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Eros de Heinrich Hössli: La defensa de la homosexualidad

La primera defensa importante de lo que todavía era un comportamiento ampliamente condenado se escribió en Suiza, durante el principio del siglo XIX por Heinrich Hössli (Glarus, 1784- Winterthur, 1864). Fue un próspero hombre de negocios, reconocido dentro del campo de la moda femenina y la decoración. Casado a los 26 años con Elisabetn Grebel en Zurich, tuvieron dos hijos, aunque mantuvieron vidas separadas. Sus dos descendientes emigraron a los EEUU. Uno desapareció, y del otro (muerto durante su regreso en barco a Europa) se conservan cartas a su padre que hablaban de su propia homosexualidad. Aunque en un principio algunos estudiosos dudaban de que H. Hossli fuera homosexual, y que el interés por el tema fue motivado por la orientación sexual de su hijo, en la correspondencia padre e hijo también se encontraron indicios de la homosexualidad de H. Hössli.

En 1817 conoció la noticia del caso de de Franz Desgouttes, ejecutado, por el terrible sistema de la rueda (atado a una rueda de carro, golpeado con una barra de hierro para romper sus huesos, y expuesto públicamente hasta la muerte) a causa del crimen pasional que cometió al asesinar al hombre que amaba. Esto le hizo reflexionar sobre el cambio producido en el espíritu humano, transformando los nobles sentimientos del amor entre los hombres de la Antigua Grecia, por sentimientos tan oscuros y retorcidos como los que ejemplificaba el caso relatado. Decidió entonces investigar sobre la naturaleza del amor entre hombres. En un principio, como autodidacta que tan solo había recibido formación como maestro del gremio de sombrereros, consciente de sus limitaciones culturales y literarias, solicitó la ayuda del célebre escritor germano-suizo Heinrich Zschokke. Pero los desencuentros de opinión entre ambos le hicieron emprender en 1819 la tarea en solitario. Zschokke se opuso a defender el amor entre hombres como algo natural y prefirió desarrollar el tema como la lucha de los bajos instintos sexuales humanos en oposición a las manifestaciones de la más alta espiritualidad de los sentimientos humanos.

Tras diecisiete años de trabajos, en 1836 Hössli publicó el primer volumen, y en 1838 el segundo de “Eros: Morir Männerliebe der Griechen ihre Beziehungen zur Geschichte, Erziehung, Literatur und Gesetzgebung aller Zeiten” ( “Eros: el amor de hombre a hombre entre los griegos. Sus relaciones con la historia, la educación, la literatura y la legislación de todos los tiempos”). En ellos planteaba una nueva idea: La independencia de los caracteres externos del cuerpo con respecto a los del alma en cuanto a la vida sexual y sentimental. Todo el trabajo de Hössli se aplica a mostrar que los amantes del mismo sexo no tienen ninguna alternativa, sino que actúan a partir de su naturaleza específica sexual y sentimental y son por lo tanto “diferentes de los otros”. Por este motivo dice, es injusto y un crimen contra la naturaleza el oprimirlos o perseguirlos, y por tanto “deben abolirse las leyes modernas que requieren el castigo de tales amantes”. En el segundo volumen intentó apoyar sus argumentos con estudios históricos y antropológicos sobre textos griegos, romanos y persas, refutando falsas aseveraciones sobre el amor entre los hombres en la época clásica, principalmente sobre la pederastia clásica. Él describió el concepto del amor griego como asimétrico, donde no hay dos amantes al modo contemporáneo, sino un amante-maestro que enseña y un amado-alumno que aprende, en esta relación no hay abusos, pues se basa en actos plenamente consentidos, y que este modo de amar se ha de contextualizar en su ámbito original de la Antigüa Grecia, sin ser traspuesto a otras épocas.

Nunca se llegó a editar un tercer volumen planificado por él, y los trabajos ya publicados se prohibieron en su totalidad; las copias preexistentes fueron almacenadas en un ático, y posteriormente se quemaron en un incendio accidental. Los volúmenes de Hössli no tuvieron influencia notable durante su vida, en parte porque la calidad literaria de su obra no era muy alta, y también por el riesgo que suponía su difusión. De hecho, su obra no fue reeditada por completo hasta 1996.

No será hasta los trabajos de Ulrichs (quien sí conoció la obra de Hössli), veinte años después, que estos temas tendrán mayor atención de la sociedad.

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