PersonajesWyatt Earp

Entre la justicia y la venganza

"El destino nos arrastra, pero todos corremos atrás de nuestra suerte", solía decir el pistolero más conocido del Oeste. Wyatt Earp, un personaje que a veces estaba de un lado u otro de una delgada franja llamada justicia.

Wyatt Berry Stapp Earp, nació en 1848, tercer hijo de Nicholas Earp, un borracho que movía a su familia de un lado al otro del oeste norteamericano, buscando fortuna fácil (que nunca hizo).

No resulta extraño entonces que cuando comenzó la guerra civil Wyatt, de tan solo 13 años, tratase de unirse al ejército federal, donde se habían alistado sus hermanos, Virgil y James. No lo hizo una, sino cinco veces, y en todas ellas fue capturado y enviado a su casa, donde lo esperaba una paliza. Finalmente, a los 17 años pudo dirigirse a California, donde trabajó en el Union Pacific Railroad, y se ganaba unos dólares boxeando y jugando al poker.

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Wyatt Earp a la edad de 8 años junto a su madre (1856).

Wyatt Earp a la edad de 8 años junto a su madre (1856).

En 1869 volvió a su familia en Missouri, y allí se casó con la hija de un próspero comerciante. Quizás Wyatt hubiese sido uno de esos hombres que envejecen atrás de un mostrador, engordan y se ponen pelados, compartiendo una tranquila vida con su compañera. Pero Urilla Sutherland murió de fiebre tifoidea al año de casarse. Al fallecer, el matrimonio esperaba un hijo.

Devastado por la pérdida, Wyatt fue de un lado a otro, trabajando de cowboy, hasta que fue arrestado por robo de caballos, pero pudo huir antes de ser encarcelado. De allí en más, vagó por pueblos, salones y prostíbulos, donde pasaba las horas.

En 1876 se mudó a Wichita, Kansas, donde su hermano regenteaba una casa de tolerancia. Fue contratado por la justicia local, que le ganó cierto prestigio. El suficiente para que lo nombraran Marshall de Dodge City.

Al parecer los genes movedizos del Sr. Earp se trasmitieron a sus hijos, que fueron en busca de fortuna cuando en Tombstone Arizona se encontró una rica veta de plata. Sin embargo, los hermanos, con su bien ganada fama de guardianes de la ley, fueron contratados como Sheriff del pueblo.

En este perdido rincón del Oeste, es donde tuvo lugar el legendario duelo del O.K Corral.

En Tombstone habían conocido a un estanciero llamado Ike Clanton, quien trató de hacer un arreglo con los Earp para evitar problemas con la ley, pero Clanton se arrepintió y pronto estaba diciendo a todo el mundo que lo quisiese escuchar, que él y su gente estaban dispuestos a matar a los Earp. Una afrenta como ésta no podía pasar desapercibida, y el 26 de octubre de 1881, los hermanos Earp, junto a su amigo Doc Holliday, enfrentaron a los hermanos Clanton, y a Frank y Tom Mc Laury, en una zona alejada del pueblo.

Allí, y en solo 30 segundos, se dispararon más de 60 balas, que mataron a los hermanos Mc Laury. Virgil, Morgan y Doc Holliday resultaron heridos. El único que salió sin un rasguño fue Wyatt Earp.

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Caricatura de Wyatt Earp.
Caricatura de Wyatt Earp.

El tiroteo a pesar de su intensidad, no llegó a amainar los ánimos, y Ike Clanton le disparó a Virgil y asesinó por la espalda a Morgan Earp. Wyatt no estaba dispuesto a dejar sin vengar la muerte de su hermano y junto a Doc Holliday, que se había recuperado de sus heridas, buscaron a Clanton hasta asesinarlo. Ninguno de ellos fue juzgado.

Wyatt volvió a la vida errante con su pareja, una ex prostituta llamada Josephine Sarah Marcus, en distintos lugares de California y Alaska, hasta establecerse en Los Ángeles, donde lo precedía su fama de ser la pistola más rápida del Oeste.

Su historia, con exageraciones e inexactitudes fue publicada por Stuart Lake, quien pronto convirtió a Wyatt Earp en un mito del oeste, reflejado en libros y películas que no siempre son reflejo de la realidad, porque Wyatt Earp encontró su destino contando historias del Far West para las películas de Hollywood. Lo que sí podremos discutir es si pudo alcanzar a la suerte en su carrera.

Wyatt Earp murió en su cama, sin las botas puestas, postrado por una infección urinaria.

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