Gardel en el Aeropuerto Olaya Herrera, en Medellín, Colombia.

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