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Enrique Martínez

Guerrero de la independencia, condecorado por San Martín con la Orden del Sol, Enrique Martínez pasó sus últimos años peleando contra Rosas a las órdenes de Rivera.

Enrique Martínez nació en Montevideo, el 13 de julio de 1789. Era hijo de don José Gaspar Martínez de Fonte, y de doña María de los Ángeles Dicido y Zamudio.

Ingresó como cadete en el Regimiento de Dragones de Buenos Aires, el 23 de septiembre de 1801. Luego combatió contra los ingleses en 1806, y se halló en la defensa de Buenos Aires en 1807.

El coronel José Ignacio de la Quintana lo recomendó el 25 de junio de 1809, para ser ascendido a teniente.

En 1810 fue uno de los conjurados que asistieron a la casa de Rodríguez Peña, y tuvieron activa participación en los sucesos memorables de aquel año, con Darregueira, Belgrano, Guido, López y otros patriotas.

La Primer Junta lo ascendió a capitán del Regimiento Nro. 3.

Intervino en la campaña a la Banda Oriental, en la expedición a la costa del Yaguarón, bajo el mando del coronel Domingo French, y en el ataque a los españoles en el Cerro Largo.

Regresó al sitio de Montevideo y se encontró entre los que entraron triunfantes a su ciudad natal el 23 de junio de 1814, por rendición del general Vigodet. Fue promovido a sargento mayor y mereció una medalla de plata y la declaración de “Benemérito de la Patria en grado heroico”.

El 15 de noviembre de 1815, se lo ascendió a teniente coronel, sirviendo ya en el Ejército de los Andes. Hizo la campaña de Chile desde 1817 hasta 1820, batiéndose en Potrerillos, Guardia Vieja, Chacabuco, Curapaligüe, Gavilán, sitio y guerrillas de Talcahuano, sorpresa de Cancha Rayada y Maipú.

Posteriormente, se alistó en la expedición Libertadora al Perú, embarcándose en Valparaíso, el 20 de agosto de 1820, y desembarcando en Pisco, el 8 de septiembre.

Hallóse en el sitio y asalto del Callao, en la marcha sobre el campo de San Borja y en la rendición de los castillejos, el 21 de septiembre de 1821. Con el grado de general de brigada, fue nombrado miembro fundador de la Orden del Sol, del Perú.

En 1822, se lo designó presidente del departamento de Trujillo, y en ese mismo año, jefe del Estado Mayor del ejército bajo las órdenes del general Rudecindo Alvarado que expedicionó a los Puertos Intermedios.

Asistió a la acción de Calana y a las batallas de Torata y Moquehua. Luego en Lima nombrósele general en jefe del Ejército de los Andes, en 1823, y mariscal del Perú.

En 1824, renunció al mando del ejército, y se embarcó para Chile, donde recibió órdenes de reorganizar el Regimiento Granaderos a Caballo. Con un resto de éstos últimos pasó a Buenos Aires. de esta época, en su Exposición documentada que el general Enrique Martínez presenta a sus ciudadanos sobre las causas de la insurrección de las tropas de los Andes en las fortalezas del Callao, el 4 de febrero de 1824, estampado en la Imprenta Nacional, de Chile.

El 17 de abril de 1826, le fueron revalidados los despachos de coronel mayor. A fines del mismo año se lo nombró general de la brigada de la Milicia activa, y el 23 de septiembre de 1827, incorporóse al ejército de operaciones en la Banda Oriental.

En 1828, se lo designó fiscal en el juicio instaurado al general Alvear. Llegado a esta ciudad, el 28 de noviembre de aquel año, a la cabeza de la primera división, ésta fue sublevada por el general Lavalle el 1ero. de diciembre, consiguiendo derrocar al gobernador Dorrego. Fue el emisario que Lavalle destacó ante los ministros de aquel, Guido y Balcarce, quienes informaron de la ausencia del gobernador, declarando el vencedor que el pueblo deliberaría sobre lo que debía hacerse.

El 9 de diciembre de 1829, fue nombrado inspector y comandante general de Armas.

En 1831, como jefe del Estado Mayor del general Balcarce, hizo la campaña de Córdoba.

De regreso resultó elegido diputado por la ciudad a la Legislatura en 1832, pero pronto renunció a la banca; la Legislatura rechazó la dimisión por nota del 3 de mayo de 1832.

Desde el 17 de diciembre de ese año hasta noviembre de 1833, fue Ministro de la Guerra durante el gobierno de Juan Ramón Balcarce. Se le dio de baja del ejército de la provincia de Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1834, por sanción legislativa.

A la caída de Balcarce debió emigrar primero a Entre Ríos y luego a la Banda Oriental, presionado por los acontecimientos políticos. Asistió a la batalla del Palmar, a las órdenes de Rivera, quien cuando asumió el poder, lo nombró Ministro de Hacienda, el 24 de octubre de 1838.

Al mismo tiempo era también uno de sus consejeros. A mediados de 1839, Rivera lo designó agente confidencial ante Rosas, pero éste no impidió que el general Echagüe penetrase en el Estado oriental y fuese batido en los campos de Cagancha, acción en la cual Martínez mandaba la reserva del ejército del presidente.

Después integró las fuerzas de la defensa de Montevideo, asediada por el general Oribe.

Acontecimientos políticos determinaron su encarcelamiento, a raíz de la llegada de Rivera al puerto más ordenado el ingreso de éste al país, recuperó su libertad.

El 1ero de mayo de 1846, formaba parte de la Asamblea de Notables. Luego fue nombrado capitán del Puerto; en octubre de ese año Ministro de Guerra y Marina, puesto que desempeñó hasta comienzos de 1847.

Durante el sitio fue víctima de persecución política, y en 1848, se lo tomó preso por un tiempo. Nuevamente desempeñó la cartera de Guerra y Marina, desde comienzos de 1854 hasta el 29 de agosto de 1855. Más tarde se trasladó a Buenos Aires donde reincorporado al ejército el 20 de agosto de 1857, reemplazó a su hijo Julián en la Comandancia General de Armas. Ocupó ese cargo hasta julio de 1861.

Prestó servicios a nuestro país hasta su fallecimiento ocurrido en Buenos Aires, el 30 de noviembre de 1870. Fue enterrado en el Cementerio de la Recoleta.

La muerte del brigadier Martínez fue destacada por el diario “La Nación” en la primera página de la edición correspondiente al día siguiente con gruesos trazos de tinta negra.

La necrología de quién fuera “vencedor en Chacabuco y Maipú, vencido en Cancha Rayada, libertador del Perú general en jefe del Ejército Argentino en Lima, distinguido por San Martín, por Bolivar y por Sucre, condecorado por su patria, por el Estado Oriental, el Perú, Bolivia y Colombia, fundador de cinco repúblicas”, a quien debe considerarse “no solo una gloria argentina, sino gloria americana, de que por desgracia ya quedan pocos monumentos vivos”.

En el Museo Histórico Nacional se exhibe su retrato al óleo ejecutado por Ignacio Manzoni, en 1863, que lo representa en sus últimos años.

El general Mitre cita a este eminente prócer en sus obras, como a uno de sus colaboradores.

Dejó una obra póstuma con el título de Reseña de las glorias adquiridas por el Ejército de los Andes con la bandera que deposité en manos de S.E. etc. (Bs. As. 1873).

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