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El traspaso de Hong Kong

El 1 de julio de 1997, en una ceremonia que fue transmitida a todo el mundo, Hong Kong volvió a pertenecer a China en calidad de "Región Administrativa Especial". Gran Bretaña gobernaba Hong Kong desde 1842, después de la derrota de China en la Guerra del Opio.

Para China, la devolución de Hong Kong, de 1.076 km2 y 7 millones y medio de habitantes, fue no sólo una reparación al orgullo nacional sino la obtención del control sobre la séptima economía del planeta, con una de las plazas financieras más importantes del mundo y el mayor puerto de tráfico de contenedores.

Tras la Primera Guerra del Opio la isla de Hong Kong fue cedida por China a Gran Bretaña, en forma “indefinida”, mediante el Tratado de Nanking de 1842. La superficie de la colonia aumentó significativamente con la incorporación de parte de la península de Kowloon y la isla de Lantau, arrendados todos a Gran Bretaña por 99 años, a contar desde el 1 de julio de 1898 hasta el 30 de junio de 1997.

Tras el establecimiento en 1912 de la República de China, Hong Kong se convirtió en refugio político para los exiliados chinos, y también sería lugar de asilo para cientos de miles de chinos desplazados por la invasión japonesa en Manchuria en 1937. Durante la Segunda Guerra Mundial cayó en manos de los japoneses, pero los británicos recuperaron Hong Kong en 1945, luego de la rendición japonesa.

La continua llegada de chinos desde el continente proporcionó mano de obra barata que posibilitó un rápido y enorme crecimiento, sobre todo en la industria manufacturera. El gran desarrollo económico transformó a Hong Kong en una de las regiones más ricas y productivas de Asia; como consecuencia, durante las décadas del '70 y '80 aumentó la afluencia de refugiados del continente, sobre todo de Vietnam.

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Banderas de Hong Kong Arriba: bajo administración británica. Abajo: Bajo administración china.

En 1982 comenzaron las conversaciones entre China y Gran Bretaña acerca del futuro de Hong Kong. La Declaración Conjunta firmada por China y el Reino Unido el 19 de diciembre de 1984, en Pekín, concretó el acuerdo por el traspaso de la soberanía. El acuerdo fue firmado por la primera ministra británica Margaret Thatcher y el líder de la República Popular China, Den Xiaoping. En el mismo, China se comprometió a ejercer en Hong Kong la política “un país, dos sistemas”, por el cual el sistema económico socialista de China no se aplicaría en Hong Kong, comprometiéndose a respetar el sistema legal existente en Hong Kong por un plazo de 50 años, hasta el año 2047. China sí se haría cargo de la política exterior y la defensa del territorio. Se acordó también que después de 1997 Hong Kong tendría una constitución que se conocería como “Ley Básica”, redactada por un comité convocado en Pekín, con asesoramiento de representantes británicos (nunca se van del todo, los británicos).

En 1989, los sucesos de Tiananmen complicaron la continuación de la redacción de la nueva constitución, y en 1990 el Parlamento chino aprobó la nueva constitución por su cuenta. China y Gran Bretaña discutieron también sobre la financiación de un nuevo aeropuerto en la Isla de Landau, pero finalmente se pusieron de acuerdo en 1994. En los últimos años antes del traspaso, China vigilaba de cerca lo que hacían los ingleses en la colonia, y protestaron por algunas “reformas democráticas” llevadas a cabo por uno de los últimos gobernadores británicos, Chris Patten. En 1992 se produjo la repatriación forzosa de todos los refugiados vietnamitas, y finalmente el 1 de julio de 1997 Hong Kong pasó a China como “Región Administrativa Especial”, régimen que finalizará en 2047 con la plena integración a China.

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             Escudo actual de Hong Kong.
Escudo actual de Hong Kong.

Así, Hong Kong se transformó en una vidriera de los cambios ocurridos en China en esos años. Para el gobierno chino, uno de los desafíos planteados consistía en aumentar la corriente de inversiones extranjeras alentadas por la transformación del país.

Otra “herencia” ligada al traspaso era el papel de la ex-colonia británica como “centro de cuestionamiento” hacia el régimen chino, así como la posible limitación de las libertades civiles (con las que Hong Kong estaba acostumbrado a vivir bajo la órbita británica) como resultado de la aplicación de las leyes vigentes en China, claramente más restrictivas.

La mayoría de los habitantes de Hong Kong recibió con satisfacción y hasta con alegría el traspaso de la soberanía. Confiaban en que el estilo de vida hiperconsumista que caracterizaba a Hong Kong no sería alterado por la incorporación de su territorio a China. El primer cimbronazo fue un año después, ya que Hong Kong se vio envuelto en la crisis del sudeste asiático, pero se recuperó rápido.

La recuperación de la soberanía en Hong Kong generó expectativas acerca de que Macao, colonia portuguesa, fuera devuelta en 1999, tal como había sido pactado. Y así fue: en 1999 Macao (una región portuaria en la costa sur de China, a 65 km de Hong Kong) también fue recuperada por China. Su denominación oficial es “Región Administrativa Especial de Macao de la República Popular China”. Bajo el mismo principio “un país, dos sistemas”, China es responsable de la defensa militar y de los asuntos exteriores, mientras que Macao mantiene su propio sistema legal, las fuerzas de seguridad pública, el sistema monetario, la política aduanera y la política de inmigración.

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