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Ethel Waters: una gran leyenda del mundo del entretenimiento norteamericano

Fue la segunda afroamericana en ser nominada a un Óscar de la Academia y la primera en trabajar en un show blanco de Broadway (gracias al cual llegó a ser la cantante mejor pagada de la calle neoyorkina) y en protagonizar su propio programa de televisión. Ganó un Premio Tony, recibió un Grammy honorario, fue incorporada al Hall de la Fama Góspel y se publicó un sello postal en su memoria, entre tantas otras merecidísimas glorificaciones.

Nacida de una mujer violada de solo 12 años, el 31 de octubre de 1896, en el pueblo de Chester (Pensilvania), Ethel fue adoptada por su abuela y creció en un menesteroso y violento distrito de Filadelfia. Sus estudios formales fueron casi nulos debido a las continuas mudanzas y al desinterés total por su educación por parte de su(s) madre(s). Cuando apenas había cumplido sus 13 años fue dada como prometida a quien sería su primer marido por su familia. La relación fue un supremo calvario para la pobre vástaga desdeñada, él solía abusar de ella, obligándola a tener relaciones sexuales, y en caso de negarse, golpearla hasta cansarse. Debido a esto, y otros espantos semejantes, logró divorciarse al poco tiempo de haberse consumado el matrimonio.

Con apenas 14 años y en una época en el que el racismo contra la raza negra seguía presente, además de la misógina desigualdad de derechos en relación al género en pleno apogeo, Ethel tuvo la imperiosa urgencia de salir a buscar trabajo para poder subsistir. Así fue que se convirtió en sirvienta en un hotel de Filadelfia, trabajando por 4,75 dólares a la semana. Para su cumpleaños número 17, sus compañeras la agasajaron invitándola a una fiesta de disfraces en un club nocturno en Juniper Street, donde la persuadieron para que cantara dos canciones. La audiencia quedó tan bien impresionada con su capacidad performática que los organizadores del evento le ofrecieron trabajo profesional en el Lincoln Theatre de Baltimore.

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Ethel Waters
Ethel Waters

Al poco tiempo de su comienzo en Baltimore, Waters fue convocada para unirse a los Braxton and Nugent, con los que realizó una gira por el circuito de vodevil negro por el sur de los Estados Unidos. De la noche a la mañana, después de que cantara “St. Louis Blues“ (la única mujer en haberlo hecho hasta ese entonces), Watson se convirtió en una sensación, lo que la llevó a establecerse como una artista de estudio y a cruzar el país con una gira nacional. Pero, a pesar de su éxito inicial, debido a una mala época para el negocio musical, Ethel entró en un mal período y tuvo que unirse a un Carnaval, el cual realizaba apariciones itinerantes por todo el país. Junto al mismo, viajando en vagones de carga, logró llegar a Chicago, ciudad donde se encontró tête à tête con el vibrante mundo del blues y del jazz. El impacto que ese “nuevo” mundo causó en ella fue tan abismal que dejó el Carnaval y se dirigió al sur, al estado de Atlanta, con la idea de presentarse como actriz y además conseguir trabajos cantando. Con esfuerzo, llegó a obtener varios empleos en diversos sitios, incluso llegó a cantar en el mismo club que Bessie Smith, cantante que le pidió que no cantara blues para no competir con ella, por lo cual Ethel se vio en la necesidad de solo cantar baladas y canciones populares de la época, además de bailar (terreno en el que desarrollaría la mayor parte de su carrera profesional, en musicales, programas de televisión, etc.), regresando al blues muy ocasionalmente y mucho tiempo después.

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"St. Louise Blues"

Alrededor de 1919, Waters se mudó a Harlem y se convirtió en intérprete del “Renacimiento de Harlem” de la década del 20. Su primer trabajo en ese barrio del norte de Manhattan fue en el Edmond's Cellar, un club con patrocinio negro que se especializaba en baladas populares. Allí volvió a grabar y se convirtió en la quinta mujer negra en hacer un disco para la pequeña Cardinal Records. Más tarde se unió a Black Swan, donde Fletcher Henderson fue su acompañante. Grabó para Black Swan desde 1921 hasta 1923. A principios de 1924, Paramount compró Black Swan y se quedó con Paramount durante todo el año. Grabó por primera vez para Columbia en 1925, logrando un éxito con "Dinah". Comenzó a trabajar con Pearl Wright y salieron de gira por el sur. En septiembre de 1926, Waters grabó "I'm Coming Virginia", compuesta por Donald Heywood con letra de Will Marion Cook. Al año siguiente, Waters la cantó en el Daly's Sixty-Third Street Theatre de Broadway. En 1929, Waters y Wright arreglaron la canción inédita de Harry Akst "Am I Blue?", que se usó en la película “On with the Show” y se convirtió en un éxito y en su canción insignia.

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"Dinah"

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"I´m Coming Virginia"

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"Am I Blue?"

A principios de los 30´s, Ethel comenzó a trabajar en el Cotton Club de Harlem y luego en Broadway en la revista musical "A thousands cheers", cuestión que la convirtió en la primera mujer negra en actuar en un show blanco de Broadway, hecho que acrecentó su fama y la convirtió en la cantante mejor pagada de la calle neoyorkina. Para finales de la década, Waters se convirtió en la primera afroamericana en protagonizar su propio programa de televisión (antes del debut de Nat King Cole en 1956)."The Ethel Waters Show", un especial de variedades, apareció en la NBC el 14 de junio de 1939. Incluía una interpretación dramática de la obra de Broadway "Mamba's Daughters", basada en la comunidad Gullah de Carolina del Sur y producida pensando en ella. La obra se basó en la novela de DuBose Heyward.

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"The Ethel Waters Show"

Durante los 40´s se dedicó casi plenamente al cine. Actuó en: “Cairo” (1942) de W.S. Van Dyke, “Stage Door Canteen” (1944) de Frank Borzage, “Cabin in the Sky” (1943) de Vincent Minnelli (la primera película con un elenco completamente integrado por afrodescendientes) y “Pinky” (1949) de Elia Kazan, por la cual fue nominada como actriz de reparto para un Premio Óscar, siendo la segunda afroamericana en conseguirlo después de Hattie McDaniel.

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                                Ethel Waters en
Ethel Waters en "Cabin in the Sky"

En 1950, el mismo año en que se convirtió en la primera actriz afroamericana en protagonizar una serie de televisión semanal en horario estelar y de alcance nacional, “Beulah” (por la cual fue la primera mujer negra en ser nominada a un Emmy y de la cual se retiró al finalizar la primera temporada por considerarla denigratoria para su raza), ganó el Premio del Círculo de Críticos de Drama de Nueva York por su actuación junto a Julie Harris en la obra "El miembro de la boda”, la cual fue llevada al cine en 1952. En 1951 escribió su autobiografía, “His Eye Is on the Sparrow”, que fue un best seller. En sus páginas narró su desahuciante niñez, su aberrantemente ultrajada adolescencia y primer matrimonio, sus aventuras con el Carnaval y lo afectivamente significativos que habían sido sus compañeros de esos días (a los que llamó sus primeros amigos), su paso por Broadway, los detrás de escena de las películas en las que actuó, y su identificación como bisexual (durante los 20´s convivió con su novia Ethel Williams, con la que después de separarse, continuó siendo amiga y confidente hasta su muerte), lo cual le dio un gran número de seguidores gays y lesbianas y posteriormente la entronizó dentro del movimiento LGTB.

Para 1955, tras verse envuelta en un escandaloso endeudamiento por impuestos atrasados y perdido una fortuna debido al confiscamiento de las regalías de sus trabajos por parte del IRS, Ethel cayó en una profunda depresión y su salud tanto física como psíquica se resintieron significativamente. Pero, en 1957, a los 61 años, un punto de inflexión se produjo en su vida cuando asistió a la Cruzada Billy Graham en el Madison Square Garden. A partir de ese mismísimo momento, y desde la espontaneidad más visceral, decidió unirse al movimiento evangélico iniciado por el predicador Billy Graham y a trabajar como voluntaria del mismo, actuando y cantando alabanzas hasta el día de su óbito.

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Ethel Waters cantando (1929)
Ethel Waters cantando (1929)

Waters murió el 1 de septiembre de 1977, a los 80 años, de cáncer de útero, insuficiencia renal y otras dolencias, en Chatsworth, California. Está enterrada en Forest Lawn Memorial Park en Glendale. Toda su vida fue un ejemplo concreto de que sin importar de dónde se venga, con talento y perseverancia, se puede alcanzar el éxito. Su influencia ayudó a fundar la base para futuras artistas, las cuales tomaron como dirección su auténtico y tenaz estilo de vida, como por ejemplo Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan, entre tantas otras. Ethel Waters fue, es y seguirá siendo por siempre –y merecidísimamente- una de las figuras más importantes de la música y la actuación de las primeras dos terceras partes del siglo XX estadounidense.

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